lunes, enero 19, 2009

Reconocimiento

Los hijos necesitan el reconocimiento de los padres, pero ¿qué ocurre cuando ese reconocimiento por parte de tu padre nunca llega porque hay un hermano que eclipsa al resto, como si éstos fueran una nulidad, un cero a la izquierda?
Te destruye y te pudre por dentro y no quieres saber nada de ese hermano porque está ocupando un lugar que no le corresponde. Debería ser igual que los otros hijos y, sin embargo, es más, porque le han dado más alas y sólo se escucha e impone su palabra.
Me he preguntado muchas veces en los últimos años cómo sería cortarse las venas y dejar de respirar, dejar de escuchar a una persona a la que no se le puede decir nada. Sí, yo he pensado en el suicidio porque vivo un calvario.
Un día quise huir, pero por muy lejos que esté Salamanca nunca es suficiente.
Hasta respirar se me ha hecho insoportable.

domingo, enero 18, 2009

"Caramel"

No sé qué me esperaba de esta película, quizás algo dramático llegado desde un país que lleva años a caballo entre una paz tambaleante y unas guerras injustas: el Líbano.
La femineidad de la película se ve en la sutileza en que están tratados en concreto cada problema de estas mujeres, que aquí no resultarían como graves. Y, de paso, deja claro que cualquier problema que se tenga se puede arreglar (excepto la muerte, como pregona la máxima). La directora es, a la vez, la protagonista principal de la película, que ha recibido varios premios en su país.
Líbano es, junto a Jordania, uno de los países árabes con los que más simpatizo, quizás porque están más occidentalizados que el resto. Pero a diferencia de Jordania, los libaneses me llegan al corazón porque siempre que ha estallado una guerra se han visto envueltos en el conflicto, de ahí que el golpe del mazo les haya hecho pedazos en cientos de ocasiones. Admiro la moral de los libaneses para reconstruir su país no una, sino en un sinfín de ocasiones, para levantar cabeza cada vez que se convierten en punto de mira o que se encuentran en la línea de fuego. En cierto modo, Líbano es como el ave fénix, que se reconstruye una y otra vez de sus cenizas para volver a morir. Pero la huella queda grabada, no sólo en las calles sino también en las personas.

La película transcurre en un salón de belleza en Beirut. Las mujeres que trabajan allí son muy amigas y, entre las burbujas de jabones, el caramelo para la depilación y el aire caliente de los secadores se convierten en confidentes que se cuentan sus problemas y se ayudan entre todas. 
Nayale (Nadine Labaki) es la peluquera más requerida pero, a veces, deja a medias su trabajo para ir en busca de su amante, un hombre casado que no tiene intención de dejar a su esposa y a su hija. Bassam (Ismail Antar) es un policía que se ha prendado de ella y, aunque aparca en zona prohibida, nunca le pone multas. Nayale sólo quiere burlarse de él.
Su compañera de peluquería es Nisrine (Yasmine Al Nasri), que está a punto de casarse. Su problema es que su novio no es el primer hombre con el que se ha acostado y no sabe qué hacer, porque la familia de su futuro marido es musulmana y muy religiosa.
Rima (Joanna Moukarzel) prefiere a las mujeres, pero guarda su secreto para sí. Sólo sus amigas lo saben y ella disimula lo que siente cuando se le acerca una desconocida que le agrada.
Jamale (Gisèle Aouad) no asimila que está envejeciendo y quiere volver a sentirse joven, de ahí que recurra a todo tipo de argucias que le hagan sentir de nuevo una adolescente, como fingir sobre unas menstruaciones que ya no tiene.
Rose (Sihad Haddad) es una costurera que vive junto al salón de belleza. Se lleva muy bien con las chicas y nunca ha disfrutado de la vida porque siempre ha tenido que cuidar de su hermana mayor, que además está chalada. Lili (Aziza Semaan) tiene el cerebro de una niña pequeña y, siempre que puede escaparse a la calle, se pasa el día recogiendo papeles, generalmente las multas que Bassam pone en los coches, porque cree que son las cartas de amor de algún pretendiente. Sin embargo, llega Charles (Dimitri Stancofski), un francés de su edad que se enamora de Rose, pero ésta no puede abandonar a su hermana.
A Nisrine le acompañan a un hospital para volver a coser lo que perdió y engañar a su religioso marido para que crea que es virgen.
Llaman a la esposa del amante de Nayale para hacerle una oferta en el salón de peluquería y conocerá a la mujer para no volver más a quedar con él. Cuando Bassam acude a cortarse el bigote, empieza otro tipo de magia.
Un día entra una desconocida en la peluquería y se pone en las manos de Rima, que le aconseja cortarse el pelo.
Y los días siguen en la peluquería entre los efluvios del olor del caramelo...

Lady Lyanna Stark

Me parece interesante desbrozar el perfil de los diferentes personajes de la Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Así que, poco a poco, iré hablando de ellos por separado, porque son únicos. 

Empiezo por Lady Lyanna Stark, un personaje de leyenda, con una belleza sin igual, que falleció de una manera trágica mucho antes del comienzo de la saga. Hay quienes no la han olvidado aún.  
Enterrada en la cripta de los antepasados de Invernalia, la estatua de piedra que se alza sobre sus restos es visitada por Lord Eddard y por el rey mismo, Robert Baratheon. 
Lyanna era hermana de Eddard y Benjen Stark. Estaba prometida al mejor amigo de su hermano Ned, Robert, que aún sigue enamorado de ella. Éste es uno de los motivos por los que la reina Cersei Lannister odia a los Stark. 
En uno de los torneos, el príncipe Rhaegar Targaryen resulta ganador pero, en vez de entregar la corona de rosas y el título de la belleza a su esposa, se lo otorga a Lyanna. Poco después la secuestra y la viola. Cuando Robert y Ned van a buscarla se la encuentran delirante en un lecho de flores. Lord Eddard le hace una promesa a su hermana antes de que ésta expire. 
Rhaegar entrega la corona de la belleza a Lady Lyanna
Sin saber lo que acontece después, posiblemente el secuestro y la violación de Lady Lyanna no sean más que la excusa que pusieron los Baratheon, los Stark y el resto de caballeros y señores de los Siete Reinos para acabar con el linaje Targaryen. Cuando terminó el saqueo de Desembarco del Rey, donde vivía la familia real, y tras proclamarse Robert monarca supremo, Lord Eddard vuelve a Invernalia con un bebé, de cuya madre no habla jamás. Se supone que es un bastardo de Ned, pero como nada se sabe al respecto se pueden crear teorías e hipótesis. 
Lyanna sabía el carácter mujeriego de su prometido y se va con Rhaegar por voluntad propia -por lo tanto no sería un secuestro- y tuvo un vástago con él, Jon Nieve, pero no como fruto de una violación. Probablemente Rhaegar y Lyanna se hubieran enamorado. Cuando se habla de amor entre Robert y Lyanna, suele centrarse en los sentimientos de él y nunca en los de ella. La promesa que pudo pedirle a su hermano en su lecho de muerte pudo ser que tratara al niño como si fuera uno de sus propios hijos. 
Lo que no imagino es la causa de su muerte.
Lord Eddard aceptando las últimas voluntades de su hermana Lyanna

sábado, enero 17, 2009

Habitantes del bosque

Veo el cielo, azul, con alguna nube que vuela mientras forma figuras extrañas, enmarcado por las más altas ramas de frondosas y altas encinas. A veces percibo la lejana estela de un avión que hace horas que pasó y me pregunto hacia dónde se dirigía. Por un momento me hubiera gustado estar en ese avión.
Bajo mi cabeza, bajo mi espalda, siento la mullida alfombra de hierba salvaje que crece sobre la tierra blanca de la que tanto disfruté en mi juventud.
Se oyen los susurrantes ruidos de las hojas cuando las acarician rápidas brisas y los sonidos de unos grillos cercanos, un cucú lejano y los aleteos de todo tipo de aves que no se dejan ver. Un rato después aparecerán enormes bancos de mosquitos que perturbarán esa tranquilidad.
Llegan los dulces aromas de las moras que aún no están maduras, del verdín de las plantas del bosque que crecen en la zona más húmeda. Ese olor a naturaleza es gloria para los sentidos.
De vez en cuando se escucha un coche que se dirige hacia la pequeña ermita. Pero el murmullo del motor desaparece con él.

Una de las cosas que más echo de menos de mi tierra son aquellos instantes únicos. Por las tardes cogíamos las bicicletas y nos dirigíamos al bosque, si acaso llegábamos y peleábamos por los columpios de la ermita. Cogíamos moras, cerezas y cualquier fruta que nos brindara la estación. Cada primavera nos perdíamos por los bordes de aquel bosque al que nunca llegamos a entrar. Y aquellos momentos, tumbados entre árboles desperdigados son especiales. Un vínculo total con la naturaleza.
Sólo tengo que cerrar los ojos para sentir todo aquello.

