Hacía tiempo que no me emocionaba tanto con un libro. Y no es que haya llorado una vez, sino varias veces a lo largo de toda la historia. Cuando vi la película, sí me pareció cruel, pero no fue tan intensa como leer la historia.
Me parece un libro magnífico y escrito en un estilo que engancha, aunque nos estén hablando de la historia de un país del que quizás sólo conozcamos algo del régimen talibán o de su anterior período comunista.
La historia es muy cruel en muchos sentidos, al descubrir qué vida tienen los niños allí, al ver los contrastes de dos niños protagonistas que, finalmente, estarán unidos por algo más importante que la amistad.
Lógicamente si la amargura del libro consigue hacerte llorar tiene que ser un magnífico libro. Tampoco lo quise coger antes porque la película aún estaba fresca en mi memoria.

Niño afgano volando una cometa
Amir es el hijo de un empresario rico de Kabul. Su mejor amigo es Hassan, que vive en la casa del criado de su padre Alí. Amir tiene todo lo que un niño afgano puede desear, mientras Hassan se conforma con las sobras. Sin embargo, son amigos. La fidelidad de Hassan hacia Amir es íntegra. Hassan personifica la nobleza y la valentía que Baba hubiera querido para su hijo Amir.
Amir es cobarde, es cruel en muchas ocasiones con Hassan y no se comporta como un verdadero amigo.
En Kabul, antes de que los regímenes comunista y talibán acabaran con las libertades, se vivió una república y, antes, una monarquía. Se podría considerar una época dorada, ya que cuando nevaba los niños podían salir a las calles a hacer el concurso de cometas. Sólo podía quedar una cometa en el cielo de Kabul. El último año antes de que la política lo cambie todo, Amir gana el concurso. Como la última cometa en caer tiene un valor importante, Hassan va a buscarla, pero se encuentra con unos chicos mayores, que le violan en un callejón, ante los atentos ojos de Amir, que ha ido a buscarle, pero no se ha atrevido a parar todo aquello. Ese remordimiento le acompañará durante toda la vida.
Amir no puede soportar la idea de ver a Hassan por su casa y como sabe que para su padre el peor pecado es el robo, le deja en la cabaña a Hassan varios regalos de su cumpleaños, para que parezca que se los ha robado. Eso llevará a Hassan y a su padre Alí a huir de la casa.
Poco tiempo después, con la instauración del gobierno ruso en Kabul, Baba y Amir tienen que huir de Afganistán con lo puesto. Llegan a Pakistán y, de allí, vuelan a Estados Unidos, donde se instalan en una ciudad californiana en la que hay una comunidad afgana. Padre e hijo rehacen su vida y Amir contrae matrimonio con la mujer de un ex general afgano, Soraya. Poco tiempo después a Baba le detectan un cáncer que acaba con su vida. Soraya y Amir intentan tener un hijo sin éxito alguno.
Un día, muchos años después, Amir recibe una llamada del socio de su padre que está a punto de morir: debe acudir a Pakistán porque aún puede redimirse. Amir comprende que el socio de su padre siempre había sabido todo. Será él quien le cuente que Hassan y Amir eran medio hermanos, que Hassan y su mujer fueron asesinados por un grupo de talibanes con un tiro en la nuca y que, en definitiva, tiene que regresar al orfanato de Kabul donde se encuentra Sohrab, el hijo de Hassan. Amir no desea ir, pero cuando comprende que el niño es su sobrino, que es sangre de su sangre, decide que tiene que marchar a buscarle. Y así es como se mete en las calles abandonadas de Kabul, con gran cantidad de mendigos en las calles, niños harapientos, grupos de talibanes buscando víctimas a las que masacrar. Y tiene que volver a enfrentarse a su más acérrimo enemigo, aquel que cuando eran niños violó a Hassan. Será Sohrab quien le salve gracias a su tirachinas, y huyan hacia Pakistán a toda velocidad. En Peshawar, Amir pasará mucho tiempo en un hospital y Sohrab siempre estará a su lado. Finalmente, decide que debe llevarse al niño a Estados Unidos, donde Soraya, que sabe toda la historia, está preparando una habitación para el muchacho, al que criarán como un hijo. Pero Sohrab sólo volverá a sonreír el día que Amir le enseñe a volar una cometa...
Una de las cosas destacables del libro es ese contraste entre el colorido de las cometas y los crudos años de guerra y gobiernos crueles que ha pasado el país. Como si, en medio de tanta oscuridad, siempre hubiera un hilo de esperanza, una luz al final del camino y, de hecho, la cometa de la novela simboliza la esperanza del país.

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