domingo, mayo 13, 2012

Los príncipes azules no existen

Con 16 años escribía poesía, pequeñas odas al amor donde creía en los príncipes azules. Pensaba que siempre había un príncipe (o una princesa) para cada persona. Hace 3 años conocí a alguien que entraba dentro de esa percepción adolescente de príncipe azul. Y tres años han sido suficientes para que -parafraseando a Sabina- al punto final de los finales no le sigan dos puntos suspensivos.

Hoy el vacío me viene mucho más intenso. Doloroso, sin duda alguna. Escribo a mano, porque es una manera de sacar todo lo que llevo dentro, y siempre me ha gustado más hacerlo a mano. De vez en cuando tengo ganas de llorar, pero es controlable. He asimilado todo. Estoy más tranquila. A veces duele. Incluso he soñado con él. Sin palabras. 
Me encuentro algo mareada. Debe ser por todo. Lo que peor llevo es saber que puedo encontrármelo cualquier día, aunque si desde enero a abril pasaron cuatro meses sin saber nada el uno del otro, no sé por qué no podría pasar más tiempo sin cruzarme con él. Creo que podría bastar con desearlo, pero anoche deseé no encontrarme con él y en todos los lados le veía. 
Una vez conocí a alguien que se había ido al otro lado del mundo por amor. Yo me iría por desamor. Pondría tierra por medio. Y a olvidar.
Ahora estoy rota por dentro, aunque... es soportable. Supongo que será por rachas. Debería intentar dormir.

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