A veces me gustaría saber menos de lo que sé. Lo mismo que sabía hace una semana. A veces la verdad escuece.
Creo que sin saber lo que ahora sé, sería un poco más feliz. Más ignorante también. Aunque al final todo sale a la luz.
Al final, cuando miro hacia atrás, siento una pérdida terrible, pero tampoco tan grande como para pensar en que él merece tanto la pena. Al final, cuando dejamos la ceguera atrás, nos damos cuenta de que ni todo era tan perfecto ni las personas son como creemos, sino que simplemente son. Cuando recuerdo todos esos momentos en que él se encontraba cerca... cuando recuerdo estos tres años, en realidad él nunca me ha dado nada. Se lo resumí en unas pocas palabras: "Nunca te has dignado ni a tomar un café conmigo".
Tantas cosas le hubiera dicho en este tiempo y tantas cosas que nunca le diré.
Al final, nunca supe si era él o no quien estuvo leyendo mis palabras durante tanto tiempo. En realidad, creo en sus palabras cuando me dijo que no. Me hubiera gustado que hubiera sido sí.
A veces me gustaría seguir ignorando todas las cosas que descubrí, todo aquello que me confirmó. Quizás no duele tanto, quizás algo me impide pensar en ello.
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