sábado, mayo 23, 2009

Perdida en Santurde

Esta tarde he visitado Santurde. Es un pueblo donde he ido en numerosas ocasiones, sobre todo en fiestas y de noche. Allí es donde comienza la leyenda del "Litronas" y lo cierto es que yo desconozco cuál es su verdadero nombre. Simplemente el apodo se extendió como la espuma y se le quedó "el Litronas".
Recuerdo cuando aún hacíamos botellón y allí, en Santurde, no fue menos. Estábamos sentados una noche veraniega en la pared de un enorme pabellón donde la peña del pueblo había montado una barra, sólo que como hacía calor estábamos todos fuera (¡benditos aquellos años en que aún me sentaba en el suelo sin miedo a mancharme el pantalón! sería pues en mi época de greñufa). Entonces la litrona aterrizó entre la cabeza de J. y la mía, que nos quedamos mirándonos bastante sorprendidos y con una risa nerviosa: "¿Qué ha pasado?". Y mientras los dos nos mirábamos pensando en el desastre que podía habernos acontecido a cualquiera de los dos, el resto de nuestros amigos se levantaban cual lobos salvajes a por el asustado muchacho que vino a pedirnos perdón varias veces, nos ofreció cama en su casa e incluso nos preguntó si teníamos hambre, que nos preparaba unos bocatas, pero que no le denunciáramos... Y así fue como todo acabó en un apodo y el zagal haciéndonos la pelota a J. y a mí en concreto, extendiéndolo a todos mis amigos, cada vez que nos encontrábamos con él.
Bien, hoy he estado de nuevo allí. Nada más salir del coche y con el pelo liso se ha puesto a llover intensamente. ¡Menos mal que llevo paraguas! He conocido el Spa o, más bien, la cafetería que tiene debajo. Y a la hora de marcharme se me ha ocurrido ir por el camino y casi me subo al monte, menos mal que había un portugués en una obra de construcción que, a través de señas y después de hacerme entender, me ha sabido explicar. Claro que me ha señalado la carretera y yo quería ir por el camino para ver los chalets, el paisaje y parar en medio para mirar atrás y ver, rodeado de nubes grises y tormentosas, el pico del San Lorenzo.

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