Le echo de menos. Los días sin él son demasiado grises, demasiado pesados, demasiado oscuros. Siento que me falta la magia. Esa magia que siempre llega con él.
Cuando levanta la vista y mira, con esa mirada profunda, la misma mirada que me enamoró la primera vez, esos ojos que contienen todo lo bello del mundo, esos ojos que dicen todo sin decir nada.
Le echo de menos. A veces imagino sus caricias, a veces recuerdo su voz, esa sabiduría que desprende, la forma en que ladea la cabeza...
En realidad echo todo de menos de él. A veces siento que me falta algo. Me falta él.
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