jueves, noviembre 21, 2019

Viaje a Soria V: El paseo junto al río Duero

Ribera del Duero en otoño

"He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio...".

                                          (Antonio Machado)
Uno de los lugares con más atractivo de Soria es la ribera del Duero. De estos paisajes ribereños y templarios, de sus coloridos y rumores nacieron algunos de los mejores versos de la poesía española contemporánea.
Los colores del otoño hace de la ribera del Duero un lugar indescriptible, tan impresionante como está. Y es que da gusto pasear junto al río en la época otoñal, porque es un paisaje para disfrutar.
Puente sobre el Duero

El paseo junto al Duero comienza en el Puente sobre el río. Aunque se desconoce la fecha de su construcción, ésta sería cercana a la repoblación de la ciudad, cuando levantaron sus murallas y se fortificó la plaza para la defensa en las guerras con Aragón y Navarra (siglo XII), de manera que sería una estructura de origen románica que ha ido transformándose con el paso de los años. Estaba fortificado con dos torres, una en la orilla de la ciudad y otra en el medio. Recibió varias restauraciones en los siglos XVII y XVIII, que determinaron su aspecto actual. Las torres se derribarían en el siglo XIX y hace pocos años recibió la última reforma.
El puente jugó un rol importante, al ser uno de los pocos que existen sobre el río Duero en dirección a Aragón; sería además lugar de paso obligado y cuantos lo cruzaran debían pagar el impuesto de pontazgo, que enriquecía las arcas municipales.
El puente en la actualidad tiene ocho arcos de medio punto que salvan el desnivel del terreno o la diferencia de alturas de ambas orillas, con tajamares en el lado norte y ensanchamientos de los laterales sobre éstos.
Esqueleto templario junto al Duero

Junto al Monasterio de San Juan de Duero, del que hablaré en otro momento, se alza la escultura de un Esqueleto Templario, con una placa que nos recuerda a El Monte de las Ánimas, de Bécquer.
Centro de Recepción de Visitantes

También ahí se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes, que funciona como centro de información turística desde 2009. También conocido como Fielato, debido a que en el otro margen del río Duero se ubicaba antiguamente uno de los más grandes de la ciudad, era el lugar en el que se gravaban los productos alimenticios y bebidas que entraban a la misma para consumo interior.
Las riberas del Duero se encuentran con una variada flora y fauna, dado que es una zona muy frondosa, pero se encuentra en un estado de limpieza tal que un paseo bien merece la pena. 
Así en el Soto Playa te explican las funciones vitales de un ecosistema de estas características, siendo un espacio fluvial de recreo muy interesante.
Hay momentos en los que yo pensaba en los fuegos fatuos, ya se sabe, esos humores que salen en lugares donde hay aguas estancadas, porque es cierto que hay muchos rincones donde se ve que el agua se encuentra estancada, pero no por ello deja de ser menos bello.
La Senda de los Pescadores es un sendero que comprende desde el puente de hierro hasta el aparcamiento de San Saturio.
Entre los árboles de la ribera, hay que destacar los sauces blancos, álamos temblones, olmos y fresnos, que dan ese colorido tan especial que tuve la fortuna de ver con mis propios ojos.
Mi paseo duró hasta que tuve ante los ojos la Ermita de San Saturio, a la que no llegué porque empezaba a llover y porque con ese tiempo no apetecía tampoco cruzar a la otra orilla del Duero y subir los escalones que hay hasta la ermita.
De todas formas, en el regreso pude contemplar la infinidad de esculturas en la parte más elevada de la ribera, así como leer los carteles informativos sobre los lavaderos de lana en Soria, que estaban ubicados junto al río Duero y que daban mucho esplendor y riqueza a la ciudad. Además disfruté de edificios tipo ventas, como las que se describen en El Quijote, que daba gusto ver.
Tuve suerte porque el tiempo acompañó casi todo el camino. Es cierto que en la vuelta empezaba a llover, pero mereció la pena. Quizás el paseo junto al Duero es una de las zonas más pintorescas que merece la pena visitar.

2 comentarios:

Dyhego dijo...

También me encantó Soria.

K dijo...

Me pareció una ciudad preciosa, pequeña y recogida, una ciudad para pasear, y me traje un grato recuerdo.