Hace casi dos meses compré una vivienda en un cuarto piso. Desde qué tenía la intención de hacerlo, pasando por la noticia de que me aceptaron la oferta económica cuando estaba en Estados Unidos y me faltó tiempo para contárselo a ese ángel de mirada perfecta, cuando le llamé para decirle que acababa de salir de la notaría y tantas cosas que he compartido con él... no hace ni dos minutos que le he enviado las panorámicas. No necesito decirle dónde he hecho esas fotos para que él sepa hacia dónde estaba mirando.
Cuando me he asomado a la terraza sólo quería que él viera lo que yo he visto. Así que lo he compartido con él.
Hace dos minutos. También le he dicho que tengo vértigo, porque ni siquiera me he acercado a la barandilla.
Me encanta compartir con él esas cosas. Es como decir que eran mis primeras impresiones en la terraza, disfrutando de lo que me rodeaba. Y tenía que mostrárselo.
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