lunes, diciembre 15, 2008

"Juno"

Hoy apetecía algo rapidito y que no hiciera pensar, nada de vísceras esparcidas por ahí ni una película de terror, algo que no fuera largo y que diera lugar a la risa fácil. Pensaba que sería un poco más ñoña esta película, pero está llena de diálogos muy sarcásticos que esconden los sentimientos hasta hacerlos explotar.

Juno (Ellen Page) es una chica de dieciséis años que se queda embarazada de su mejor amigo, Bleeker (Michael Cera), compañero de clase y uno de los personajes más torpes del instituto. Después de pensar sobre el aborto, decide tener el niño, pese a los rumores y habladurías y se le ocurre darlo en adopción a una pareja que encuentra en el periódico.
El peor trago es contárselo a su padre y a su madrastra, que la apoyan desde el primer momento. Su padre le acompaña a conocer a Mark (Jason Bateman) y a Vanessa (Jennifer Garner), un matrimonio perfecto, que llevan intentando tener hijos desde hace años y que tienen una enorme casa.
Después de romper con Bleeker, empieza a visitar a Mark a menudo, con el que tiene muchas cosas en común, pero descubre que él quiere dejar a su esposa y a Juno se le rompe su pequeño mundo. Sin embargo, sabe que Vanessa puede ser una buena madre, al menos está preparada para serlo, aunque su marido la deje.
En mayo se da cuenta de que está enamorada de Bleeker y entonces tiene al niño. Pero ninguno de los dos quiere verle, pues se lo entregarán directamente a Vanessa.

domingo, diciembre 14, 2008

Flint, rey de los gullys (Preludios de la Dragonlance. Segunda Trilogía II)

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Flint Fireforge se prepara para pasar un invierno en Solace lejos de todos sus amigos, que ya se han marchado. No los volverá a ver hasta dentro de cinco años, pero un día pasa algo extraño. Allí se encuentra con otro enano que le informa de que en su ciudad natal, Casacolina, hay enanos theiwar, con los que están comerciando, después de varios siglos de enfrentamientos y odio entre los Enanos de las Montañas y los Enanos de las Colinas.
La Guerra de Dwarfgate, durante el Cataclismo, enfrentó a los diversos clanes de enanos. Los Enanos de las Montañas se refugiaron y cerraron las puertas de Thorbardin, en lo que los Enanos de las Colinas llaman la Gran Traición. Después de eso, el odio entre unos y otros siempre fue acentuado. Pero en ese momento, los theiwar estaban utilizando para comerciar la calzada de El Paso, construida por los Enanos de las Colinas con el sudor de su frente. Flint Fireforge, nieto de uno de los héroes de la Dwarfgate, se enfada ante tal posibilidad. Debe ir a comprobarlo por sí mismo.
Después de varios días en un viaje tranquilo, Flint se encuentra en las Montañas Kharolis, a una jornada de su casa. Tiene ganas de ver a su hermano mayor, Aylmar. En cuanto anochece ve, desde su estratégica posición elevada, una de las pesadas carretas theiwar. Los Enanos de las Montañas, al haber vivido siempre en los subterráneos, tienen un sentido muy desarrollado de la visión nocturna, pero el sol diurno les ciega y deslumbra, de ahí que viajen de noche. A Flint no le gusta lo que ve, sobre todo porque las carretas están protegidas por guerreros armados.
De los theiwar hay un clan que es peor que el resto: los derros. Casi todos practican la hechicería, muchos la magia negra. Ésos son los que llevan las enormes carretas desde Thorbardin hasta un lugar en el Nuevo Mar, y en su camino tienen que pasar por Casacolina.
Cuando llega a la cervecería, el humano que la regenta, Moldoon, ha envejecido, pero sigue acordándose de Flint. De reojo ve a unos provocadores y altaneros derros, a los que prefiere ignorar. No le gusta su presencia allí. Por el tabernero se entera de que Aylmar murió un mes atrás por un ataque al corazón. En la casa familiar, todos los hermanos menores le echan en cara que se fuera hace tantos años. Los miembros de su familia recelan unos de otros y Flint echa de menos a su sobrino preferido e hijo de Aylmar, Basalt, que se ha convertido en un borracho que se autoculpa de la muerte de su padre.
Cuando Flint se entera de que su hermano accedió a trabajar para los derros, empieza a sospechar que algo extraño se traen los theiwar entre manos. El tonto del pueblo, Garth, le dice palabras incongruentes que hablan de un jorobado, un colgante de luz azul y el asesinato de Aylmar. Flint sabe que la palabra de un hombre así no tiene mucho peso, pero en el fondo sabe que Garth le dice la verdad. Se escabulle en el vigilado patio de carretas para descubrir qué es lo que transportan. Ve azadas en principio, pero en carretas tan grandes debe haber un fondo oculto. Así es como descubre las armas de manufactura enana, pero sin firma, que los theiwar están vendiendo a los ejércitos de la Reina de la Oscuridad. Un derro le ve y Flint le asesina. Sabe que ahora tiene que huir, porque si va a la cárcel no descubrirá nunca el plan de los theiwar.
No le queda otro remedio que entrar en Thorbardin, donde su presencia no será bien vista y buscar al hechicero jorobado, que intuye asesinó a Aylmar.
En el camino siente que alguien le está siguiendo, así que se esconde en un lugar elevado de las montañas para hacer frente a su perseguidor. Justo debajo de él, descubre un troll que, por el olor a enano, está al acecho.

Trolls
Cuando el otro enano aparece, Flint reconoce a su sobrino Basalt y le advierte del peligro. Entre los dos derrumban al troll y salen huyendo. Aunque las cosas con su sobrino no han ido bien, Flint sabe que debe hablarle de sus sospechas. Basalt está dispuesto a entrar con él en Thorbardin. Siguen las ruedas de las carretas y se esconden, descubriendo un túnel secreto para el intercambio de mercancías. Flint le dice a su sobrino que espere allí y vuelva a Casacolina si en dos días no ha regresado. Se agarra al eje de una carreta y consigue entrar a los túneles de Thorbardin. En cuanto deja de asir el carro es capturado. La comandante es una enana que carece de los rasgos físicos de los derros (no tiene el pelo pajizo ni los grandes ojos claros que sus paisanos). Ella es Perian Cyprium, y ella le lleva hasta el consejero del thane, Pitrick, un hechicero jorobado y apestoso, en quien Flint descubre al asesino de su hermano. Le toman por espía y le llevan de vuelta a los túneles, donde se enfrenta con el hechicero. Cuando Perian sale en su defensa, los dos son arrojados a un oscuro agujero donde hay una bestia horrible.
Flint consigue agarrarse al pasadizo y coger a Perian en su caída. Desde esa altura ven al carroñero reptante, un ser lleno de porquería cuyos numerosos tentáculos paralizan a las víctimas. El enano sabe que en cuanto les huela no tardará en reptar hasta ellos.

Carroñero reptante
Luchan contra el carroñero con piedras y terminan en el suelo de la caverna, de donde son rescatados por unos enanos gullys, gracias a una estrecha grieta por donde no cabe la bestia. Los dos enanos desean marcharse de allí, pero los gullys se limitan a darles una comida extraña y les instan a permanecer allí. Según una especie de chamán gully, Nomscul, les habla de la profecía de que dos enanos de otra raza llegarán a través de la Cueva de la Bestia y serán investidos en reyes de los gullys. En contra de su voluntad, Flint es coronado, frente a la mirada guasona de Perian. Los gullys le han atado para que no se escape.

Flint se convierte en rey de los gullys en contra de su voluntad
Como no ve otra salida, decide adoptar una postura conciliadora y les promete que no escapará. Preparan una fiesta de coronación y les dicen a los gullys cómo conseguir comida de verdad. Perian quiere fumar y les envía a las plantaciones de tabaco de Pitrick. El gully enviado allí es descubierto, y así el malvado hechicero descubre que los dos enanos sobreviven. Quiere que Perian sea suya sobre todas las cosas. Se presenta en la cueva, donde agranda la grieta para que la bestia carroñera acabe con los “súbditos” gullys e intenta llevarse a la enana a través del anillo transportador, pero Perian le corta la mano. Luchan contra él, pero el hechicero desaparece, aunque ha perdido el anillo.
Ahora Flint ya sabe que debe prevenir a los ciudadanos de Casacolina. Envía a su ciudad a unos gullys para que le den una nota a su sobrino Basalt, pero los gullys le llevan maniatado a la caverna. Entre los tres preparan una batalla contra las poderosas tropas theiwar. El inseguro Basalt se teletransporta con el anillo hasta Casacolina, donde tiene que convencer a las familias influyentes, aparte de a los Fireforge, de la gravedad del asunto e impulsarles a prepararse para la próxima batalla.
Perian y Flint instruyen a los gullys para la lucha, pero como son tan estúpidos es harto difícil. Después de haber matado a la bestia, descubren un arma secreta: la vejiga llena de veneno que explota.
En las entrañas de Lodazal, el pueblo gully, Flint y Perian se enamoran. Él no quiere rendirse ante los encantos de la mujer, pero ella es diferente... Entonces llega un explorador diciendo que el ejército theiwar ha salido de Thorbardin. Los gullys, al mando de sus reyes, se han puesto en camino en cuanto los derros, afectados por la luz del sol, se han puesto a descansar. Flint lleva a los suyos a través de las montañas, aunque ha perdido una facción del ejército y se siente desolado por no encontrar a esos gullys. Cerca de Casacolina, descubren que unos escudos diminutos se mueven entre la nieve, atacando a una división theiwar. Ese día consiguen llegar a la ciudad, que se está preparando para la inminente batalla, aprovechando el descanso de sus enemigos.
Allí Flint es convertido en el comandante de las tropas y su astucia retiene a los theiwar durante mucho tiempo. Pero tienen que huir hasta el edificio de piedra donde se asienta la cervecería, que han aprovisionado previamente. Perian es asesinada por la magia negra de Pitrick, así como uno de los hermanos de Flint. Éste sabe que tiene que luchar contra el hechicero jorobado. El hacha que porta fue tallada por el dios Reorx. Fue Perian quien se la regaló, desconociendo que esa hacha ya había pertenecido a Flint con anterioridad. El hacha detiene la magia de Pitrick, a quien no le queda más remedio que luchar con armas de acero. Flint le corta el cuello, exactamente donde le cuelga un colgante de hierro de cinco cabezas de dragón. El hacha y el colgante se convierten en unas nubes blanca y negra que luchan entre sí. Pitrick ha muerto y sus soldados han huido despavoridos ante la visión de Takhisis y Reorx. Casacolina tiene que recuperarse, pero ha vencido a sus enemigos.

Prodigios de la naturaleza

Con siete u ocho años, la maestra nos dijo que cada uno de nosotros teníamos que llevar una caja de zapatos vacía. No sabíamos para qué era, pero muy pronto comprenderíamos uno de los prodigios maravillosos de la sabia naturaleza.
Al día siguiente nos repartió a todos unas bolas negras diminutas. Nadie podía imaginarse que aquellas "cagarrutas" tenían vida propia. En la caja tuvimos que hacer agujeros y esperar a que los huevos se convirtieran en gusanos o que éstos se dejaran ver. Eran unos bichos enanos, oscuros y hambrientos. La profesora nos dijo que su comida preferida eran las hojas de morera, aunque también comían lechuga. Sólo conocíamos a una persona que tuviera una enorme morera, ubicada en su corral, cercano a la escuela. Y se convirtió en algo habitual visitar a aquel anciano.
Muchos no vieron los progresos porque se olvidaron de darles de comer. Los pequeños gusanos eran tan tragones que en unas semanas habían engordado y crecido de una manera impresionante, su piel se había aclarado; aún no había terminado su transformación.
El día que vi los capullos de seda por primera vez sentí que había magia en aquellos pequeños insectos. La maestra nos explicó que de allí salía la seda. Era como una colmena individual y en diminuto, en cuyo interior se estaba formando la mariposa. Entonces se rompía la magia y cuando la crisálida ponía los huevos el proceso volvía a comenzar.
Era algo que me llamaba la atención, quizás porque fue la primera vez que concebí que ahí se estaba forjando vida.

sábado, diciembre 13, 2008

Que todos se ponen de acuerdo

Es trece y, como tal, no podía amanecer bien. No debería hablar del amanecer a las once de la mañana, pero a esa hora ha sonado el teléfono por primera vez. A pesar del cansancio, me he levantado a desayunar y ni aun el café ha conseguido que abriera los ojos íntegramente. Después ha sido Mar la que ha llamado y luego Azu, que tiene los 100x1 de Movistar y, si no llega a ser la hora de comer, todavía seguiríamos rajando.
Y es que todos se ponen de acuerdo en llamar el mismo día. Sigo con la mente embotada y con los ojos rasgados de haber dormido pocas horas... Puedo esperar que siga el teléfono sonando varias veces hoy. O quizás debería apagarlo. Lo que daría por echarme una siesta reparadora esta tarde, sin que nadie me molestara.
Ha empezado a llover. El sonido de la lluvia semeja, desde donde estoy, al de una manguera apagando un fuego, tan potente es...

viernes, diciembre 12, 2008

La misión de Riverwind (Preludios de la Dragonlance. Segunda Trilogía I)

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Para convertirse en el siguiente Chieftain y aspirar a la mano de Goldmoon, hija de Arrowthorn y jefe de la tribu Que-shu, Riverwind tiene que pasar por varias pruebas. Está acabando cuando reniega de los dioses de su tribu en aras de la adoración a los antiguos dioses, tal y como le enseñó su abuelo Wanderer. Arrowthorn le obliga entonces a realizar una misión que posiblemente no tenga éxito: Riverwind tiene que probar la existencia de los antiguos dioses. Lo que más le duele es separarse de su amada Goldmoon, que siempre estará presente en sus pensamientos.
Emprende el camino y, cuando deja atrás el poblado, se encuentra con Cazamoscas, un viejo adivino al que todos toman por loco, pero que el muchacho aprecia. El viejo echa su calabaza con bellotas, donde ve el futuro, y alega que tiene que acompañarle en su largo viaje.
En las Montañas Desoladas, cuando está buscando comida, tropieza con una manada de lobos, cuyo cabecilla, Kyanor, le habla mentalmente. No son sólo animales, pues Riverwind descubre que tienen manos humanas por pezuñas. A pesar de haber traspasado con sus flechas a varios, le dejan marcharse, pero con la venganza de que si vuelven a verle por esos yermos parajes le matarán.
Una noche ven cerca de ellos una lucecita azul. Riverwind intenta ver de quién se trata, y entonces alguien le roba la mochila y huye ágilmente. Los dos bárbaros siguen los pasos de esa persona escurridiza y caen en un pozo mágico, que les mece suavemente hasta el fondo. Todo está iluminado por una especie de globos azules, que también achacan a la magia. Siguen los túneles, donde Riverwind siente claustrofobia, en pos del ladronzuelo. Llegan a una sala subterránea donde encuentran todo tipo de objetos del exterior, muchos podridos y deshechos por el tiempo, y posiblemente hurtados a viajeros. Cuando encuentran la mochila, escuchan voces y se esconden entre las montañas de objetos dignos de estercolero. Desde allí ven un grupo de guerreros vestidos de negro que están a punto de decapitar al muchacho. Cuando descubren su cabeza, Riverwind descubre que se trata de una muchacha elfa. Y no duda en acudir en su ayuda para evitar su muerte. Lucha con los guerreros, cuyo idioma no entiende, pero son más numerosos y los que-shu enseguida se ven reducidos por los elfos, que les conducen por laberintos subterráneos. En el camino, el hechicero Vvelz les sale al encuentro y les provee de un amuleto de Audición Veraz, para que puedan comprenderles. Riverwind y Cazamoscas son informados de que son prisioneros del pueblo Hest, que hace 2500 años huyeron de Silvanesti y se escondieron en las grutas subterráneas. La muchacha a la que han salvado la vida se llama Di An, y es una cavadora, una niña estéril. El pueblo Hest se divide en dos Hermandades, la de las Armas y la de la Luz; quienes no valen para guerreros o para la magia, se convierten en cavadores, que hacen todo el trabajo físico, como si fueran esclavos. Riverwind y Cazamoscas son conducidos a la ciudad de Vartoom, a la presencia de la perversa reina Li El. Toda la ciudad está llena de piedras preciosas y de fundiciones, lo que contamina el aire. Apenas hay niños. Los que-shu se ven envueltos en una intriga política, donde descubren que Vvelz es hermano de la reina, una poderosa maga que fue reduciendo las almas de poderosos hechiceros para convertirles en lámparas azules y llegar al poder de su pueblo, y Karn, el guerrero que les ha llevado hasta allí, es su hijo. Les aíslan en una especie de isla, donde sólo se puede pasar a través de un puente muy delgado y Di An intenta que se escapen, pero sólo se lleva con ella a Cazamoscas.
El adivino es conducido lejos de la ciudad, donde se ocultan los rebeldes que se oponen a la crueldad de la reina, encabezados por Mors, un ciego que fue amante de Li El y es padre de Karn. La maldad de la reina le cegó para siempre. A su lado está Vvelz, que quiere acabar con su hermana, y Di An, que le hace de lazarillo. Preparan un ataque a las tropas reales para derrocar a Li El. Cazamoscas se convertirá en estratega de la batalla.
Por su parte, Riverwind es hechizado. La reina puede leer sus pensamientos y utiliza la imagen de Goldmoon como una visión para que le ayude a su propósito. Donde está Li El, Riverwind ve a su amada. Los rebeldes acaban poco a poco con las Divisiones de tropas que luchan por la reina, que va debilitando su poder, por lo que Riverwind empieza a entremezclar las visiones con la realidad. En un último momento, el guerrero que-shu se enfrenta a Cazamoscas, donde ve a Loreman. Pero antes de que ocurre nada ve a su viejo amigo. Los dos juntos acaban con los soldados de Karn y las multitudes de cavadores se suman al tumulto rebelde que pretende asesinar a la reina. Mors se enfrenta a ella, pero aún sigue enamorado. Li El mata a su hermano y se tira por una ventana. Empieza una nueva era para el pueblo Hest.
Sin embargo, Mors no les deja salir. Pretende que Riverwind acuda a Silvanesti con una embajada Hest para hablar con los suyos, pero reteniendo a Cazamoscas y Di An. Los tres se escapan, gracias a la ayuda de la muchacha. Después de escalar y reptar, llegan a unos túneles donde se escuchan golpes de gente que está excavando. Finalmente descubren que son enanos gully, que huyen despavoridos. Los tres amigos están exhaustos y con hambre, así que siguen escalando hasta llegar a una ciudad hundida y subterránea, surcada por varios arroyos. Tienen tal sed que salen a la que parece una ciudad abandonada. Un grupo de goblins al mando de un hombre lagarto, que nunca hasta entonces habían visto, les salen al encuentro. Consiguen escapar y vuelven a descender a la caverna inferior. Un gully es enviado a buscarles. Bud Buscapiedras les ayudará: les traerá comida, aunque rancia, y buscará una salida por otro sitio, lo que él llama “agujero de ratones”. Son apresados de nuevo. El comandante Thouriss es un draconiano inmenso, pero todo lo relega a un clérigo humano, Krago. A éste le interesa que la muchacha elfa no se haya desarrollado como mujer, de ahí que la llame al lugar donde trabaja. Di An descubre una tina donde hay un draconiano sumergido en una tina de mercurio. Krago le explica que también creó a Thouriss y que para él es un motivo de orgullo ser capaz de crear vida. Pero lo más importante de todo es que en esa ciudad, que ya saben que es Xak Tsaroth, manda un Dragón Negro, Khinsanth, que está formando tropas que engrosen las filas de la Reina de la Oscuridad. Krago también tiene muchas pócimas. Le enseña a la elfa una para que crezca y ella la bebe, sin pensar en las repercusiones.
Riverwind es retado por Thouriss. Finalmente terminan en un estanque, donde el enorme draconiano se ahoga y el guerrero escapa por unos túneles inferiores. Disfrazado con una armadura goblin, consigue llegar hasta donde Krago retiene a sus amigos e intenta convencer al humano para escapar todos. En esas circunstancias despierta a la vida el horrible ser de la tinaja, que no reconoce a nadie y sale matando a todo el que se cruce en su camino.

Xak Tsaroth
En medio de la plaza hay una marmita que sube hasta un nivel superior. Riverwind necesita de la magia de Krago para subir hasta arriba. El jefe draconiano Shanz intenta retenerlos, pero lo único que consigue es matar al clérigo. Cuando llegan arriba, Cazamoscas también está herido y muere allí, en la Cámara de los Antepasados. Di An se ha convertido en una mujer porque quiere que Riverwind se interese por ella, ya que se ha enamorado de él. El guerrero le explica que su cuerpo y su alma ya han sido entregados a Goldmoon. Llegan a la cámara de Mishakal y la luz del sol ciega a la elfa, que siempre ha vivido en los mundos subterráneos. Ella pierde la razón. Riverwind consigue coger la Vara de Cristal de la diosa para luchar con cuatro draconianos, que le hieren de gravedad. En ese letargo previo a la muerte, Mishakal habla con él y le cura. Consigue sacar a Di An del templo, pero allí se encuentran con lo que pensaban que era una patraña: la hembra de Dragón Negro, que sólo desea la vara de poder que Riverwind lleva en sus manos. Cuando el dragón es tocado por la vara huye hacia los subterráneos. Di An y Riverwind atraviesan los pantanos, donde consiguen esconderse del dragón que les persigue. Cuando tienen a la vista las Montañas Desoladas, Riverwind está exhausto y con fiebre, al igual que la joven elfa. En sus delirios pide ayuda a Mishakal, que le hace elegir entre su vida y la de Di An. El guerrero salva a la muchacha. En ese momento Di An y la Vara de Cristal desaparecen.
En Hest Mors se levanta del trono y se dirige sin ayuda de nadie hacia una luz que le guía hasta el templo de los antepasados. Empieza a recobrar la visión y la diosa le presenta a una nueva Di An, a la que convierte en sacerdotisa del Bien, para que su culto se extienda entre el pueblo Hest.
En las montañas, Riverwind, que ya no lleva la Vara de Cristal, siente que ha fracasado en la misión y que ha fallado a su amada, así que escala en busca del pozo, donde ha desaparecido la magia, para tirarse en él. En una meseta se tumba a descansar y le parece una ilusión cuando la Vara de Cristal se le pone al alcance de las manos.
Vestido con harapos, se encuentra con dos personajes que dicen pertenecer a un teatro. Le curan y alimentan, hasta que Riverwind recupera las fuerzas. Empieza a olvidar cosas, y una frase de la mujer sirve para descubrir que tras esos rostros se esconden un draconiano y un Dragón Negro. La Vara de Cristal termina con el draconiano y el veneno para olvidar se lo echa el guerrero al dragón, mientras huye hacia su pueblo, que se encuentra a dos jornadas de viaje.
Goldmoon no cree lo que ven sus ojos. Para Riverwind sólo han pasado unos meses, pero ha estado fuera diez años. Goldmoon hace las funciones de su padre, que ha perdido las facultades de hablar y andar. Mientras cura a Riverwind en su casa, él le entrega la Vara de Mishakal, que reluce cuando es tocada por su legítima portadora.

jueves, diciembre 11, 2008

Mariposas negras

Hace unos años podría decir sin planteármelo dos veces que "tenía mariposas revoloteando en mi estómago". Ahora me pregunto por qué sus alas se terminaron tiñendo de negro. Allí donde sus alas tocan dejan un reguero de dolor y frustración. Las mariposas sobreviven mejor que yo, y aunque van muriendo muchas, las que quedan son más fuertes, son las que impregnan mis noches de melancolía y de tristeza. No sé cuál es el método para que vuelen libres, para que se coloreen volando bajo los colores multicolor de lo que no está apresado.
Las mariposas negras traen los recuerdos al presente, cargados de sentimientos innecesarios, intangibles, pero vívidos, demasiado nítidos y siniestros.

El timbre de las 9.30

Da igual a la hora que vaya a dormir, porque a las 9,30h. llega puntual el cartero. Aunque el timbre sea tan suave lo escucho y termino abriéndole la puerta. Es obvio que estoy inquieta y que espero algo que aún no sé segura si me llegará a través de sus manos. Pero que será muy pronto...

miércoles, diciembre 10, 2008

Sol y sombra

Me he dejado la cámara en casa, sino hubiera inmortalizado el cielo de hoy. Hay un sol inaudito para un día de diciembre. Estaba haciendo un repaso a los grandes (y pequeños) momentos de este año que se va.
Uno de los mejores instantes fue en septiembre, justo después del primer aniversario de mi tío. El primer pensamiento fue para él, porque me hubiera gustado contárselo. Sé que, esté donde esté, se sentirá orgulloso.
También ahora me acuerdo de él. Siempre le cogía un décimo de lotería. Este año tengo el 38187. Lo pillé ayer.
Hace un sol extraño de ver en diciembre, me ha alegrado el día.

martes, diciembre 09, 2008

Los hermanos Majere (Preludios de la Dragonlance. Primera Trilogía III)

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Éste es uno de los libros de la DragonLance que hacen pensar. Primero, me viene a la mente el relato de Lovecraft, titulado Los gatos de Ulthar, y no andaría muy desencaminada para deducir que el autor se lo ha leído, ya que ambos textos tienen muchas cosas en común.
Pero además, el gato ha sido animal sagrado de muchas mitologías. Sabía que en Antiguo Egipto existía una diosa con cabeza de gato. Curiosamente, en el momento en que en el libro aparece un personaje llamado Bast, pensé en la mitología egipcia. Pero he investigado en otras regiones, donde los gatos son también adorados.
En menor medida, es interesante que la ciudad tenga una planta triangular. Recuerda a las pirámides, sin embargo, sólo es la planta.

Caramon y Raistlin se dirigen hacia el norte en busca de aventuras cuando tropiezan con un cartel donde se ofrece una recompensa para todo aquel que ayude a desentrañar el misterio que asola a la ciudad de Mereklar. Junto a ellos va un kender llamado Earwig Fuerzacerrojos. Sólo saben que esa ciudad está relacionada con los gatos. En el momento en que toman su dirección alguien les tiende una emboscada mientras duermen, pero el jefe del grupo, embozado en una capa, consigue escapar. Entre las pertenencias de los ladrones se encuentra un colgante con la calavera de un gato que Raistlin cuelga al cuello del kender, mientras lo hechiza para que no se lo pueda quitar.
Antes de llegar a la ciudad, se alojan en la posada El Gato Negro, llena de parroquianos, pero con un silencio inusual en un lugar así. Escuchan las conversaciones que hablan de la desaparición de gatos en la ciudad. Todos se quedan mirando con desconfianza al Túnica Rojo, que no parece ser bien recibido. En los platos encuentran grabada la profecía que habla de que los gatos salvarán Mereklar de la Reina de la Oscuridad.
Mereklar tiene forma triangular y sus murallas y casas están construidas en piedra blanca. Muchos creen que fueron los mismos dioses quienes levantaron la ciudad. Los relieves de las murallas cuentan la historia de Krynn.
Cuando llegan a la ciudad, les entregan unos pergaminos de la Gran Consejera Shavas, que les permiten hacer pequeños gastos y que les franquean todas las puertas de la ciudad. Cuando los hermanos se entrevistan con Shavas, los dos caen rendidos ante su porte seductor, mientras Earwig desaparece entre las dependencias de la mansión. Cuando Caramon va a buscarle termina en el dormitorio de la mujer. Earwig aprovecha para ponerse el anillo que le habla.
En sus paseos por la ciudad, los vecinos se apartan de los hermanos Majere. Un hombre de tez negra y vestido de negro les sigue, pero Raistlin sabe que no es un asesino. En cambio, otros hombres intentan asesinar a Caramon. Casi todos los consejeros de la ciudad desconfían de los hermanos y empiezan a morir uno a uno, bajo las inmensas garras de una pantera negra. Los habitantes de Mereklar creen que se debe a la magia del Túnica Roja. Raistlin encuentra en los túneles subterráneos que cruzan la ciudad a los gatos desprovistos de su dependencia vital, aunque vivos. Faltan tres días para que llegue la noche mágica en que las tres lunas se cuajarán formando un enorme ojo en el firmamento, la Noche del Ojo. Raistlin aún no sabe lo que debe hacer ni a lo que se enfrenta, así que traza un plan. Mientras Shavas mantiene una cita con Caramon, Raistlin estudia en su biblioteca, donde casi todos los libros están en blanco. Allí encuentra la historia de la ciudad y la leyenda del Señor de los Gatos, que es el mismo personaje que les persigue por la ciudad. Gracias al libro sabe dónde encontrarle. Bast no les informa de mucho, pues Raistlin debería tener todas las respuestas.
Earwig también ha desaparecido. Se despierta en una caverna con grilletes. Está poseído por el anillo y consigue escapar por una caverna laberíntica llena de dibujos dorados en las paredes y llegar a la ciudad. En la posada se encuentra con Caramon, y le guía hasta el altar que ha visto, donde intenta matarle con un dardo envenenado. Caramon lucha contra él, sobre todo porque Raistlin ya le ha advertido sobre el poder del anillo que lleva el kender. Con ayuda de su propia sangre se lo termina quitando.
Mientras Raistlin acecha en las sombras de la ciudad en busca de Bast. Ahora ya ha decidido. El Señor de los Gatos está rodeado por los Consejeros, pero Raistlin le ayuda a salir del trance. Llegan a la cueva donde se encuentran Caramon y Earwig y trazan un plan. Cuando las lunas se hayan unido, ellos tendrán que haber terminado con los demonios que han llegado del Abismo y destruir el altar que se encuentra en el centro de la ciudad, que ha sido cerrada por los dioses del Bien. Los demonios no pueden salir de Mereklar y la Reina de la Oscuridad no debe entrar a Krynn por el Portal que se encuentra en el altar. Desde cada una de las tres puertas, Bast, Caramon y Earwig luchan contra los esbirros del mal hasta encontrarse en el centro. Tras ellos aparecen hordas de gatos que, por fin, han despertado de su letargo mágico. Bast se despide de los dos amigos y Caramon y Earwig bajan a las profundidades, donde encuentran un arcón. El kender encuentra allí un anillo destinado a Takhisis. Se lo pone y de repente se encuentran en las calles de Mereklar.
Raistlin debe acabar con la última consejera, Lady Shavas, y por ello ha ido a su mansión. Pero antes ha realizado un conjuro muy potente y ha vertido el resultado en sendas copas. Cuando Shavas le dice que sea siervo de Takhisis, el Túnica Roja se niega. Ella intenta lanzar un conjuro hacia él que se vuelve contra Shavas, causando su destrucción y su final. Ése era el hechizo de Raistlin.
Unos días después, los amigos abandonan la ciudad y en un bosque Raistlin le cuenta a su hermano que Lady Shavas ha muerto a sus manos y que los consejeros eran los agentes de la Reina de la Oscuridad. A sus espaldas, los gatos entran en Mereklar de nuevo.

Bastet o Bast
Es una diosa de la mitología egipcia que tiene como misión proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir. Se la representa bajo la forma de gato doméstico o como una mujer con cabeza de gato, que siempre porta un sistro (instrumento musical), pues le agrada de manera especial que los humanos bailen y toquen música en su honor.
La antigua ciudad de Bubastis (Zagazig en la actualidad), sita en el delta del Nilo, estaba consagrada al culto de Bastet. De allí proceden los centenares de gatos momificados que fueron enterrados en su memoria. Su culto fue tan relevante que en sus templos se criaban gatos y, cuando morían, eran cuidadosamente momificados, enterrándolos en tumbas exclusivas para ellos.
Los egipcios consideraban a los gatos como manifestaciones de la diosa Bastet y, según la leyenda, se rendían a los persas si éstos sostenían gatos frente a sus escudos, ya que los persas sabían que los egipcios preferían rendirse antes que lastimar a un gato. Así fue como perdieron Pelusio (hoy Puerto Said).
En Bubastis se celebraba la "Fiesta de la Embriaguez" en honor a la diosa, donde se consumía vino en abundancia, se bailaba y sonaba la música. Querían que Bast se mostrara contenta y halagada y que no tomara el aspecto de una leona enfurecida.

En la mitología nórdica, dos gatos tiraban del gato de la diosa Freya. Eran tan fuertes que cuando Thor quiso levantar el carro no pudo. El gato era aquí símbolo de fertilidad.
En la India es el símbolo de los nacimientos.
En tiempos ancestrales se creía que las brujas tomaban la forma de sus gatos por la noche.
Según los chamanes es un animal de poder. Los gatos son completamente independientes. Nadie puede poseer uno, puede permitir que se le cuide y ame, pero bajo sus propios términos. Van y vienen como y cuando se les antoja.

lunes, diciembre 08, 2008

Sensaciones únicas

Cuando mi hermano pequeño me llama por teléfono tiene que ser siempre por algo muy bueno o por algo muy malo. Ayer lo hizo por lo primero. A través de sus palabras sentía una especie de orgullo del que no fui consciente hasta que no me dijo el motivo de la llamada. Hablé con él dos veces. Son mis familiares los que reciben casi todas las felicitaciones destinadas a mí. Aunque todo aconteció a finales de septiembre, ayer salía la revista de mi pueblo. No es sólo que se hable de mí por un galardón literario, sino que se me nombra en varias ocasiones, salgo en unas cuantas fotos y escribí un artículo sobre futbito ensalzando los méritos de amigos que jugaron en el equipo de fútbol local. Si en octubre el rumor no llegó a toda la gente, con la publicación de la revista lo sabe todo el mundo. La segunda vez hablé con mis dos hermanos. Se les veía contentos. Finalmente les tuve que dar otra noticia, la de la publicación del relato en una antología.
Prefiero pasar desapercibida. No me gusta este aluvión. Si quisiera hablar de mí, decir quién soy, ya lo habría dicho por aquí. Ser centro de atención en una comarca riojana donde nos conocemos todos me desborda. No podía callarme algo así en lo que respecta a mi familia y mis mejores amigos, y claro, era inevitable que la voz corriera. Tendré que ir digiriendo esta nueva situación poco a poco. Aunque lo que más cuesta asumir es que aquí te das cuenta de quiénes son amigos de verdad y quiénes no. Duele y, aunque antes te lo imaginabas, no quieres abrir los ojos ante esa cruda realidad. Crees que todo va a seguir igual, pero cuanto más mayores nos hacemos más nos distanciamos unos de otros. Tendré que ponerme una coraza de latón para que no me alcancen palabras avinagradas ni pullas a destiempo. Esto es lo que influye directamente para que me haya negado a hacer el amigo invisible.

"La fuente de la vida"

Es interesante el tema que aborda esta película, o quizás por ese misterioso Árbol de Vida, del que "si bebes de su savia vivirás eternamente". Es cierto que en la Biblia se habla de él, pero... yo no creo en su existencia.
Lo que en un principio parece un lío terrible se convierte en una historia genial. Al principio me preguntaba qué tenían que ver un caballero medieval, un hombre metido en una burbuja y un cirujano de animales. Pero todo está relacionado por ese Árbol de Vida o con la Fuente de la Eterna Juventud.
Y por supuesto que he llorado.

Tom (Hugh Jackman) vive en una burbuja que se dirige hacia la nebulosa Xibalba. Está solo, acompañado por el Árbol de la Vida, del que se alimenta. A veces tiene visiones de su amada. Representa un momento futuro y una actividad inacabada. No puede morir (y aquí la muerte sería la vida eterna) hasta que no acabe con la misión que prometió.
Tommy (Hugh Jackman) es un cirujano de animales. Donovan es un mono que tiene un tumor. Entonces sólo se le ocurre administrarle en la operación una dosis sacada de un árbol extraño. Curiosamente, el mono sobrevive, aunque el tumor no remite. Su esposa Izzy (Rachel Weisz) está enferma de cáncer. Va a morir y los dos lo saben, pero Tommy cree que si funciona el experimento con el mono podría ayudar a su esposa a sobrevivir. No llega a tiempo. Izzy fallece y Tommy se enfrenta a la muerte y a la pérdida de su gran amor. Pero antes de morir, Izzy le ha entregado un manuscrito de un libro que ha escrito, The Fountain, donde él tiene que escribir el último capítulo. Comienza a leer la historia y...
Tomás (Hugh Jackman) es un conquistador español, leal a la reina Isabel (Rachel Weisz), amenazada por la Inquisición. Ella le pide que busque el Árbol de la Vida, al que tanto adoraban los mayas, para vivir eternamente juntos.

¿Quién es Tomás/Tommy/Tom? Porque para mí representa el pasado, presente y futuro respectivamente, aparte de ser el poseedor de la vida eterna. Ésta es la historia de un hombre a través del tiempo para salvar a la mujer que ama.

domingo, diciembre 07, 2008

Testigos de... Jehová

Jehová... es uno de los nombres de Dios.
Es latoso abrir la puerta a dos individuos ataviados pulcramente que intentan imponer sus ideas por encima de las mías. ¿Intentando convencer? Ése fue el truco que utilizó Hitler para que su partido ganara las elecciones. Los vinos Ribera de Duero gozan de mejor publicidad que los Rioja, aunque éstos tengan la fama y una antiquísima tradición.
Todavía no sé de otros religiosos que vayan llamando de puerta en puerta para intentan conseguir adeptos a una ideología que, como poco, me parece incomprensible. Les sacas a colación el tema de las transfusiones de sangre y te hablan del volumen de la sangre, y de que se pueden hacer operaciones quirúrgicas sin el uso de la sangre. Y te hacen sacar la Biblia para que leas el fragmento de los Hechos 15 donde se habla del tema.
-Es una simple interpretación, bien puede referirse a delitos de sangre. Y no a lo que vosotros hacéis. ¿Así que dejaríais morir a una persona si su vida únicamente dependiera de una transfusión de sangre?
Me han preguntado si era católica cristiana. Incluso les he dicho que creo en Dios, pero no en la Iglesia. La cara de poema que se les ha quedado cuando he comentado que hablo directamente con Dios y que no necesito intermediarios.
Se basan completamente en la Biblia, pero no conocen los libros Apócrifos. Y hay algo que me ha chocado. Ni siquiera sabían que la Biblia fue escrita por numerosos grupos de personas en variadas épocas. Setenta o así fueron los escribas, según ellos. Un mínimo de doscientos, diría yo. Al menos, pueden investigarlo. Lo que me ha producido carcajadas es que interpretan la Biblia literal, por ejemplo, creen que Dios creó el mundo de la nada, cuando la teoría de la evolución es más creíble y más lógica.
Creo que les he sacado un poco de sus casillas, rebatiendo todo lo que me decían, sin darles pie a nada. Mejor que no vuelvan. Y el hombre me ha dicho que estoy muy pez en religión. Creo que ha sido para fastidiar. Lógicamente, una persona que ha estado siempre estudiando con monjas y curas por poco que sepa del tema... Pero claro, no he dado mi brazo a torcer ni comparto sus ideas, y cuando alguien no sabe cómo atacarte lo hace de esa manera tan vil y cobarde. Debe fastidiar que alguien tan joven les hable de cosas que les suenan a chino: respecto a los que escribieron la Biblia, los textos Apócrifos o el mismo libro de Benedicto XVI. Entonces en ese momento tienen que decir algo para hacerme sentir insegura. Al menos ahora sé que han marchado escaldados. Ellos seguirán con sus ideas y yo seguiré con las mías. Nada ha cambiado.

sábado, diciembre 06, 2008

"Las chicas de la lencería"

Estaba planchando y se me ha ocurrido poner una película, pero como no iba a estar muy pendiente he optado por algo de "cine de sábado por la tarde". No está mal, pero vaya... tampoco va a pasar a engrosar mi lista de películas favoritas. Para pasar el rato y poco más. No volvería a verla.

Martha (Stephanie Glaser) no ha superado aún la muerte de su marido, acontecida nueve meses atrás. Su hijo Walter (Hanspeter Müller-Drossaart), párroco de la comunidad, la anima para que cierre la tienda de alimentación que regentaba junto a su difunto marido.
Suele echar partidas de cartas con sus amigas, que saben que tienen que ayudarla en el trance. Así, Lisi (Heidi-Maria Glössner), que ha estado en América, la anima para que haga una nueva bandera para el coro local, financiado por Fritz (Manfred Liechti), un déspota egoísta que le gusta dominar y mandar en el pueblo. Martha hace décadas que dejó de coser, aunque le confiesa a Lisi que hacía lencería. La madre de Fritz, Hanni (Monica Gubser), se aparta de sus amigas por su loca idea de abrir una lencería. Pero cambia de opinión cuando su hijo quiere enviarla a ella y al marido, enfermo de cáncer, a la residencia. El matrimonio mayor hace un pacto y él le regala unas monedas que venderá para que Hanni se saque el carné de conducir. Y Frieda (Annemarie Düringer) vive en la residencia, pero su mal carácter mantiene alejados al resto de ancianos. Sin embargo, enseguida secunda la idea de sus amigas. Las cuatro van juntas a Berna en busca de telas...
Y aunque Fritz y Walter intentan que el proyecto de las ancianas no siga adelante, no tienen éxito.

En el silencio de la noche

Me pregunto a qué hora dormiré esta noche, si es que duermo. Si no lo hago, mañana estaré catatónica.
No son más que los nervios (¿o ansiedad?) ante un cercano regreso a casa. Es lo de siempre: el dolor que desgarra por dentro, esa vieja herida que nunca se cura, que siempre vuelve a abrirse ante la perspectiva de un posible (y más que probable) reencuentro.
No sé por qué no puedo ignorarle sin más, mirar hacia otro lado y dejar que pasen las frías brisas del invierno. Supongo que a esto lo llaman "amor".
¿Cómo puedo soportar tan siquiera su mera presencia con las llagas que ha causado en mi corazón? En los últimos meses he intentado no pensar en él, he reprimido las lágrimas amargas del dolor y la tristeza, pero sé que la herida no está bien curada, que volverá a abrirse de nuevo.
Sus recuerdos se han difuminado, pero sus agrias palabras repiquetean de nuevo en mi cerebro, como si reviviera aquellos últimos momentos una y mil veces a diario.
Me gustaría poder decir que no sufro, que nunca ha clavado dardos envenenados, disfrazados de crueldad, que no es un monstruo. Quizás lo sea...
Me pregunto cómo se puede evitar una mirada que consigue hacerme arder apasionadamente. Entonces comprendo que me siento viva. Pero después de la última vez...
¿Qué mecanismos nos impulsan a amar, cuando sabemos que esa persona no es la adecuada? Nadie merece tanto la pena. Es posible que llegue un día en que el odio hacia él me ciegue. Y no quiero que llegue a ese día. Desearía no quererle tanto, entonces todo sería más fácil. Sólo que me sentiría vacía.
Me gustaría borrar de un plumazo sus recuerdos, su rostro y todo lo que a él respecta. Me gustaría no soñar con él noche tras noche, no sentir este dolor que no puedo controlar. Me gustaría no ser tan vulnerable en su presencia. Y, aunque en principio me cueste conllevarlo, me gustaría que nuestros caminos se separaran definitivamente.
¿Cuál es el truco para olvidar...?

viernes, diciembre 05, 2008

El País de los Kenders (Preludios de la Dragonlance. Primera Trilogía II)


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Tasslehoff Burrfoot, Flint Fireforge y Tanis Semielfo están sentados en su mesa preferida de El Último Hogar. Están inmersos en una conversación donde hablan sobre lo que harán en los próximos cinco años, cuando una extravagante enana, demasiado voluptuosa para su raza, irrumpe en el local buscando al kender. La promiscua señorita Gisella Hornslager es comerciante, pero esta vez el Consejo Municipal de Kendermore la ha contratado para que busque a un kender que debe cumplir la promesa de matrimonio hecha nada más nacer. Ese kender al que busca no es otro que Tasslehoff.
Ante las guasas de sus amigos, Tas decide volver a su hogar acompañando a la enana y a su sirviente, Woodrow, un joven huérfano que huyó de casa de su tío cuando se dio cuenta de que no quería ser un Caballero de Solamnia.
Para asegurarse de que Tas cumpla su palabra y vuelva a Kendermore para contraer matrimonio, el Consejo ha hecho prisionero a su tío favorito, Saltatrampas.
Tas le entrega a Gisella uno de sus mapas para atajar en el camino de regreso, ya que ella quiere estar en la ciudad en la Feria de Octubre para vender sus mercancías. Sin embargo, nadie se da cuenta de que ese mapa es de antes del Cataclismo.
Mientras tanto, en Kendermore, un humano llamado Phineas Curick se gana la vida como médico por nimiedades. Una tarde, después de haber cerrado, aparece en su consulta un kender vestido con túnica. Viene a pedirle un hueso de la suerte (ya que el suyo se lo han quitado los del Consejo), Phineas le saca una bandeja con huesos de ratones y Saltatrampas Furrfoot le obsequia con la mitad de un mapa, que para el falso médico no tiene importancia hasta que no lee la palabra "tesoro". A partir de ahí, emprende una odisea por las laberínticas calles de Kendermore en busca de Saltatrampas, del que sólo sabe que está prisionero en el palacio. Necesita la otra mitad del mapa, donde se marca la ubicación del tesoro.
Enanos gullys
Tas, Gisella y Woodrow se dirigen hacia el este y cruzan una cordillera que no viene en el mapa, hasta llegar al Nuevo Mar, que tampoco aparece señalado en el mapa del kender. Entonces la despampanante enana se da cuenta del error. En el acantilado, se encuentran con unos enanos gullys que toman a Gisella y a su pelo rojo como objeto de veneración. Así les explican, en su tosco lenguaje, que hay poleas y cuerdas, y un barco en la orilla, de origen gnomo, y que se puede bajar por el escarpado acantilado. Gisella, que no quiere desprenderse de su carromato, ordena que se baje este carro donde guarda todas sus pertenencias en primer lugar. Pero los enanos gullys se equivocan y del carromato empiezan a caer toda serie de objetos femeninos. Tas se convierte entonces en capitán del barco, donde montan Gisella, su ayudante y un grupo de gullys que son reacios a abandonar a la enana adorada.
En el este, Phineas encuentra por fin a Saltatrampas y se entera de que Damaris Metwinger, la hija del alcalde y prometida de Tas, ha huido a Las Ruinas, un lugar cercano. Phineas descubre asimismo que el sobrino de Saltatrampas es el poseedor de la parte del mapa que falta y necesita traer a la joven kender de regreso para que no se anule la boda y Tas se vea obligado a volver. Cuando prepara su mochila en su casa, una visita inesperada le saca de su estupor. Denzil, un hombre horripilante, le espera con un corte de espada que Phineas no tiene más remedio que curar. El hombre desaparece, aunque ya ha visto el mapa y ha oído trozos de conversación entre Saltatrampas y Phineas para saber que debe buscar a un kender llamado Tasslehoff Burrfoot.
En una tempestad, el barco de Tas se hunde y llegan a una playa desierta. Consiguen sacar el carromato de las aguas, pero casi todo se ha echado a perder. Cogen algunas cosas y se ponen en camino hasta encontrarse con el barón Krakold y su séquito, enanos que vuelven de nuevo a su aldea, ubicada en un valle oculto entre las montañas. Tas, Gisella, Woodrow y los gullys son invitados a Rosloviggen, donde están a punto de empezar las Fiestas de Octubre. El barón los aloja en su casa y Gisella le pide a Woodrow que cuide de Tas. Los dos montan en un carrusel gnomo por primera vez, pero el dragón de madera sobre el que se sienta Tas se desliga del carrusel y empieza a volar, aunque a Woodrow le da tiempo de agarrarse a la cola. Gisella descubre que sus acompañantes están sobrevolando Rosloviggen y no sabe cómo los va a encontrar. Entonces un humano, atractivo para la enana, se presenta como Denzil y decide acompañarla en busca de sus amigos.

Ogro
Saltatrampas y Phineas llegan a Las Ruinas, pero no encuentran a Damaris. El kender se abre paso entre la maleza hacia un bosque cercano, el robledal que protege una de las Torres de Alta Hechicería, cerrada desde hace mucho tiempo. Allí encuentra a Damaris, y surge una especie de pasión entre los dos kenders. Son rescatados por un extraordinario ogro, Vinsint, que les lleva a su morada y, contrariamente a los de su raza, les cuida y les da de comer. Pero les abandona en cuanto vuelve a escuchar ruidos en el exterior, así que Saltatrampas, Damaris y Phineas empiezan a subir unas escaleras y consiguen abrir uno de los umbrales de poder, desembocando en un plano dimensional diferente, lleno de kenders obesos. La ciudad está completamente hecha de caramelo y dulce. Harkul Gelfig, el primer kender que llegó allí, les cuenta la historia del cofre invisible que encontró y abrió nada más cruzar el portal. En su interior había un colgante que convertía en realidad todos sus deseos. El ambicioso Phineas se lo pide, pero el amuleto ya ha dejado de funcionar. Lo peor de todo es que los obesos kenders aún no han encontrado la salida para regresar al mundo real.

Mamut lanudo
Tas y Woodrow aterrizan en un edificio con varias torres, donde les espera un gnomo que les enseña su colección de vitrinas donde expone todas las razas de Krynn. La urna que señala al kender está vacía. Bozdil y Ligg son dos gnomos que tienen una siniestra Misión de la Vida. Woodrow enseguida se da cuenta de lo que quieren hacer con Tas. Intentan escapar, pero son encerrados en una celda y a su lado tienen a Winnie, un mamut lanudo, el último de su especie. Winnie habla con ellos y les explica lo que hacen los dos gnomos, pero a él aún no le han disecado porque le criaron desde pequeño y no se atreven a dar el paso porque se han encariñado con él. Tas y Woodrow escapan montados sobre la grupa del inmenso mamut lanudo.

Ser de pesadilla
En el exterior les esperan. Denzil saca su ballesta para paralizar la loca carrera del inmenso animal, amenaza a Gisella, pero ésta consigue hacerles señas, mientras un dardo de la ballesta se le clava en el pecho causándole la muerte inmediata. Luchan contra Denzil, al que creen haber matado, y se aterrorizan ante su caballo, un corcel de pesadilla que no se aparta de su amo. Tas decide llevarse el cadáver de Gisella para enterrarla y los dos se quedan apesadumbrados. A lomos del mamut lanudo llegan al Mar de Khurman, donde tienen que embarcar para llegar finalmente a Kendermore. Sin embargo, Winnie se niega y se despide del humano y del kender, alegando que si existe algún mamut lanudo más allá del Muro de Hielo debe encontrarlos.

Minotauro
Cuando Woodrow y Tas se quedan solos, empeñan una sortija para embarcar, pero desde el barco reconocen una siniestra silueta que va tras sus pasos: Denzil. Al barco donde están subidos hay atada una falúa llena de verduras podridas y los dos amigos saltan, intentando pasar desapercibidos por Denzil. En el mar, los marinos cortan la cuerda y la barca queda a la deriva, pero como no tira viento se mantiene siempre en la misma posición, hasta que a lo lejos aparece un barco. Tas hace señas sin saber que los tripulantes son todos minotauros. Sólo cuando el cocinero huele el oso lechuza descompuesto que se esconde bajo las verduras podridas y los minotauros les rescatan a cambio de esa suculenta comida. Cerca de Port Balifor, sin embargo, les abandonan en un tonel donde son rescatados por el barco donde habían pagado pasaje. Denzil hace como que les ignora, aunque está pendiente de todo el rescate. En Port Balifor, Denzil les tiende una emboscada. Woodrow pierde la consciencia y Tas es secuestrado e instado a enseñarle todos sus mapas. Pero el kender le engaña y le explica que el tesoro está en la Torre de Alta Hechicería, que no puede matarle porque moriría en el robledal hechizado que vuelve loco a cualquiera que entre en él.
Oso lechuza
Denzil se lo lleva con él y, cuando está a punto de matar a Tas, aparece Vinsint, que se los lleva a su guarida, descubriendo que Denzil en realidad es un semiorco. Tas descubre que están en la Torre y empieza a subir escalones, hasta que encuentra la palanca que abre el portal. Denzil le ha seguido, le coge de los pies cuando Tas va a cruzar el umbral de poder, por lo que queda dividido en dos, con una parte de su cuerpo en la ciudad de caramelo, y con la otra parte en la estancia donde Denzil le agarra. Allí se encuentra a su tío Saltatrampas y a su prometida Damaris, que junto al resto de los kenders y Phineas, le agarran, pero la fuerza de Denzil es superior y consigue traerlos a todos de nuevo a la Torre, donde les encuentra Vinsint. Un poco atontados, hablan de que han dejado el tesoro en el otro lado y Denzil salta hacia el umbral. Takhisis, la Reina de la Oscuridad, está llevando a cabo su transformación. Ahora puede entrar en Krynn, pero Damaris cierra el portal, rompiendo la palanca, y Takhisis jura vengarse de todos los kenders.

Semiorco
Tas urde un plan para escapar de la guarida de Vinsint y convence al ogro para que vaya a vivir a Kendermore, donde podría llegar a ser alcalde. Cuando salen del robledal, la ciudad está en llamas y entre todos consiguen vencerlas y sobreviven a un ciclón. Casi todo Kendermore está destruido. Allí espera también Woodrow. Saltatrampas se casa con Damaris, mientras Tas le pregunta a Woodrow qué es lo que va a hacer en el futuro.

Otros seres que aparecen:
Kobold

Norker

Chotacabras

Leviatán

Ginoesfinge

jueves, diciembre 04, 2008

Las campanas de la catedral

A las doce del mediodía y a las ocho de la tarde suena a diario el tañer de las cercanas campanas de la catedral. Antes de dar las horas, suena el repiqueteo de las notas de un clásico que aún no he conseguido recordar. Pero a diario escucho las tenues notas de las campanas de la catedral, que suenan incansables y detienen el tiempo.

"Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian"

He tenido que recordar de qué iba la primera película de "Las Crónicas de Narnia", porque la vi hace mucho tiempo. Lo cierto es que ésta me ha gustado mucho más, quizás por la entrada en escena de Caspian.

La reina Prunaprismia (Alicia Borrachero) acaba de dar a luz a un varón que ocupará el trono de los telmarinos. Su marido, Lord Miraz (Sergio Castellitto), manda entonces asesinar a su sobrino, el legítimo heredero al trono, Caspian (Ben Barnes). Pero antes de que lleguen los soldados, el Doctor Cornelius (Vincent Grass), profesor y guía del muchacho, le despierta y le insta a abandonar el castillo y huir al bosque, donde los soldados de su tío no osarán entrar, y antes de marchar le entrega un cuerno que sólo debe usar en caso de que corra verdadero peligro.
En medio del bosque se encuentra con seres narnianos y entonces toca el cuerno.
Mientras, en una estación de tren londinense, cuatro hermanos esperan la llegada del tren. Entonces sienten la magia. Peter (William Moseley), Susan (Anna Popplewell), Edmund (Skandar Keynes) y Lucy (Georgie Henley) abren los ojos en una cala desierta y soleada y encuentran las ruinas de un lugar que reconocen, porque ya han estado antes allí. Pero el tiempo en Narnia corre muy deprisa. Encuentran sus baúles y sus pertenencias para enfrentarse a lo que venga en ese mundo fantástico. Sólo Lucy espera que su leal compañero, el león Aslan, regrese. Liberan a un enano narniano, Trumpkin (Peter Dinklage), que les guía hasta los bosques donde viven sus amigos, escondidos de la maldad de los telmarinos.
En un lugar oculto del bosque, el príncipe Caspian es cuidado por otro enano, Nikabrik (Warwick Davis), y un tejón, que deciden ayudarle a reinstaurar la paz.
Los soldados telmarinos buscan a Caspian, sin éxito, pero entonces Lord Miraz descubre que ha usado el cuerno. Es el momento de proclamarse rey y dirigir las tropas para acabar con todos los narnianos. Los cuatro hermanos se adelantan y deciden que es mejor pillar por sorpresa a los telmarinos, así que se enfrentan a ellos en una encarnizada lucha en la que muchos enanos, ratones, minotauros y centauros mueren. En una lejana tumba esperan la llegada de los invasores, mientras Lucy cree en que Aslan venga a salvarlos y va a buscarle. En el sótano, Nikabrik intenta engañar al príncipe Caspian para que, a través de su sangre, libere a la bruja del hielo. Los hermanos llegan a tiempo para impedirlo.
Peter reta en un duelo al rey Miraz y le vence, pero no es él quien debe acabar con su vida, y le cede ese honor a Caspian, que se ha enterado de que Miraz asesinó a su padre, pero le perdona. Uno de los hombres de Miraz, Lord Sopespian (Damián Alcázar), asesina a su rey y dirige las tropas.
En ese momento creen que han vencido a los narnianos, pero Lucy se encuentra con Aslan, que despierta a los árboles que llevan muchos años dormidos y hacen huir a los telmarinos. Lord Sopespian perece al cruzar el río, que se convierte en un hombre de agua.
Aslan les ha salvado una vez más. Proclamado Caspian nuevo monarca de los telmarinos y de los narnianos, los cuatro hermanos deben regresar a sus vidas en Londres. Allí sólo han transcurrido unos minutos.

miércoles, diciembre 03, 2008

El Guardián de Lunitari (Preludios de la Dragonlance. Primera Trilogía I)

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Los futuros Compañeros se preparan para marcharse de Solace. Todos tienen tareas que realizar en los próximos años y se comprometen a reencontrarse en El Último Hogar cinco años después. Así, Sturm Brightblade se encamina hacia el norte en busca de su padre, si es que aún sigue vivo. Una malhumorada Kitiara le acompaña hacia Solamnia, después de una brusca despedida de Tanis Semielfo.
Muchos caminos están desolados, pero los amigos, curtidos en armas, no tienen miedo a los salteadores de caminos ni a los ladrones. A la hora de cruzar el Nuevo Mar, nadie quiere llevarles y son observados con recelo. Sin embargo, un elfo, Tirolan Ambrodel, se muestra dispuesto a llevarles en su barco hasta Caergoth.
Cuando llegan, Kit tiene ganas de divertirse un poco y se enfrenta a unos seres que no habían visto nunca hasta entonces: draconianos.
Cuando se despiden del elfo, Kit y Sturm toman rumbo hacia las llanuras de Solamnia, y entonces se encuentran con una nave voladora dirigida por gnomos. Suben a El Señor de las Nubes y toman amistad con los simpáticos gnomos, que siempre están hablando e inventando nuevos objetos. Pero la nave pierde el rumbo y la dirección y se encaminan hacia Lunitari. Con mucho esfuerzo aterrizan en busca de metal para arreglar la nave y llegan a un pueblo cuyos habitantes son hombres-árbol, que adoran a un navegante loco, el rey Rapaldo I, que lleva tantos años allí que se ha vuelto loco. A su vez, se ven influidos por la magia de la luna roja. Kit consigue una fuerza descomunal, Sturm empieza a ver visiones donde aparece su padre, y los gnomos también son más sensibles a las facultades mágicas del planeta: Tartajo deja de tartamudear, Pluvio puede atraer las tormentas y conseguir agua...
Pero Rapaldo mata a Crisol, uno de los pequeños gnomos, y les descubre que él puede volar. Sturm tiene que liberar a Kitiara y escapan todos por la noche, mientras los hombres-árbol se quedan paralizados.
Tienen que buscar la nave con el resto de los gnomos, que según les había informado Rapaldo se encuentra en el Obelisco, donde vive la Voz. Cuando llegan allí se encuentran con Cupelix, un dragón broncíneo que les pide ayuda para salir de su prisión. Su misión es custodiar los huevos de los Dragones del Bien, que están en las cavernas subterráneas, donde sus fieles súbditos, unas hormigas gigantes de cristal, los Micones, cuidan de ellos. Mientras Sturm y los gnomos bajan a las cavernas para comprobar la veracidad de lo que les ha contado el dragón, Kit y Cupelix se comprometen a regresar juntos a Krynn. Los gnomos consiguen liberar al dragón, que tiene unas alas extremadamente pequeñas para volver y se ve obligado a volver a Lunitari, mientras los amigos se alejan surcando los cielos. Desde arriba ven a un hombrecillo rojo, físicamente igual que Crisol, que se encamina hacia el Obelisco. A medida que se van alejando de la luna roja también pierden los efectos mágicos a los que se habían visto sometidos inconscientemente.
Cuando sobrevuelan Krynn, El Señor de las Nubes se posa sobre un barco abandonado. Bajan a investigar y, cuando una terrible tormenta se aproxima, Kit y Sturm se tienen que quedar en el barco. Allí luchan contra un gharm, un hombre convertido en trasgo maléfico, después de escuchar la historia del espíritu del capitán del barco. Cuando prenden fuego al barco para aterrorizar al gharm, los gnomos se aproximan para recogerlos. Y ya en tierra firme, Kit y Sturm tienen un enfrentamiento tan fuerte, que la mujer le abandona y se marcha sin despedirse. Sturm sabe que es el final de su amistad.
Cuando se despide de los gnomos, se encamina hacia el norte. La aparición de un caballero le pone sobre aviso respecto a un hombre llamado Merinsaard. En el vado de Kerdu, ya en territorio de Solamnia, se une a unos vaqueros que se dirigen con ganado hasta el alcázar de Vingaard, donde se rumorea que un hombre paga muy bien por las reses. Son atacados por cuatreros, pero Sturm apresa a una jovencita, Tervy, que le sirve con fidelidad. En el alcázar se dan cuenta de la traición y son apresados. Tervy intenta matar al señor del castillo, Merinsaard, y entre los dos consiguen engañar a los hombres que están al servicio de ese temible hechicero. Libran a los vaqueros y escapan del alcázar. Sturm debe ir al castillo Brightblade, y debe hacerlo solo. Allí ve la misma aparición que le avisó sobre Merinsaard y se pone la armadura de su padre. Tiene que luchar contra Merinsaard, el hombre que dice que luchó con Angriff Brightblade, y cuando se ve acabado una flecha mata al hechicero. Ve de lejos al arquero, que le ha dejado una nota donde descubre que es Kitiara quien le ha salvado la vida, pero por mucho que la llama, ella no vuelve. Sigue hasta Palanthas y desde allí volverá hacia el sur, a la Torre del Sumo Sacerdote, para seguir el rastro de su padre.
Sturm, Kit y Tirolan luchan contra los draconianos

Lluvia intensa

Llueve tanto que parece hasta irreal. Hace un rato he vuelto calada hasta los huesos. Así no me extraña nada que enseguida coja resfriados, aunque cruzaré los dedos, porque de momento voy librando.
Me he dado cuenta de lo mucho que me gusta Salamanca, a pesar de la lluvia. Disfruto paseando por la Plaza Mayor, cruzándome con ese trasiego de gente en el centro... El tiempo es lo peor, pero vaya, es soportable.

martes, diciembre 02, 2008

Historias del internado

Por lo general, cuando se habla de un internado, la gente se aterroriza ante el tópico de una horrible estancia en un lugar así. Muchos lo llevan mal, otros no se consiguen adaptar, algunos se marchan...
Yo siempre dije que hay internados e internados, y obviamente tienen sus diferencias.
Cuando pienso en mi colegio tengo buenos -buenísimos- recuerdos. En un adolescente, cuya personalidad se está forjando, que todavía no está formado completamente, los valores impuestos por los curas son importantes. Durante cuatro años, pese a mi mente traviesa, adquirí unos valores como persona inigualables, madurez mental, una educación sublime...
Claro que hay momentos en que se pasa mal. Es más fácil dormir bajo las paredes conocidas de tu casa y entre los miembros de una familia que siempre te ha protegido. En el internado tienes que sacarte las castañas del fuego, someterte a unos horarios inflexibles, acatar unas reglas que en casa son inexistentes, estudiar cuando te lo dicen, incluso ir a misa.
Una de las primeras cosas en que te conciencias es la camaradería. Cuando la noche se cernía sobre nuestras cabezas, allí no había cursos ni diferencias, todos los internos, desde los más jóvenes hasta los mayores, éramos una gran familia. Teníamos un nexo común -del que carecían los alumnos externos- y esa unión tendía lazos invisibles entre todos. Claro que con los externos también podía haber confianza, pero era diferente, carente de esa camaradería que tenías con tus iguales. Es obvio que todos los internos también teníamos con los curas una relación diferente. Pasábamos demasiadas horas en el colegio.
Los secretos puertas adentro eran algo que los externos jamás hubieran imaginado. Trapicheo de exámenes que pasaban entre unas pocas manos destinadas a ocultar todo lo que ocurría en la oscuridad de la noche, los manojos de llaves de los que los curas desconocían su existencia y que se iban heredando generación tras generación, los escaqueos hacia los árboles frutales en cada estación para probar las frutas maduras (manzanas, cerezas, higos...), la limpieza de la piscina que sólo disfrutaban los internos, las miradas de complicidad en un aula de estudio silenciosa donde un profesor vigilaba que todos se sumieran en sus tareas, la media hora de misa de los jueves con la intención de librarse de unos minutos de estudio (no eran obligatorias), el descubrimiento de todos los recovecos ocultos del colegio, los horribles desayunos de leche llena de nata, los castigos de los viernes para barrer los patios, recoger hojas o limpiar las aulas, las escapadas al barrio de La Estrella...
Las últimas veces que he pasado por ahí está tan cambiado... Antes sólo se escuchaba a las ocho de la tarde la sirena de la fábrica de maderas que pegaba con los terrenos del colegio (en la imagen, situada en la parte inferior izquierda). Los inmensos terrenos se vendieron (granja y piscina incluidas) y ahora es una zona industrial, ya que Logroño se ha ampliado hacia esa parte. Se habilitó una entrada nueva. Y escuché que iban a cerrar el internado.
Al final, siempre me quedarán los recuerdos, los grandes momentos allí dentro y todo lo que aprendí (y en esto no me refiero al tema académico). Y, sobre todo, la gente. Allí hice las mejores amistades.

Entre la nieve y los martillazos

La foto es de ayer. Cielo invernal. Cuando ayer salía del banco, unos finos copos de nieve caían sobre el abrigo. Tenía las manos heladas y sentir el olor de la nieve fue algo casi mágico. En realidad no me gusta más que verla de lejos, y ayer estaba claro que no iba a cuajar. Pero sentir los primeros copos fue una sensación extraña.
Hoy el día está soleado. El tiempo está realmente loco, como si estuviera sometido a unos caprichos superiores, que nosotros, la Humanidad, a duras penas podemos comprender.
Llevo toda la mañana escuchando martillazos que no paran. Al principio creía que era la vecina de arriba, poniendo adornos navideños quizás, pero cada vez estoy segura de que hay cerca una obra de albañilería y, si es así, me veré obligada a aguantar los golpeteos permanentes todas las mañanas.

lunes, diciembre 01, 2008

"Michael Clayton"

He visto esta película en dos días. Ayer, sobrepasada la primera mitad, no me apetecía seguir y llegar hasta el final. Y no se debía a que no me gustara, sino a que estaba muy cansada y no veía por ir a dormir.
Lo cierto es que me ha gustado bastante, y eso que el tema que se toca me ha recordado mucho a "Erin Brockovich".

Michael Clayton (George Clooney) es un abogado, pero no ejerce como tal. Sus colegas de profesión le ven más como un policía. En realidad, es un perro fiel, un perro guardián que tiene unos valores únicos. Su destreza le convierten en un ser admirado y odiado al mismo tiempo. Derrocha dinero jugando a las cartas y adora a su hijo Henry, fruto de una relación que no funcionó. Su jefe Marty Bach (Sydney Pollack) es líder de un inmenso bufete neoyorkino, pero ha puesto como asesora legal junto a él a Karen Crowder (Tilda Swinton), una trepa que no duda en quitar del medio a quien le estorbe.
Así, Michael es enviado a Wisconsin en busca de uno de sus mejores amigos, Arthur Edens (Tom Wilkinson), un reputado abogado, maníaco depresivo, que se ha desnudado ante un tribunal. Arthur no para de hablar de una empresa química que está acabando con los granjeros de una región. Supuestamente Arthur debe hacer la defensa de la empresa, y entonces se da cuenta de su error al ver a una jovencita afectada por esa extraña enfermedad. Karen pone espías para que vigilen a Arthur, mientras Michael intenta convencerle para que vuelva a tomar su medicación. Sin embargo, cuando Karen no puede controlar a Arthur da luz verde para que le asesinen, manteniendo a Marty en la ignorancia. Michael se huele que Arthur no se ha suicidado y muy pronto descubrirá por qué: el informe que habla de los efectos cancerígenos de los productos químicos de la empresa a la que tienen que defender. Sin embargo, también a él intentan matarle con una bomba en su coche. Se libra del atentado y, con ese olfato de detective, descubre quién está detrás de todo. Y Karen se delata delante de él, mientras la policía escucha toda la conversación.

Y, finalmente, diciembre

Con diciembre llega un nuevo viaje a casa. Tengo ganas de ver a ciertas personas, pero a los que más ansío visitar es a los yayos. A mi abuela, porque cada día está más pachuchilla, más estresada, más nerviosa. Me sorprende siempre con sus "Ten cuidado" y "¿Ya tienes novio?". Y aún tiene el pelo negrísimo, chocante con mi abuelo, que tiene todo el cabello blanco. Mi abuelo, que no se hace a la idea de que hay ciertas cosas que debe dejar para los más jóvenes y cree que aún puede realizar actividades que ya no debe hacer. No se hace a la idea de envejecer, es diabético y debe cuidarse, pero necesita esa energía.
Siempre son los primeros a los que voy a ver, como antes lo era mi tío. Sabes que un día no estarán, como sabía que mi tío algún día podía no estar. Dejaba la maleta en el portal, cogía una tarrina de dvd's y me encaminaba a su casa. Cuando le grababa dvd's recuerdo que siempre tenía ese pensamiento que siempre intentaba desechar, empero siempre estaba latente. Pensaba entonces: "¿Y si no llegara a ver esta película nunca?". Siempre eran westerns, como a él le gustaban. En agosto de 2007 le grabé algo especial: fotos de cuando estuvimos en Madrid un tiempo antes y nada más que mi hermano se lo dijo quiso ver esas fotos. Fue genial escuchar al otro lado a mi hermano: "Nada más que llegué me pidió que le pusiera las fotos". Un mes después falleció.
Estoy llorando. No sé si es al recordar a mi tío o porque me relaja. Será la segunda Navidad sin él y el vacío es aún muy palpable.
No tengo muchas ganas de ir. Allí pasan cosas y no quiero que me salpique nada de la vida de allí. Lo peor de los pueblos es que no puedes escurrir el bulto, aunque no tenga nada que ver contigo, siempre te termina tocando. No sé si tener una conversación cara a cara para evitar o ignorar. ¡Ay la política! ¡Cuánto daño hace en los pueblos!
Por otro lado, aún tengo que comprar la lotería para poner en el grupo de amigos. Nunca me tocó nada. Tendré que quedarme con eso de que "lo importante es participar". Lo cierto es que antes, cuando aún no poníamos un décimo cada uno, me resbalaba la lotería. Veía a mi padre y hermano con un buen fajo de décimos y me sorprendía. Una vez compré un décimo para mí, sólo uno, y en el puente de diciembre se lo di a mi padre. Le hizo mucha ilusión porque no lo esperaba. Cuando el 22 de diciembre miró si había tocado algo, ese número aparecía en la pedrea. Lo miró: "Administración nº X, Gran Vía, Salamanca". Y fue gracioso su comentario: "¿Éste es el que me diste? ¿Por qué no cogiste más?". Y la respuesta obvia: "Claro, si hubiera sabido que iba a tocar...". Es la única vez.
La Navidad apesta.
Otra cosa que me pesa de diciembre es que veré a F. A estas alturas ya sé lo que debo hacer. Y no hay nadie que me pueda hacer cambiar de opinión. Ahora soy yo quien mueve ficha y es bastante amarga. A cada cual lo que se merece...