A veces simplemente me sumerjo en los sueños sin darme cuenta. Es lo que ocurrió anoche. Leía, dejé el libro sobre el pecho, cerré los ojos y su imagen perfecta apareció en mi mente, como si me invitara a sumergirme en esos sueños donde siempre aparece él.
Llevo varios días sin verle, aunque me da la sensación de que está cercano.
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