Mañana iré a Ezcaray. Eso me recuerda el momento trágico que reviví la semana pasada cuando regresaba. Poco antes de llegar a Ojacastro estuve parada en la carretera diez minutos. Como es una carretera de montaña que en seguida está invadida por los reparadores de carreteras no le di mucha importancia hasta que vi la ambulancia.
Dos coches se habían chocado de frente y junto al guardia que me daba paso vi el cuerpo sin vida de una mujer mayor. Pensaba que esto sólo ocurría en las películas, pero allí estaba el cuerpo cubierto con una manta brillante. Me impresionó muchísimo. Llegué a casa afectada por lo que había visto.
Al día siguiente me enteré de que esa mujer era tía de mi profesor más querido del colegio, el de Literatura. Fernando.
Mañana, ante la perspectiva de ir a Ezcaray, he recordado ese momento. Que no nos toque.
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