martes, mayo 12, 2009

París era una fiesta



Entre el viaje de ida y el de vuelta me he pulido París era una fiesta de Hemingway.
Hace años que tengo este libro en casa, pero nunca me había dado por cogerlo hasta el domingo, y lo que más pesó para que decidiera éste y no otro fue su ligereza que, a pesar de tener encuadernación dura, no pesaba apenas nada.
Leerse 200 páginas en dos tandas de viaje tampoco es mucho mérito. Lo cierto es que cuanto más leo a Hemingway más me gusta.
Aunque él confiesa que es un 'libro de ficción' no lo parece en absoluto, ya que habla de una etapa de su vida (desde los 20 a los 25 años) que pasó en París junto a su primera esposa, Hardley Richardson, y su primer hijo, Jack (un bebé en la época de la que habla). Todo es condenadamente exagerado y quizás por eso lo de 'libro de ficción'. Lo que es cierto es que Hemingway refleja a la perfección los años dorados (década de los 20) en la capital francesa, donde "éramos pobres, pero felices".
Uno de sus lugares asiduos, cuya dueña era muy amiga del escritor, era la librería Shakespeare & Co., que hoy todavía existe y que yo tuve ocasión de visitar en mi viaje a París hace unos años.
El libro termina con un párrafo para enmarcar:

"París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices".

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