Anoche, cuando conducía, había demasiada claridad. Miré al cielo y vi la luna redonda, blanca, perfecta. Pensé en él, justamente en la persona con la que me gustaría ver esa luna en ese momento. Seguro que si me hubiera encontrado con él anoche le hubiera susurrado algo de la luna.
Seguro que estaba guapo, pero anoche no tuve oportunidad de decírselo... porque no le vi.
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