
Coincidiendo con el Día del Trabajo, en mi pueblo hay una romería de más de un kilómetro para traer a la Virgen desde la ermita. Con tantas procesiones, chiquiteo al mediodía, comida a las cinco, café de las seis, nada de siesta, cartas a las siete, futbolín a las ocho y peto de fiestas tras la cena, no he parado ni un solo momento en el ordenador, más que para pasar las fotos de la cámara, fotos que valen kilos de lingotes de oro con todos los 'muchachos' elegantes, amigos a los que nunca más que en bodas y el 1º de mayo verás con traje y corbata... Por lo menos no llovió.
Ayer M. & R. nos repartieron las invitaciones de la boda. Fue un momento único, el primero de muchos que vendrán, supongo.
Anda que no tenía ganas ni nada de que terminara el 1º de mayo. La fiesta sigue durante todo el fin de semana, y yo seguiré con mis cervecitas y espero llegar esta madrugada antes de que salga el sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario