Esta noche la soledad se presenta con toda su crudeza. De repente, me he encontrado llorando. Sin más. Por todo y por nada.
Acabo de tomar una decisión. Puesto que en los últimos años he volcado todas mis energías a amar y, al final, no ha servido para nada... a partir de ahora dirigiré esa energía a escribir, al menos eso sí que me sirve de algo. Cuando caduque el amor que siento en estos momentos, he decidido que el amor ya no hará acto de presencia en mi vida. ¿Para qué? ¿Para que vuelvan a hacerme daño? ¿Para que vuelvan a romperme el corazón?
Cada boda es un recordatorio de ese sentimiento de soledad. Por eso anoche estaba tan distante. Aunque luego... Lo cierto es que luego pasan infinidad de cosas desesperadas. Recuerdo cuando alguien me miró, cuando nos cruzamos de frente. "Cuando te conocí eras una niña", me dijo. Yo no recordaba ni su nombre. Nos tomamos un cubata en la barra y me dijo algo al oído. Entonces recordé a otra persona, y en ese momento se me desplomó el mundo. Salí al jardín con unas intensas ganas de llorar. Aguanté, porque al final estábamos de fiesta.
¿Quién dijo que un clavo se quita con otro clavo? Eso no es cierto. Al menos a mí no me funciona. Ahora que me he hecho eco del libre albedrío, me resulta imposible dejar que nadie se me acerque. Tendré que olvidar, tendré que curar las heridas... para ¿quién sabe cuándo? volver a empezar de cero. Aunque en estos momentos no quiero que vuelva el amor a mi vida. Las energías que desprende el amor las volcaré en la escritura. Es más enriquecedor... y menos doloroso.
Acabo de tomar una decisión. Puesto que en los últimos años he volcado todas mis energías a amar y, al final, no ha servido para nada... a partir de ahora dirigiré esa energía a escribir, al menos eso sí que me sirve de algo. Cuando caduque el amor que siento en estos momentos, he decidido que el amor ya no hará acto de presencia en mi vida. ¿Para qué? ¿Para que vuelvan a hacerme daño? ¿Para que vuelvan a romperme el corazón?
Cada boda es un recordatorio de ese sentimiento de soledad. Por eso anoche estaba tan distante. Aunque luego... Lo cierto es que luego pasan infinidad de cosas desesperadas. Recuerdo cuando alguien me miró, cuando nos cruzamos de frente. "Cuando te conocí eras una niña", me dijo. Yo no recordaba ni su nombre. Nos tomamos un cubata en la barra y me dijo algo al oído. Entonces recordé a otra persona, y en ese momento se me desplomó el mundo. Salí al jardín con unas intensas ganas de llorar. Aguanté, porque al final estábamos de fiesta.
¿Quién dijo que un clavo se quita con otro clavo? Eso no es cierto. Al menos a mí no me funciona. Ahora que me he hecho eco del libre albedrío, me resulta imposible dejar que nadie se me acerque. Tendré que olvidar, tendré que curar las heridas... para ¿quién sabe cuándo? volver a empezar de cero. Aunque en estos momentos no quiero que vuelva el amor a mi vida. Las energías que desprende el amor las volcaré en la escritura. Es más enriquecedor... y menos doloroso.
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