A veces me gustaría que todo lo que ha ocurrido en las últimas semanas no fuera más que un sueño. Pero no puede ser. Siento que mis pies pisan tierra firme, siento el frío que eriza mi piel, siento las llagas de mi corazón.
Hoy me he acordado de él porque he visto su coche, pero ahora no deseo que aparezca, sino que más bien prefiero no encontrarme con él. Eso me recuerda a que debería plantearme aparcar en otro sitio, lejos de lugares donde me pueda encontrar con él.
Lo peor de todo es ser consciente de que duele, de que cuando paso cerca de su coche y miro a otro lado, como si él pudiera estar allí, ya es doloroso. Y luego es el sentimiento. Lo que siento por él es mágico, pero ahora no me permito pensar en ello durante mucho tiempo seguido. Que eso también duele.
Ojalá todo hubiera sido un mal sueño... Pero tendrá que ser así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario