
Para mí es horrible hablar de este tema, porque volveré a revivir todo lo que le ocurrió mi tío. Ya escribí sobre este tema, cuando aún podía mirar a mi tío a los ojos y reírme con él y con sus bromas, compartir un vaso de vino o una rodaja de chorizo casero.
La historia se repite, se expande y vuelve a tocarme de cerca. No es un familiar, pero lo suficientemente cercano como para que me toque sutilmente la sensibilidad. Y para que duela.
El monstruo ha llegado disfrazado y se ha posado ladinamente, acechando y hasta que no la han abierto no han sabido dilucidar lo que era. ¡¡¡Un mes!!! Deseo a la madre de B. muchísima suerte en estos momentos tan duros, fuerzas para todo lo que ha de llegar ahora y muchos años de vida, porque sólo espero que hayan pillado la enfermedad a tiempo.
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