"La escafandra y la mariposa"

Se trata de una gran película, aunque me recuerda muchísimo a "Mar adentro", en el sentido de que el protagonista está postrado en una cama de hospital, aunque él desea vivir.
Está basada en una historia real y en el libro homónimo, escrito por ese mismo protagonista.
Lo que llama la atención de la película, sobre todo al principio, es que vemos a través de los ojos de Jean-Dominique. Un hombre abre los ojos y descubre que está en un hospital, que le ha pasado algo. Oímos sus pensamientos, aunque no puede hablar. Es una experiencia única ver y sentir lo mismo que ese enfermo que no puede moverse. Sólo le han quedado el ojo izquierdo, y -como él mismo piensa- la imaginación y los recuerdos. Descubrimos los progresos con él y aprendemos a comunicarnos con el mundo a través de una imaginativa forma de expresarse. Es algo único, un interesante experimento cinematográfico.

Jean-Dominique Bauby (Mathieu Amalric) se despierta en la cama de un hospital después de tres semanas en coma. Curiosamente recuerda todo, pero no puede moverse ni hablar. No llega a los 45 años y era redactor-jefe de la revista Elle. Un infarto, empero, le llevó a una vida vegetal en la flor de la vida. Su extraña enfermedad es lo que se conoce como "Síndrome de cautiverio". 
Es trasladado a un hospital en la costa, donde poco a poco irá progresando, gracias a una capacitada logopeda y a una cariñosa fisioterapeuta, que le ayudan todo lo posible. A través de los parpadeos se comunican de una manera magistral. Un día la logopeda le enseña el abecedario ordenado según las letras más usadas, y así empiezan a formar palabras y después frases. 
Había firmado un contrato con una editorial, que le manda a Marie (Olatz López Garmendia), que irá escribiendo sus ideas hasta formar un libro, La escafandra y la mariposa.
Porque él se siente dentro de una escafandra que le arrastra al fondo del mar y Marie es la mariposa que le ayuda a mantenerse a flote.

viernes, enero 16, 2009

"Chantaje"

"Sólo dime una cosa: ¿quién tortura a una mariposa con una rueda?".

Considero pésima la traducción del título al español. Se trata de un chantaje emocional, pero el título en inglés suena mejor: "Buttlerfly on a wheel".
Me ha gustado porque he estado en estrés en toda la película. Aparte de que ha sido imprevisible. Te preguntas: ¿quién está detrás? Y la persona que te viene a la mente es su compañero de trabajo, que le tiene envidia. Lo que no te esperas es realmente quién está detrás de todo. Lo decepcionante es que todo se queda en un susto nada más.

Neil Randall (Gerard Butler) y su esposa Abby (Maria Bello) tienen todo para ser felices: un trabajo que les hace ganar mucho dinero, una casa preciosa, una hija encantadora... Neil es un ejecutivo publicitario, la mano derecha del jefe. Muchos en su empresa le adoran; otros, sin embargo, le tienen envidia, aunque en el fondo le admiren por ser el mejor. Ese fin de semana se va al campo con su jefe, pero...
Tom (Pierce Brosnan) se cruza en el camino de la pareja. Mientras su hija está a cargo de una niñera durante todo el día, Tom les hará la vida imposible. Primero, sacando todo su dinero del banco para luego tirarlo al río; les asegura que su hija está secuestrada; Abby tiene que entregar al jefe de su marido un informe ilegal sobre las irregularidades de Neil en su trabajo; Tom le hace perder a Neil hasta su vanidad y orgullo como hombre; y finalmente terminan en la casa de campo donde Neil iba a pasar ese fin de semana, supuestamente con su jefe, pero quien está realmente allí es su secretaria, July (Claudette Mink). Tom le obliga a matarla con una pistola descargada y entonces Neil descubre que Tom es en realidad el marido de July. Que todo ha sido un chantaje emocional que han planeado entre Tom y Abby, y que todo es mentira: lo del dinero, lo del informe, incluso lo del secuestro de la niña. Y, pese a todo, cuando Neil cree que ya ha pasado todo, sigue sin contar la verdad de su aventura extramatrimonial a su esposa, aunque ella lo sabe todo.

Tomarse la justicia por la mano

No soy amiga de curas ni de procesiones y mucho menos de las plegarias y oraciones y de unas lecciones de moralidad que intentan meternos por los ojos como si las otras alternativas pudieran llevarte al Infierno. Pero reconozco que esta vez el párroco de mi pueblo tiene razón.
Por razones de seguridad omitiré todos los nombres de los protagonistas de esta batalla campal. Posiblemente haya hechos que no coincidan porque me han llegado por terceras personas, aun así contaré lo que, desde mi punto de vista, es una tomadura de pelo.
Considero admirable hacer el Camino de Santiago, admiro a aquéllos que lo hacen desde la cordura y la seriedad, como un objetivo más a cumplir en la vida, disfrutando de cada momento, cada persona, cada rincón... y a los que más admiro son aquéllos que buscan en el Camino el sentido a su vida. Sin embargo, no todos los peregrinos son así.
A mi pueblo han llegado en los últimos años unos hospitaleros jóvenes y corruptos que se toman a cachondeo todo este tema. Dejaré claro que cada hospitalero voluntario sólo puede estar dos semanas en el albergue y dejar paso al siguiente que venga a sustituirle (creo que es a nivel nacional). La peculiariedad del albergue de peregrinos de mi pueblo es que, a diferencia de muchos otros, es gratuito, ni siquiera pide la voluntad. En un cofre con dinero en la entrada, abierto a todo el que llegue desde Roncesvalles, la leyenda dice: "Coge lo que necesites y deja lo que te sobre" (a decir verdad, yo nunca lo he visto o nunca me he fijado, pero me lo han contado). Al no tener que pagar por el alojamiento ni la comida, muchos ex hospitaleros se aprovechan de esta circunstancia.
Durante los últimos tres años se han reunido en fin de año en mi pueblo unos cuarenta. El problema es que los peregrinos se quedan sin alojamiento, alegando que los hospitaleros están reunidos (son las explicaciones que les dan). En realidad, en el albergue sólo debería estar el hospitalero de turno y los peregrinos. El resto de hospitaleros sobra. Lo que no es correcto es que los peregrinos sean relegados al salón parroquial, como si fueran simples guiñapos, cuando deberían tener preferencia para dormir en el acogedor albergue.
Estos hospitaleros corruptos no se dedican a hacer reuniones del Camino. Parece ser que este año ha habido varias manos negras que se han llevado dinero del cofre para pagar sus borracheras, han montado sus fiestas y, al regresar, posiblemente muchos se despertara mezclados con lascivia y perversión en sacos ajenos. ¡El espíritu del Camino! (ironía).
En su favor debo decir que animan el pueblo con sus panderetas matinales por todas las calles. 
El cura, sin embargo, ha visto mucho más allá. A diferencia de otros lugares del Camino, el albergue de mi pueblo no es del pueblo, sino del cura. Sin embargo, los ex hospitaleros lo han ocupado como si fuera de su propiedad. Lo peor de todo es que esta última Navidad, aparte de que el cofre se ha visto mermado vilmente, han dormido allí hasta indigentes. Y los peregrinos al salón parroquial, ¿por qué?
El cura también se ha permitido la licencia de echar del albergue a unos cuantos de estos ex hospitaleros corruptos y ladrones, a los que ha dejado de hablar. Ahora quiere cerrar el albergue durante unos meses en invierno y ellos se quejan. Pero vamos a ver, ¿quién manda en el albergue? ¿No se han tomado a estas alturas demasiadas confianzas por su mano? ¿Por qué el cura nos advierte en Navidad que no se nos ocurra subir solas al albergue? ¿Qué ha visto para que nos diga eso?
Dice mi amigo A. que ahí deben hacer un casting a los más gorrones y ésos son los que ponen como hospitaleros.
Finalmente, entras en internet y los lees: la quedada de antes, la fiesta y las fotos y la seguridad de que el año que viene irán unos ochenta. Yo sólo espero que para el año que viene el cura cierre el albergue, lo siento por los peregrinos -que ellos no tienen culpa de nada-, pero estos personajes se han pasado de la raya, que "quien juega con fuego se termina quemando". 
Sí, el párroco se ha tomado la justicia por la mano, pero es lógico cuando se han saltado las normas básicas.

jueves, enero 15, 2009

Juego de Tronos (Canción de Hielo y Fuego 1)


