El cielo estaba a caballo entre el dorado y el azul. Era una tarde perfecta, si no fuera porque tengo la nariz que parece una catarata, inicio seguro de un incipiente catarro. Hacía calor. Y yo pensaba en la conversación telefónica que acababa de mantener... con ese ángel de mirada perfecta.
Y el cielo. El cielo de esta tarde era todo un poema...
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