
Tengo un atroz dolor de garganta, gracias al cual tengo pocas facultades para hablar coherente e inteligiblemente. Y no ha sido por cantar este fin de semana; parece ser que he cogido frío. Supongo que mañana iré al médico a primera hora.
Para colmo, duermo mal. A las cinco de la mañana ya tenía los ojos abiertos y he soñado con una historia que podría dar mucho de sí. Tendré que escribirla antes de que se me olvide. Es de miedo.
Aprovecho que me he quedado sola en la ofi y que empiezo a sentir sueño para actualizar el blog. Estoy dando tiempo a que den las ocho.
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