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Llevaba mucho tiempo queriendo comenzar con la saga de George R. R. Martin. Con el primer tomo en casa antes de que terminara diciembre, opté por dejarlo para 2009. 
La sensación al leer es extraña pues se crea un mundo imaginario a través de unos héroes y unos villanos que sobrepasa las fronteras de la fantasía épica. Se podrían buscar momentos de la Historia que tienen ligero parecido a lo que, en forma de fantasía, nos regala el autor de una manera exquisita.
La prosa de Martin es magistral en el sentido de que se centra en varios personajes sublimes, cada uno en su papel. Si es malvado, su perversidad será loable, a través de hechos acordes con su rol. Si, por el contrario, es la bondad la que desborda su alma, el honor, y a veces la muerte, le convertirá en un héroe único.
En las primeras páginas resulta lioso el entramado de un sinnúmero de personajes que aparecen y desaparecen raudamente, pero en el momento en que te familiarizas con ellos se goza muchísimo. Sus nombres no son ajenos a cualquiera que nos encontremos en la realidad, pues el autor cambia a veces una sola letra de nombres que existen realmente, y esto hace que, pese a la ficción, los sintamos más próximos a nosotros.
La denominación de la saga, “de Hielo y Fuego”, es un guiño a la lucha de contrarios, dos mundos diferentes y opuestos, a veces complementarios, pues el hielo apaga el fuego y el fuego derrite el hielo. 
Hay una frase que se repite a menudo en este tomo: “En el juego de tronos sólo se puede ganar o morir”. Sirve para recordar cuál es el título del libro, pero también se lleva a la práctica en forma de batallas o de intrigas palaciegas que nunca parecen acabar. No hay lugar para los perdedores. Independientemente del alma (bondadosa o maligna) de esa persona, el ganador recibe un premio enorme, y el perdedor se queda sin nada; incluso pierde a veces la vida. En este sentido se parece bastante al juego del ajedrez. 
Hay dos linajes enfrentados, de nuevo la lucha de contrarios, que representan el Bien Supremo y el Mal en todas sus dimensiones, que podrían identificarse perfectamente con las familias Stark y Lannister respectivamente.
Cada Casa tiene su blasón, su símbolo, su lema y su escudo, creando un entramado complejo y completo a semejanza de la nobleza de hace varios siglos. Los hijos bastardos toman su apellido según la región en la que hayan nacido: Nieve, Flores, Piedra, etc.; nunca llevarán el de su padre, aunque éste los reconozca como hijos suyos.

Y no se puede hablar de este libro sin describir el perfil de los personajes principales (tan importantes son que dan título reiterado a los diferentes capítulos del libro). Pues los personajes son los que hacen la historia. 

Lord Eddard Stark es el Señor de Invernalia y Guardián del Norte. Es un personaje invadido por el honor y eso mismo es lo que inculca a sus hijos. El símbolo de su familia es un lobo huargo. Está casado con Catelyn, de la familia de los Tully, con la que ha tenido varios hijos: Robb, Sansa, Arya, Bran y Rickon, todavía unos niños. 
La única vez que su lealtad y su honra se tambalearon es cuando conoció a una mujer con la que tuvo un bastardo, Jon Nieve, que se llevó a Invernalia con él y ha educado junto a los hijos que han nacido dentro del matrimonio. Nunca se habla de esta mujer en su presencia y, aunque él quiere mucho a este niño, no llegará a decirle nada sobre su progenitora.
Un día se encuentran con una loba huargo herida que tiene cinco cachorros grisáceos y se los llevan, uno para cada hijo. Pero Jon encuentra uno blanco con los ojos rojos que se queda para sí (es curiosa la semejanza o relación simbólica incluso entre los cachorros y los niños Stark, pues incluso el solitario lobezno blanco de Jon es diferente a sus “hermanos” de camada).

Robert Baratheon, el Rey de los Siete Reinos y amigo de la infancia de Lord Eddard. Está casado con Cersei Lannister y viven en la Fortaleza Roja de Desembarco del Rey. Tienen tres hijos: Joffrey, Myrcella y Tommen, que también son unos niños. Llegan a Invernalia, junto a súbditos y vasallos, porque el Rey quiere que su amigo sea su Mano (el segundo que más manda en el Reino, la Mano derecha del monarca). Lo que para Robert es un honor, para Eddard se convierte en una carga, porque la tranquilidad de su casa se verá alterada por la división de los miembros de su familia. Prometida Sansa en matrimonio al príncipe Joffrey, se lleva a ésta y a Arya a la Corte.

Jaime Lannister es el hermano mellizo de la Reina. Es un bravo caballero vestido de oro, que pertenece a la Guardia Real. Comete incesto con su hermana, pues para los “leones” Lannister es necesario perpetuar la pureza de la sangre, y muchos de sus antepasados se han relacionado con hermanos, como ellos dos. Bran será quien les pille in fraganti y, debido a esto, los dos mellizos Lannister intentan asesinarle. Por este “accidente” en que Bran se cae del tejado, a pesar de su habilidad para trepar y de que nunca antes se había caído, el muchacho no podrá acompañar a su padre a la Corte.
Tyrion Lannister es el hermano deforme de los mellizos, rechazado por su padre y hermanos, su agudeza se pone a prueba en numerosas ocasiones. Posiblemente sea el personaje más benevolente de esta familia, quizás por ser el que más ha sufrido, por ejemplo porque su padre, Tywyn Lannister, le ve como si fuera un bufón o a causa de las burlas de todos los que le rodean.

Daenerys Targaryen y su hermano Viserys se encuentran en el exilio. Son los monarcas por derecho, pero tuvieron que huir hacia el país de los dothrakis, cuando su familia fue asesinada. Son los últimos que llevan la sangre del Dragón y Viserys está dispuesto a comprar un ejército para recuperar los Siete Reinos, por lo que “venderá” a su hermana al khal Drogo para que le preste a sus hombres. Para los hermanos, los dothrakis son unos salvajes. Pero Dany descubrirá que su esposo es muy dulce en la intimidad y, gracias a él, conocerá el verdadero amor. El regalo de compromiso más importante que recibirá en su boda serán tres huevos de dragón, que con el paso del tiempo se han convertido en piedra.

Cuando Lord Eddard Stark decide seguir la comitiva del rey hasta Desembarco del Rey con sus dos hijas y sus mejores hombres, Catelyn, junto a su hijo, se queda a cargo del castillo de Invernalia, pero no soporta al bastardo de su marido. A Jon Nieve sólo le queda ir al Muro.
El inmenso Muro que limita los territorios del Norte y los separa del Bosque Encantado, donde se dice que viven los Otros y otros seres fantásticos, es un lugar terrorífico. Hombres de todas las calañas, unos perseguidos por la justicia (la muerte o su destino como Guardián Negro del Muro), caballeros leales, los rechazados por las familias nobles, ladrones, violadores, salteadores de caminos, deshonrados... se reúnen allí y se forman como caballeros negros que vigilan hacia el Norte. Jon Nieve opta por voluntad propia ir allí, donde destaca por sus habilidades con la espada y por una notable inteligencia. Destaca y al principio se crea enemigos a los que derrota con facilidad. Esos mismos enemigos se convertirán en sus hermanos, pues les ayudará a defenderse y crearán unos vínculos únicos. Su tío, Benjen Stark, es explorador, pero parte más allá del Muro para no volver. Jon Nieve se niega a creer que esté muerto.

Lord Eddard Stark descubre que la anterior Mano del Rey, Jon Arryn, ha sido asesinado. La esposa de Arryn y hermana de Lady Catelyn, Lysa, se ha refugiado con su hijo enfermizo en el Nido de Águilas, la fortaleza inexpugnable de las montañas. Catelyn ha ido en busca de su marido para explicarle las sospechas de su hermana y Lord Eddard empieza a investigar a las personas cercanas al Rey. Sabe que la Reina y sus hermanos están intrigando contra Robert y contra él mismo, sobre todo cuando descubre que casi todas las personas “de confianza” del Rey son fieles a Cersei. 
Allí estará en contacto continuo con el eunuco Varys, apodado “La Araña”, por la especie de telaraña que ha tejido por toda la ciudad, con espías e informantes que le cuentan todo lo que ocurre. Nada escapa a sus ojos y oídos. 
Asimismo Lord Eddard descubre que los bastardos del Rey están repartidos por toda la ciudad. 
Su hijo Bran ha despertado, pero no recuerda nada sobre su caída. Y su hija Sansa le abre los ojos cuando dice que Joff no se parece a Robert. Eddard concierta una entrevista con la reina Cersei para decirle que sabe la verdad: todos los príncipes son frutos del incesto entre ella y su hermano Jaime. De esta manera, si el Rey muere, el sucesor del Trono de Hierro sería su hermano mayor, Lord Stannis, que se ha refugiado en la isla de Rocadragón y no tiene intención de volver a la Corte. 
Cuando el Rey regrese de la cacería, Eddard le contará la verdad. Pero Robert regresa con una herida letal de jabalí. La Mano descubre que había sido envenenado antes, pero entonces todo se vuelve contra él y es hecho prisionero y tomado como traidor cuando no se arrodilla ante el sucesor, el Rey Joffrey. 
Arya consigue escapar de la Fortaleza Roja. Tiene una espada y se ha entrenado con la ayuda de su padre. Pero Sansa es encerrada en una torre donde sólo piensa en la misericordia de su prometido.
En el Norte, Lady Catelyn había conseguido atrapar como prisionero a Tyrion Lannister, pues el puñal con el que se intentó quitar la vida a Bran era una de sus pertenencias. Le lleva al Nido de Águilas, donde descubre que su hermana está medio loca. Tyrion consigue escapar gracias a un mercenario que luchará en su lugar.
Robb, con tan sólo catorce años y sabiendo prisionero a su padre, acusado de traición, forma un enorme ejército. Los señores del Norte se alían a él, al principio no le toman en serio, pero empiezan a respetarle gracias no sólo a su honor y su madurez, sino también por su estrategia en la batalla. Consiguen engañar a los Lannister y tienden una trampa a Jaime en el Bosque Susurrante, tomándolo como prisionero. Pero en Desembarco del Rey, con falsas promesas, se ha conseguido que Lord Eddard confiese “sus crímenes”, sólo para salvar la vida de sus hijas. Pero Joffrey y Cersei no le perdonan y le decapitan ante los atónitos ojos de Sansa, que siente un odio profundo hacia aquél al que antes había adorado, y de una harapienta Arya, que pasa desapercibida entre la muchedumbre, pero un caballero negro la rescata.
Jon Nieve, convertido en el mayordomo del Lord Comandante, intenta escapar, a pesar de su juramento, del Castillo Negro, pero sus amigos van a buscarle. Lord Comandante lo sabe. Le ha regalado su espada porque le ha salvado la vida de unos muertos vivientes que han llegado de más allá del Muro.
Mientras Robb Stark gana la batalla y Tywyn Lannister envía a la Corte a Tyrion para que sea la Mano de Joff, el hermano pequeño de Robert, Renly Baratheon, contrae matrimonio y se proclama como legítimo rey.
Bran, que se ha convertido en un minusválido, y su hermano Rickon sueñan que su padre está en la cripta de sus antepasados. Ellos sienten que han perdido a su padre. 
Los señores del Norte no desean arrodillarse ante Renly ni ante Joffrey y proclaman a Robb como su legítimo rey, el Rey del Norte.
Mucho más allá del Mar Angosto, Viserys pierde la vida a manos de Drogo y los otros khals. Dany se queda embarazada y la profecía dice que ese niño será aquél que cabalgue sobre el mundo. Drogo es herido en una cacería y Daenerys pide ayuda a una vieja y fea maegi, que le devuelve a la vida, aunque ciego. Dany sabe que le ha perdido, así como también pierde al bebé. Asesina a su marido y en la pira funeraria ata a la bruja. Junto a su marido pone los huevos de dragón y ella entra en el fuego. Cuando la encuentran entre los escombros, sin un solo rasguño, está junto a tres pequeños dragones y los dothrakis caen a sus pies maravillados.

Sublime.

"La ciencia del sueño"

Una película interesante donde el protagonista mezcla los momentos reales con los instantes oníricos, de tal manera que a veces parece creer que la fantasía del sueño es real, llegando incluso a hacer reales algunas partes de esos sueños.

Stéphane (Gael García Bernal) es un joven artista gráfico que llega a vivir a París, donde conoce a su vecina Stephanie (Charlotte Gainsbourg) que, en principio, no le atrae y termina enamorándose de ella.
Cuando Stephanie descubre que él es un personaje inseguro aunque inteligente, tímido pero bueno, ella comprende que no le entiende. Sólo le entenderá cuando intente comprender sus sueños.

miércoles, enero 14, 2009

Recuerdos del ayer

Anoche estaba escribiendo un email cuando lo borré de un plumazo. Escribía a la hermana de F., con la que tengo buena relación, pero sólo con pensar que ella podría comentarle el hecho de que le he escrito unas palabras me pone frenética. Y él podría creer que la escribo por él, cuando no es así. Por lo tanto opté por borrarlo y olvidarme del tema.
Pienso menos en él y cuando mi mente se concentra en sus ojos, su boca, su nariz, su rostro o su pelo sonrío momentáneamente para dar paso, un instante después, a una ira ciega. De repente, no le veo a él sino el monstruo que lleva dentro. Es triste recordar a alguien a quien tanto has querido como una especie de monstruo que escupe fuego por la boca y tiene garras de acero. Lo único que se mantiene impasible, intacto en aquel rostro venerable que conocí algún día, es la mirada fija, contradictoria.
Si pudiera odiarle, lo haría. Sin embargo, no le odio, lo que me hace pensar en que todavía sigo queriendo a aquél que fue y ya no es. Siempre quedan esas cenizas de todo lo que fue en su día. Pero no hablamos de un ave fénix y por tanto no puede resucitar.
Todos los recuerdos son demasiado vívidos, no tan recientes aunque parezca que todo ocurrió ayer. Y la pérdida y el vacío dieron paso a la compasión. En el fondo de mí le compadezco por su crueldad y por su arrogancia, por esa perversidad tangible que me desmoronó una noche de verano. 
No sé de dónde saqué la fortaleza. Ahora sólo es un recuerdo entre brumas del pasado, un recuerdo que a veces imagino haber soñado, a pesar de que él exista. A veces me da la sensación de que fue una de las múltiples creaciones de mi mente y, como tal, puedo hacerlo desaparecer igual que lo hice nacer y crecer. 
Lo que mejor recuerdo es su voz, una voz profunda martilleando mis sienes sin cesar, pero también vuela hacia un horizonte que desconozco.
Quizás debajo de las escamas del monstruo aún quede un resquicio de la persona que yo conocí...

martes, enero 13, 2009

Martes y trece

Tenía doce años cuando se empezó a evidenciar que el trece no me daba buena suerte, y si caía en martes... El caso es que una tontería de niñas me salpicó de tal manera que obtuve un castigo que no merecía. Y fue en martes y trece.
Todo había ocurrido años antes. Mi familia se mudó de casa y llegué a una nueva escuela, hice amistades nuevas y, poco a poco, me fui haciendo hueco es una pequeña gruta donde no había una sola luz que me guiara. Rocío tenía mi edad, Silvia un año más. Se llevaban bien hasta que un día discutieron y dejaron de hablarse para siempre. No recuerdo el motivo de aquella discusión, pero es cierto que todas tomamos partido por Rocío. Silvia se hubiera quedado sola si mis padres no me hubieran insistido en que no se podía abandonar a una persona a su suerte. Pero los momentos que yo pasaba con Silvia eran tediosos, aparte de que ella no podía soportar que hablara con Rocío. Es curioso, porque los padres de ellas dos eran buenos amigos... Yo veía que Silvia intentaba pisar todo lo que hacía. Por ejemplo, cuando íbamos a clases de inglés en verano (todos íbamos incluso antes de aprender el idioma en el colegio) y yo hacía dibujos similares al libro junto a las palabras de vocabulario y la profesora me alababa, Silvia intentaba tirar por la borda mis esfuerzos, alegando que la profesora no lo había mandado. El resultado fue que mi memoria recordaba mejor los dibujos y en un año mi progreso en vocabulario era muy superior. Cada detalle fue dando lugar a un grano de arena que fue creando, con el paso de los años, una montaña.
Rocío y yo casi nos habíamos dejado de hablar cuando llegamos a ser compañeras de clase y de mesa en el comedor. Es obvio que el roce hace el cariño y en unos meses nos volvíamos a llevar bien. Y esa relación no ha cesado jamás. Rocío siempre ha sido más sana, cuando en Silvia hay un hilo de cierta maldad que saca al exterior y que la convierte en una persona vil, petulante y envidiosa. 
Un martes y trece me senté en el autobús con Rocío. Charlamos y nos reímos. Silvia miraba de reojo, pero yo no imaginaba que me la iba a preparar tal y como lo hizo. Después de la primera hora su tutora hablaba con la mía para decirle que Silvia había entrado llorando en clase y me había acusado de haberme reído de ella, cuando simplemente la había ignorado. No la odié por eso, pero tampoco la perdoné. Con dieciocho años y a propósito de algo que había ocurrido en la autoescuela, la mandé al carajo. Fue el punto final y me sentí libre en cuanto ella se dio cuenta de que yo no me iba a dignar a hablarle y cayó en la cuenta de lo que había hecho. Pidió perdón, pero era tarde. Y ésa fue la excusa para que mi familia no osara jamás pedirme más veces que tuviera amistades con unas u otras personas, porque al final a los amigos los elegimos nosotros.
En la actualidad, con Silvia hablo de hola y adiós, con Rocío me paso horas eternas charlando (y con su novio, con su hermana, etc.). Con el paso de los años te das cuenta de que si una persona está sola es porque ella se lo ha buscado, y ése fue el error de Silvia: siempre quiso imponerse y llevar la razón (o la voz cantante) en todo, si no podía de una forma, tenía que ser a la fuerza. 
Un martes y trece yo me comí un castigo ejemplar por su real gana. Y mucha gente me dijo: "Es martes y trece, mañana todo habrá pasado".
Todavía hoy, Rocío y Silvia siguen sin hablarse y ya no creo que lo hagan nunca.
Con el paso de los años he aprendido a elegir a mis amistades. Nadie puede decirnos con quién queremos estar o no, con quiénes nos sentimos a gusto, con quienes conectamos o las personas que no merecen la pena. Aunque ahora no tengo tanta paciencia como cuando era una niña.

lunes, enero 12, 2009

No time

No tengo tiempo ni para dibujar palabras en el blog. 

Es lo que hay.

Y mañana será otro día, aunque sea martes y trece.

domingo, enero 11, 2009

Momentos de creación literaria

Desde noviembre no he vuelto a escribir para un certamen, pero con el nuevo año aparecen más y más concursos. Esta vez voy a dar un paso más. De uno de los manuscritos, cuyo premio se falló ya, voy a coger un cuento de cuarenta páginas y voy a convertirlo en una novela corta. Tengo de plazo hasta el treinta de enero y la idea original plasmada en papel. Sólo tengo que extenderlo, y no creo que me cueste mucho, puesto que he descubierto que a veces parece como si tuviera prisa por acabar con alguna historia o porque ciertos personajes están difusos porque las descripciones que he hecho de ellos son casi nulas.
Tengo tres horas para ampliar y pulir ese cuento. Y necesito aprovecharlas.

sábado, enero 10, 2009

"Cosas que perdimos en el fuego"

Hacía tiempo que no veía una película donde saliera Benicio del Toro, que me encanta. Aquí interpreta a un heroinómano que no puede escapar a su adicción. Por supuesto, es genial, sobre todo en el contraste entre sus momentos de cordura y cuando está poseído por la droga.
Es una película que empieza de una manera muy triste y los niños dan ligeros toques de humor gracias a esa inocencia de la infancia.
Tampoco hay un romance. Se intuye que va a llegar, pero obviamente él no quiere sustituir al fallecido, de ahí que se retengan esos momentos y que el espectador sólo tenga que imaginárselos a través de símbolos (como el ramo de rosas rojas del final).

Audrey Burke (Halle Berry) acaba de quedarse viuda con dos hijos pequeños. Su marido Brian (David Duchovny) salió a comprar helado para sus hijos pero jamás volvió, porque le pegaron un tiro cuando se puso a defender a una mujer que estaba siendo agredida por su pareja.
Audrey recuerda los momentos felices, y las tonterías, de la vida pasada antes de que toda la tragedia se cerniera sobre su familia. El día del entierro recuerda que tiene que avisar al mejor amigo de su marido, Jerry Sunborne (Benicio del Toro), un drogadicto que ella no soporta.
Para Jerry, la muerte de su mejor amigo, el único que siguió a su lado cuando cayó en la heroína, es un trauma, pero es un hombre fuerte, aunque se refugie en la droga para sopesar el dolor.
De repente, Audrey se acerca a él y le invita a vivir a su casa, donde hay un garaje vacío que se quemó por un cortocircuito, donde perdieron muchas cosas, pero como Brian decía: "sólo son cosas, nada más que cosas; nos tenemos el uno al otro".
En casa de Audrey se gana a los niños, que le adoran. Tampoco toma drogas e incluso comienza a acudir a las reuniones de terapia para narcómanos. Aunque hay acercamiento entre los dos, Audrey tiene la sensación de que está perdiendo a los niños y de que Jerry parece suplantar a su marido y le echa de casa. Es entonces cuando recae de nuevo en la droga y ella se ve obligada a ir a buscarlo. Ya sólo le queda ir a una clínica de rehabilitación, porque está dispuesto a salir de la droga. 

No pasará este año sin que me case

Este año me caso. Hay que mirar para adelante, y a pesar de los gastos que conlleva todo esto, he decidido dar el paso. Dentro de 15 ó 20 años (siendo benévola) me divorciaré.
Por supuesto no estoy hablando de otra cosa más que una hipoteca próxima y el banco será mi altar durante unos años. En cierto modo, tengo algo de miedo a dar este paso. Pero es un riesgo que debo correr, sobre todo ahora, que en el sector la crisis puede beneficiar, ya que los precios del ladrillo están cayendo en picado. Pese a todo, tener un hogar propio te da enorme seguridad.
¿Por qué lo cuento? Porque llevo un rato mirando viviendas de todo tipo en Salamanca, aunque comparando más que nada los precios y demás. Todo con lupa. 
No es que me haya cansado de mi pisito de alquiler. Aunque pequeño es confortable y acogedor. Pero considero que X euros al mes caen en saco roto cuando tengo idea de quedarme en Salamanca. Y si el futuro me destinara a otros lares aquí sería fácil alquilarlo.
Me he enamorado de este dúplex. Ni siquiera pone el precio del metro cuadrado, o el precio total, o la mensualidad que habría que pagar. Seguro que son cifras desorbitantes, pero por soñar un poco...

viernes, enero 09, 2009

Troyanos en el ordenador

He estado algo ocupada manteniendo a raya lo que fuera que no me dejara abrir ciertas páginas de foros y la del blog con una ausencia casi total de fotos. Después de mirar y comprobar la conexión, de hacer pings en MSDOS y las luces del módem, reparar Windows, desinstalar el antivirus e instalar el nuevo Karspersky, he dado con el error. Era un troyano. 
Igual peco de tozuda, pero siempre que tengo un problema técnico tengo que arreglarlo. Recuerdo cuando los pc's me daban miedo y era incapaz de tocarlos cuando pasaba algo. Y ahora, a base de permitirme la licencia de buscar yo misma el problema, me encanta toquitearlo todo. Incluso mi hermano pequeño me pide ayuda cuando tiene problemas en su portátil.
Esto me recuerda a que a mi hermano le quemaba que mi pc funcionara perfectamente, mientras el suyo iba a trancas y barrancas (de paso, que sirva de guiño para el programa de El Hormiguero). Y tuve que echarle una ojeada -de paso le cotilleé las fotos- y bajarme la última versión del msn (¡como si yo lo usara...!). En fin, se lo terminé escaneando varias veces en busca de virus y después le funcionaba mejor.
Me da la sensación de que a medida de que mi pc dejaba de estar infectado, yo también iba poco a poco dejando de notar ese dolor de garganta de que me quejaba.

jueves, enero 08, 2009

No pueden ser trece

No puedo irme y dejar enero con trece entradas. Es señal de mala suerte. (Por cierto, el próximo martes coincide con trece, mal rollito).
Para una superstición que tengo la llevo hasta sus últimas consecuencias. Lo cierto es que sólo cuando reparo en ello, como ahora.
Hoy empezaré a leer la saga de George R.R. Martin. Llevo mucho tiempo diciendo que lo iba a hacer, pero en serio sólo un mes, desde que el primer libro se materializó físicamente en mi casa. Hoy será.

Y son catorce.

Un tipo encantador


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Creo que es el libro más largo que me he leído de Marian Keyes. Pese a los sobrios y negativos temas que a veces toca en sus libros, tiene gran facilidad para regalarnos finales felices, dignos de levantar la moral, o de resucitar a un muerto. Aquí toca un tema que vemos a diario en las noticias: el de la mujer maltratada o, si optamos por lo políticamente correcto a la hora de hablar, la violencia de género. Viene a decir que detrás de la máscara del hombre más encantador del mundo puede haber un maltratador en potencia, ambicioso y con ansias de poder, al que es muy difícil derrumbar.

Paddy de Courcy es un hombre apuesto y rico, el segundo en uno de los partidos más influyentes de Irlanda, el NewIreland. Posee carisma y seguridad y todas las irlandesas están locamente enamoradas de él. Pero los medios de comunicación se han hecho eco de la noticia: Paddy va a casarse. La noticia de la boda de este político de 37 años produce diferentes reacciones entre cuatro mujeres que han estado relacionadas con él.
Alicia Thornton, la prometida, que acaba de enterarse por las noticias de que se van a casar. Apenas se sabe de ella en el libro, en comparación con las otras.
Lola Daly, una estilista de mujeres de alta sociedad, que suponía que era su novia. La noticia cae sobre ella como gota de agua fría. Incrédula, intenta ponerse en contacto con Paddy, pero éste la evita. Los amigos de Lola le aconsejan unas vacaciones y opta por marcharse con su tristeza y soledad al condado de Clare, a la casita de vacaciones del tío de una de sus amigas.
Grace Gildee, periodista de The Spokesman, que sale en busca de la primicia e intenta concertar una entrevista con Lola, sin éxito.
Marnie Hunter, hermana gemela de Grace, casada y con dos niñas preciosas, sigue aún enamorada de Paddy. Fue su gran amor, pero un día la abandonó hecha un guiñapo. Marnie intenta olvidar todos los recuerdos sobre aquel novio del pasado y en su vida presente tiene problemas con la bebida.

Lola ha huido de Dublín con el fin de curar sus penas en un pueblo pesquero, Knockavoy, donde en cinco meses hará muchos amigos, creará un club de transformistas (hombres heterosexuales que disfrutan vistiéndose con prendas femeninas) y disfrutando de aquel lugar. Su vecino, Rossa Considine, y ella se llevan mal desde el principio, pero todo cambia cuando él aparece en su casa en una reunión de transformistas como Chloe. Su relación cambia y terminan enamorándose.
Marnie tiene todo lo que una mujer puede desear, pero no se siente completa. Harta de terapias y de horarios inflexibles, tira su vida por la borda debido a un problema que tardará en asumir: que es alcohólica. Ni siquiera cuando su marido la abandona llevándose a sus hijas es capaz de parar; al contrario, se sumerge más en el alcohol, llegando a poner los cuernos a su marido. Será su hermana Grace la que vuele a Londres cada fin de semana para intentar ayudarla, sin éxito.
Grace vive y ama a un periodista, Damien. Parece que se llevan bien, pero... no es oro todo lo que reluce. Conoce a Dee Rossini, la creadora y número uno del NewIreland, y estrechan su amistad, hasta casi hacerse íntimas. Alguien quiere acabar con Dee y será Grace, con ayuda de su pareja, la que acabe por descubrir quién es.
Grace conoció a Paddy cuando eran jóvenes. La atracción fue mutua, pero no ocurrió nada porque apareció Marnie y Paddy se enamoró de él. Grace no quiso entrometerse en esa relación. Cuando Paddy envió a Marnie al hospital, él se refugió en los brazos de la mejor amiga de las gemelas, Leechy, que no es otra que la actual prometida, Alicia. Paddy volvió a reencontrarse alguna vez más con Paddy, y éste se le insinuó, pero ella quería demasiado a Damien. Sin embargo, también fue apaleada por él, que le dejó su sello personal: le apagó un cigarro en la palma de la mano derecha, como a muchas de sus otras parejas, o su propia hermana. Pero no se va a amedrentar por nada.
Cuando su pareja le filtra que va a publicarse una noticia escandalosa sobre la protección ilegal de extranjeras moldavas en casa de Dee, Grace habla con la política para advertirle y entre las dos deciden enfrentarse al responsable sutil que quiere ver caer a Dee: Paddy. Con Marnie y Lola presentándose en casa de Paddy, la historia no funciona, pero sí cuando aparecen otras ex novias de Paddy, que le humillan y se mofan de él, pero le hacen un chantaje tan perfecto que a él no le queda más remedio que ceder. Lo que sí descubre Grace es que a Alicia no la ha pegado; por lo menos no tiene la pequeña cicatriz de un cigarrillo en la mano.
Paddy se casa finalmente, pero no se van de luna de miel por las elecciones. Dee consigue más escaños y en una conferencia pública, como ministra de Economía y viceprimera dama, anuncia la dimisión de Paddy, al que pilla desprevenido. Alicia se toca su dolorosa mano, siendo consciente de que él lo pagará con ella.
Allí hacen las paces Grace y Damien, que lo habían dejado porque ella no le había contado que Paddy se le había insinuado. También Marnie vuelve a Londres y a las terapias de Alcohólicos Anónimos.
Y Lola termina con Rossa, que va a buscarla a Dublín, pese a que odia esa ciudad.

Desayunos con miel

Estoy incubando virus. Lo noto en la garganta rasposa al tragar. Es curioso porque no me duele nada, sólo noto un ligero malestar en la garganta. Si fuera un catarro normal lo notaría por la nariz y los ojos, pero están demasiado secos. Temo lo peor: que pueda ser la gripe o el extraño virus contagioso de Salamanca (parecido a la gripe, aunque más suave porque son menos días de fiebre).
Ohhhh, creo que me lo pegó la del kiosko, cuando le pregunté si estaba resfriada al verla con el cuello rodeado por una bufanda-pasmina blanca y al escuchar esa voz nasal típica del invierno. Cuando me contó lo del virus que tiene a media ciudad postrada en cama quise poner pies en polvorosa, pero fui incapaz de marcharme dejándola con la palabra en la boca.
Ahora me duele la garganta. Anoche se me olvidó tomar leche con miel, y hoy el azúcar del café ha sido sustituido por la miel, aunque no estoy segura de que funcione. Quizás debiera empezar a tomar sobres de Frenadol. Llevaba librando varios meses. No caería la breva sin que pasara este invierno sin resfriarme.

miércoles, enero 07, 2009

¿Quién dijo crisis? ¿Cuesta de enero?

¿Qué se hace cuando se tiene un billete de 500 en las manos?
Está claro. Sacarle una foto antes de ir a cambiarlo al banco. Toquitearlo a ver si es real y grabarlo bien en el cerebro porque ¡quién sabe cuándo volverás a tener otro de éstos en las manos!
En el banco iba preparada para cualquier tipo de pregunta indiscreta. Porque pensaba que me harían preguntas. Pero no, no ha pasado nada. Cuando me he despegado de él, el banquero sólo me ha preguntado: "¿Me has dado quinientos, no?".
¡A ver cuándo vuelvo a ver otro!

Lo que nos trae la marea

Existen momentos imaginados o soñados y fugaces y recordados o vividos que son demasiado reales. Esto debería haberlo escrito anoche, pero me dio pereza levantarme de la cama para contarlo.

Su silueta se perfilaba de espaldas a mí, observando el mar a través de la ventana, una amplia ventana con el marco blanco. El silencio era abrumador, de vez en cuando interrumpido por una brusca ola que rompía la quietud. Me acerqué a él de puntillas y le abracé por la espalda. Noté la tensión en su cuerpo al sentir el roce de mis brazos rodeándole por la cintura. No volvió la cabeza, no lo necesitaba. Siguió mirando la espuma de las olas que desembocaban suavemente en la arena hasta casi chocar con la sombra de la casa que se alargaba hacia el mar. Mis manos buscaron su pecho, colmándolo de turgentes caricias bajo su camiseta. Él seguía de espaldas a mí, dejándose hacer, incluso cuando mis dedos buscaron con urgencia la cinturilla de su pantalón y empecé a despertar lo que hasta entonces había estado dormido. Poco a poco fuimos deshojando los minutos como si después del placer, el deseo y la ternura no hubiera nada más.
Cada momento era único.

Por las rendijas de la ventana se filtraban los tenues rayos dorados previos al amanecer. Volví el rostro hacia él y, entre las brumas de la oscuridad, observé y escuché su respiración pausada y tranquila. Acaricié su pelo y me aproximé a su boca para sentir sus besos de sal. Mis dedos dibujaban estrellas a través del vello incipiente de su faz.
Mis pies se dirigieron hacia el armario para sacar ropa para él y vestirle, aunque aún estuviera bajo los efectos oníricos del sueño. Se despertó en cuanto sintió la rigidez de la ropa sobre él.

El horizonte se dibujaba rosáceo mientras caminábamos con un nudo de dedos unidos, sintiendo la fina arena húmeda en los pies descalzos. No llevábamos un ritmo. A veces parábamos para disfrutar del alba que afloraba ante nuestras miradas. Sonreíamos como dos enamorados que están descubriendo el amanecer por primera vez. Inconscientemente habíamos pactado no pronunciar una sola palabra hasta que la magia de ese momento en que el sol empieza su andadura por el cielo no diera paso al día pleno. Así que sólo se oía cercano el oleaje que chocaba abruptamente contra el acantilado. Habíamos caminado a lo largo de toda la playa, las últimas sombras opacas de la noche se estaban difuminando. Al final sólo había unas rocas que emergían sobre la plateada arena. Nos resguardamos allí, protegiéndonos de miradas indiscretas en aquella solitaria playa. Y ese momento mágico dio lugar a los besos y a las caricias, al abandono de nuestros cuerpos buscándose mutuamente bajo los dorados rayos de un sol primaveral que bailaba salsa sobre nuestras cabezas. Su mirada de esmeralda brillaba más que la estrella protagonista de aquel amanecer de tintes rosas.

Las olas se llevaban el olor del sexo cada vez que bajaba la marea frente a la casita de ventanas con marcos encalados.

martes, enero 06, 2009

"Sentencia de muerte"

He dudado al empezar a ver esta película, aunque finalmente no me arrepiento, porque me ha gustado. También intento no comparar con otros títulos del pasado como "Cadena perpetua" o "Pena de muerte". Y hasta que no quedaban unos diez minutos no he intuido que realmente iba a acabar bien.

Frank Nitzche (Aidan Quinn) es un hombre que engaña a los reos condenados a muerte tan sutilmente que, a través de cartas, consiguen que confíen en él y, antes de ser ejecutados le dedican a él sus últimas palabras. Por esas cartas recibe sumas astronómicas de dinero. Es un cínico, pero todo cambia cuando conoce a Charlotte Cory (Connie Nielsen). Se traslada hasta Oklahoma para conocerla en persona porque ella insiste, inconsciente de lo que va a ocurrir.
A medida que las visitas se convierten en rutina, él descubre que ella es incapaz de secuestrar y asesinar a una niña (cuyo cuerpo aún no se ha encontrado). La abogada de Charlotte, Susan (Kelly Preston), recurre a todos los medios posibles para salvar a la condenada, sin éxito. Así descubre también que Frank es un impostor, pero no quiere empañar los últimos días de vida de Charlotte, porque ésta se está enamorando de él.
Entonces Charlotte le entrega una carta para su hermana Stella (Sara-Marie Maltha). Nadie ha conseguido encontrarla, pero Frank la encuentra en una escuela para ciegos. Stella se casó y se cambió de nombre; lo peor es que no quiere saber nada de su hermana, reniega de ella. Frank descubre que, siendo jóvenes, tuvieron un accidente por el que Stella perdió la visión y también la facultad de tener hijos. Nunca se lo perdonó a su hermana.
Cuando Charlotte le entrega sus efectos personales, Frank descubre que el padre de la niña secuestrada es el novio que tenía antes Charlotte, y por tanto culpable también del accidente, ya que se produjo mientras se iban besando y metiendo mano.
Frank empieza a atar cabos, Stella se suicida y sólo tiene que seguir al marido de ésta, Martin (Tim Daly), para encontrar a la niña, que le considera su padre.
Charlotte necesitaba un milagro y al final sale libre.

Happy Birthday, Mum

Mi madre siempre se ha visto obligada a celebrar su cumpleaños coincidiendo con una de las comidas más espectaculares de la época navideña, por no decir la que más. Y es que haber nacido tal día como hoy no es moco de pavo, porque todo el mundo lo recuerda.
En mi infancia y juventud, unas treinta o cuarenta personas -entre familiares y amigos- se reunían tal día como hoy para celebrar el cumpleaños de mi madre. Unos traían el roscón, cuyo premio solía tocarle casi siempre a mi abuela; otros venían cargados con diversos y costosos objetos decorativos; nosotros nos encargábamos de llevar y traer el cordero asado del horno... pero el día se alargaba hasta casi la hora de cenar. La sobremesa de café, copa y puros hablando de todo un poco se hacía larga y mi madre a duras penas solía disfrutar de este día. Sólo recuerdo una vez que mi abuelo nos pagó la comida a un gran número de comensales en la ermita, recién convertida en albergue y restaurante gracias a enormes sumas de dinero subvencionadas por el Gobierno de La Rioja.
Un año, mi madre se cansó de estas comidas en las que la gente que aparecía en mi casa el día 6 se hacía la remolona alrededor de la mesa, mientras mi madre recogía y regresaba con más bandejas llenas de suculentos manjares. Y entonces cortó con todo esto y comenzaron las comidas en restaurantes, donde sólo íbamos nosotros. Ni que decir tiene que a mi madre le agradaba mucho más esto último, que no es lo mismo servir a ir a un restaurante a plato puesto.
Por lo menos ahora disfruta del Día de Reyes. Sólo que yo llevo tres años sin estar en este día, así que sólo puedo felicitarla por teléfono, aunque mi regalo llegó con la Navidad, por supuesto.

lunes, enero 05, 2009

"Haru en el Reino de los Gatos"

He visto esta película porque es del Studio Ghibli, el mismo de donde salen los trabajos de Hayao Miyazaki, aunque ésta no sea suya. Además es muy corta, lo que se agradece, ya que me apetecía algo muy suave.

Haru es una joven algo torpe que lleva una vida normal. Un día, al salir de la escuela salva a un gato de ser atropellado por un coche. El gato en cuestión es el príncipe Lune, que le agradece el gesto, ante la asombrada muchacha.
A partir de entonces es visitada por el Rey Gato, que quiere agradecerle que haya salvado a su hijo, con regalos de ratones y le propone matrimonio con el príncipe. Haru sabe que eso es imposible, y es entonces cuando escucha una voz que le dice que busque la Oficina de Asuntos Gatunos. Conoce a un apuesto gato, el barón Humbert von Gikkingen, que intenta salvarla de la locura del Rey Gato, junto a sus dos amigos, Muta y Toto. El primero es un gato cínico y obeso que siempre está peleándose con Toto, estatua de un cuervo que cobra vida.
Cuando Haru entra en el Reino de los Gatos acompañada de sus nuevos amigos descubre que su aspecto y tamaño están cambiando. Sólo tiene que seguir el consejo del barón -ser ella misma- para no convertirse totalmente en una gata.
Intenta escapar, pero sólo lo conseguirá cuando llegue el príncipe y confiese al Rey Gato que él quiere casarse con una sirvienta real, Yuki, una bonita gata blanca que, como coincidencia, fue salvada del hambre de las calles por Haru cuando ésta era pequeña.

Días agrisados

Te levantas temprano porque has visto encendida la luz del pasillo a las 7.30 a.m. y entonces recuerdas que tienes la puerta abierta porque Simoneta estuvo maullando en el pasillo durante un buen rato y que te levantaste una vez sobre la una para llevarla contigo, pero la gata no se conformó porque no la acariciaba y se volvió a marchar para seguir miando en el pasillo hasta que me levanté una segunda vez y la metí en la habitación de mi hermano pequeño, donde no se la volvió a escuchar.
Después he visto a Marina, que es una ex hospitalera del albergue de peregrinos, y le he preguntado sobre los cotilleos del albergue, donde hacen reuniones los que en su época fueron hospitaleros en mi pueblo y, en épocas como las navidades, los peregrinos tienen que dormir en el salón parroquial porque el albergue está lleno. Me parecen un grupo de cuentistas que no tienen ni dónde caerse muertos. Lo peor es que en mi pueblo en el albergue hay un cofre con dinero donde pone el siguiente cartel: "Coge lo que necesites y deja lo que te sobre". No me extraña que el párroco se haya enfadado con los ex hospitaleros, a algunos les haya echado y quiera cerrar el albergue durante los cinco meses invernales. A nosotras nos advirtió para que no se nos ocurriera subir solas.
En la estación casi me caigo en la cafetería porque me he resbalado con algo de agua que había en el suelo. Y para colmo, en el autobús, el chico que estaba detrás de mí se ha puesto a comer chorizo, dejando un rastro muy ibérico que me ha impedido seguir leyendo el libro y he optado por echar una cabezada. Cuando he despertado estábamos en Castellanos de Moriscos y con una niebla del copón. El del bocata podía haber esperado a llegar a Salamanca, que hace parada para comer. Eran las tres cuando ha terminado el viaje.
El viaje ha sido gris, no por el aroma a choricillo ni porque casi me pego una leche, sino porque durante todo el trayecto los paisajes eran muy grisáceos y tristones.

domingo, enero 04, 2009

Han pasado 57 años

Hoy nos ha contado mi padre que se cumplen 57 años desde que mi abuela falleciera de una angina de pecho, dejando solos a una familia numerosa llena de varones: un esposo desolado que cayó en una profunda tristeza, un hijo de 20 años proveniente del primer matrimonio de mi abuela con un burgalés que murió demasiado pronto, a mi padre y a dos mellizos que no llegaban a los diez años.
Mi abuela se llamaba Paula. Mi padre, a pesar de su corta edad, siempre la recuerda con nostalgia, pues siempre ha echado de menos la madre que les dejó demasiado pronto.
A pesar de que tengo muy pocos datos sobre ella y que la he visto en viejas fotografías en sepia, me da la impresión de que fue una adelantada a su época. En plena posguerra, donde hablar con plenas libertades era todo un lujo, se casó con un militar con el que tuvo dos vástagos. El mayor de los dos no llegó a la adolescencia. Mi tío (hermanastro de mi padre) siempre dice que se le explotó el corazón. Con un chiquillo a su cargo que muy pronto decidiría traspasar los anchos portalones del seminario, volvió a reencontrarse con el amor de su juventud -mi abuelo- con quien se volvió a casar. Sospecho que, pese a la pobreza de entonces, encontraron una felicidad plena hasta que un cuatro de enero mi abuela se levantó de la cama con un extraño dolor en el costado, fue a comprar el pan y, al volver a casa, se cayó al suelo, para nunca más levantarse de nuevo.
Durante años, mi abuelo estuvo deprimido, solo y le fue difícil superar la ausencia de su gran amor, hasta que unos vecinos le presentaron a quien sería su segunda esposa, Tomasa, la abuela que yo conocí.
Eran otros tiempos.

