jueves, mayo 21, 2009

Sacarse las castañas del fuego

Hace un mes ignoraba que me pudiera desenvolver tan bien en un trabajo radicalmente diferente a lo que he estudiado en los últimos años. Hoy estoy sola haciendo un trabajo que además me gusta, pues es tan variopinto como alegre. Ahora conozco a mucha gente nueva, trato con bastante gente con la que me relaciono por sus labores diarias y he aprendido de goteras, electricidad, pintura y otras incidencias lo inimaginable. También estoy aprendiendo contabilidad y, pese a que odio los números, me atrae lo suficiente (es cierto que el ordenador hace el trabajo más duro).
Echo de menos a B., que por las circunstancias adversas de la enfermedad de su madre, no puede estar aquí, pero es ella la que me ha enseñado, la que me ha ayudado, la que ha impulsado a que se me quiten los miedos y también la que me ha presentado a tantísima gente. Y la echo de menos no porque tenga el doble de trabajo, sino por las conversaciones cada X tiempo, por desconectar un rato del trabajo, de las llamadas, del fax, del correo electrónico... Así que ahora no me queda más remedio que desconectar a través del blog y contar someramente la angustia por la que sé que está pasando mi amiga y compañera de fatigas. Ahora no puedo pedir ayuda a nadie cuando me surge un problema y no me queda más remedio que sacarme yo sola las castañas del fuego.

1 comentario:

J.R.Infante dijo...

Que es algo que nunca está de más, salvo que tenga que ser por motivos de salud -como es el caso-. A veces nos encontramos ante situaciones que nunca hubiésemos imaginado, pero ahí está la grandeza del ser humano, y como es lógico, esos detalles que cuentas son mínimos si los comparamos con situaciones de otro calibre. Es bueno que de vez en cuando, seamos nosotros mismos quines saquemos las castañas del fuego.
Un beso