Los dos últimos años no había ido a la Fiesta de Administradores, pero este año he regresado. Lo cierto es que disfruto en esta fiesta, aunque la media de edad es demasiado alta. Pero siempre es enriquecedor entablar conversaciones con administradores llegados desde otras provincias y que tienen muchos años de experiencia.
Este año he conocido a Ubaldo Zavala, ya jubilado y un erudito entre los eruditos. También he saludado al director del curso, que también estaba aquí. En julio ya no me podré escapar tantas horas, porque se ha quedado con mi cara y con mi nombre.
Cuando salía del Parador, mis ojos se han vuelto hacia la izquierda. Seguro que él estaba tan cercano...
Lo hemos pasado bien. El año que viene más.
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