Los cuentos de Beedle el Bardo


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Había visto este libro en otro blog, así que ayer cuando comprábamos regalos y lo vi lo compré. Es un libro que tiene relación con el mundo de Harry Potter, donde se utilizan los mismos términos, pero esta vez se trata de una serie de cuentos que los magos cuentan a sus pequeños, igual que ocurre en el mundo muggle, y por lo tanto todos tienen su moraleja. Todas estas historias fueron recopiladas por un mago del siglo XIV, Beedle el Bardo, un personaje parecido a nuestros pasados trovadores y juglares que cantaban las hazañas de los héroes ancestrales. Hermione Granger es la que ha traducido estos cuentos de las runas. Sólo son cinco y al final hay unas notas escritas por Albus Dumbledore.
Así está el mago que ayuda a todos los muggles y, al morir, le deja a su hijo el cazo de donde se supone que sale su poder, pero el hijo no presta su ayuda, por lo que el cazo mágico se vuelve contra él hasta que el muchacho no tiene más remedio que seguir los pasos de su padre; o la historia de la fuente de la buena fortuna que elegía a una persona desdichada cada vez, y cuando la enredadera cogió a una bruja, se aferraron a ella dos brujas más y un caballero, pero al llegar a la cima, las tres brujas se habían "curado", desconociendo que el arroyo que acababan de cruzar no tenía ningún poder mágico.
La historia que más me ha gustado es la de El corazón peludo del brujo, donde un mago joven y rico descubre que sus amigos caen en las redes del amor y él, que no quiere sufrir, decide que no se enamorará nunca, por lo que guarda su corazón en una urna. Él pensaba que era envidiado, hasta que oye una conversación entre dos de sus criados, que hablan de él con compasión. Decide entonces encontrar una esposa que esté a su altura, pero la joven le ve distante y frío. Cuando él le enseña el corazón, éste se ha llenado de pelo, pero se lo coloca en el pecho. Como el joven no puede recuperar lo que tenía, que ahora es un músculo salvaje, intenta arrancarle el corazón a la joven.
Otra historia que está bien es la del rey muggle que quería ser el mago más poderoso del mundo, y para ello creó un grupo de Cazadores de Magos, pero buscó un hechicero que le enseñara los poderes. Ningún mago osó acercarse a enseñarle, pero sí un charlatán que le impresionó con trucos de ilusionista. La lavandera del rey se reía de la estupidez del rey y de los engaños del charlatán. Cuando éste descubrió que la chica era maga le pidió que le ayudara a hacer encantamientos. Así ella le ayudó, pero cuando el rey intentó resucitar a un perro de la muerte, ella no intentó hacer nada. El charlatán la acusó de brujería y ella se convirtió en árbol, desde donde habló al rey, que prometió no volver a perseguir a los magos. Y en el lugar del árbol cortado se erigió una estatua de oro de la lavandera real.
El último cuento ya había salido en uno de los libros de Harry Potter. Es la historia de los tres hermanos que se intentan aprovechar de la Muerte, eludiéndola al mismo tiempo. La codicia y la arrogancia llevan a los más mayores a una muerte prematura, mientras que el tercero, más cauto y sensato, decide pedir una capa invisible para que, años después, la Muerte no le encuentre.

sábado, enero 03, 2009

La cuenta atrás

Me quedan pocos días para volver. De hecho, el lunes a estas horas estaré ya de regreso a Salamanca.
Estoy cansada de tanta fiesta, tanta comida, cartas, cafés y demás.

viernes, enero 02, 2009

Sobre la violencia de género

-Dios mío -gimió, mirándose las manos-. Dios mío.
Levantó la vista y ella advirtió, sorprendida, que tenía el rostro bañado en lágrimas.
-Lo siento, no imaginas cuánto lo siento. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, de hecho, lo único bueno. Perdóname. Por lo que más quieras, di que me perdonarás. Te juro que no volverá a ocurrir. No sé cómo ha podido pasar. Cada vez tengo más estrés en el trabajo, pero mira que desquitarme justamente contigo...
Estalló en un oportuno y violento llanto.
-¿Qué clase de bestia soy? -sollozó.
-Tranquilo. -Ella le acarició con dedos vacilantes. No soportaba verlo tan abatido.
-¡Oh, gracias! ¡Gracias, Señor! -La atrajo hacia sí y la besó con vehemencia, y ella, aunque el labio partido aún le dolía, le dejó hacer.

Intentó soltarse pero él era mucho más fuerte.
-No quiero hacerlo. -Tenía los pantalones del pijama bajados hasta las rodillas, los muslos erizados por el frío. Él estaba abriéndose paso dentro de ella, empujando, ajeno a su seca resistencia. Le dolía. Embestidas cortas y brutales, cada una acompañada de un gruñido.
-Te lo ruego...
-Cierra la boca -resopló él entre dientes.
En ese instante abandonó la lucha y se dejó penetrar, con el borde del lavamanos clavándose dolorosamente en su espalda.
Los gruñidos se hicieron más fuertes, las embestidas parecían ahora puñaladas, luego se puso a temblar, a gemir. De repente se relajó y cayó desplomado sobre ella, aplastándole la cara contra el pecho. Apenas podía respirar, pero no se quejó. Esperó a que él hiciera lo que necesitara hacer. Al rato salió de ella y le sonrió con ternura.
-Vamos, te devolveré a la cama -dijo.

-Si se lo cuentas a alguien te mato -dijo él-. ¿Entendido? ¿Entendido? -repitió, más fuerte esta vez.
Ella se estaba limpiando la sangre de la cara, sorprendida de la cantidad y el rojo intenso.
-Entendido.

-Eres una zorra inútil y todo esto es culpa tuya. -Estaba de pie, resoplando por el esfuerzo. Ella en el suelo, hecha un ovillo-. Dilo. Eres una zorra inútil y todo esto es culpa tuya.
Estaba echando la pierna hacia atrás. Ella no creyó que pudiera aguantar otra embestida. La punta de la bota le aplastó el estómago contra las vértebras. Tuvo varias arcadas, pero ya sólo echaba bilis.
-¡Dilo!
-Soy una zorra inútil -susurró mientras las lágrimas rodaban por su rostro- y todo esto es culpa mía.
-Exacto, culpa tuya. ¿Es que no puedes hacer nada bien?

Le sacó la bolsa del coche y, solícito, le ayudó a entrar.
-¿Qué te apetece hacer? -preguntó.
-Me gustaría acostarme.
-Estupendo -sonrió él-. ¿Te importa si me uno a ti?
-Mmm... -A lo mejor no le había entendido-. Quiero dormir.
-Seguro que puedes aguantar despierta veinte minutos. -La estaba conduciendo al dormitorio. Se estaba desabrochando los tejanos. La intención era clara-. Quítate las bragas.
-¡No! Acabo de abortar.
-Excusas, excusas. -La arrojó contra la cama, la inmovilizó con una rodilla mientras le arrancaba las medias y las bragas.
-Para, por favor, para. Podría coger una infección. No puedo tener relaciones sexuales en tres semanas.
-Cierra el pico. -Estaba encima de ella, empujando dentro de ella, en medio de la sangre y la pérdida, desollándola con la violencia de sus roces. En un momento dado se apoyó sobre las dos manos, como si estuviera haciendo flexiones, y la abofeteó-. Maldita sea, como mínimo podrías fingir que te gusta.

Oyó su propio aullido. Apartó bruscamente la mano, sin saber por qué. Un cigarrillo. Él le había apagado un cigarrillo en la palma de la mano. Le había cogido la mano con tanta fuerza que los huesos le crujieron, y le había aplastado el cigarrillo justo en el centro.
Una neblina rojiza flotaba delante de sus ojos. No podía ver.
Él miró fijamente la palma, la herida encarnada y redonda, todavía manchada de ceniza. Había un olor extraño. De la herida salía un hilo de humo.
-¿Por... por qué has hecho eso? -Los dientes le castañeaban.
-Ha sido sin querer. -Parecía desconcertado-. Pensaba que era el cenicero.
-¿Qué? -El dolor era insoportable, no podía quedarse quieta-. Agua fría. -Se levantó y la cabeza le dio vueltas.
-Tengo vendas y antiséptico -dijo él-. Hay que impedir que la herida se infecte.
Le vendó la herida, le dio codeína, le llevó la cena a la cama y se la dio en pequeñas cucharadas. Nunca había estado tan cariñoso.

jueves, enero 01, 2009

Queridos Reyes Magos...

Aprovechando este nuevo año que empieza quiero que me traigáis un novio guapo, majo, con dinero y que sepa cocinar, que me dé mucho placer y que no sea un pardillo con el que tenga mucho tiempo para aburrirme.
También deseo que le traigáis a mi amiga I. otro maromo que la entretenga y que la mantenaga ocupada la mayor parte del tiempo.
Y quiero un trocito de felicidad para mi amiga M. porque la he visto muy tristona estos últimos días, incluida la noche de ayer.
Quiero que A. y B. planeen su boda para el 2010 y que le prodiguéis a M. un bebé para dentro de un año, que no se olvide nada en la boda y que el boy de la despedida sea de color y con un buen miembro viril.
Para mi amiga E. le deseo la tranquilidad y la seguridad que le faltan en la vida. Que deje sus pequeñas locuras aparte y se centre en la gente que la quiere de verdad.
A R. espero que le sigan yendo las cosas tan bien como el año que quedó atrás, o mejor. Pero él seguro que sabrá cómo hacerlo, porque es inigualable. Y a mi amigo I. le deseo que encuentre un trabajo bien remunerado de ingeniero agrónomo, que se lo merece.
A F. le deseo una amnesia total, que el camino del olvido le lleve a encontrar una felicidad que jamás encontraría por sí solo.
Y para mí, lo dicho, un novio mudo.
A los demás... que hubieran salido tras las campanadas.