
Anoche comencé a leer La vida imaginaria, el finalista del Planeta 2012 (aprovechando que acaban de fallarse los Premios Planeta de este año). Como he tenido todo el día para leer y no es muy largo, además de que tiene una letra grande y, a veces, capítulos muy breves, ya lo he terminado.
No me ha gustado nada. En realidad es una historia de amor, donde la protagonista, Fortunata Fortuna, mezcla la realidad con la ficción. Porque acaba de romper con su novio Beto y se lo imagina en todos los sitios, acentuando ese vacío que ha quedado en su interior. Ella intenta llenar el vacío retomando la relación con sus amigas, y finalmente pone los ojos en Mauro, un free lance que a veces colabora con la agencia de publicidad donde ella trabaja, hasta que finalmente Mauro, que acaba de salir de una relación de amor-odio, también se fija en Nata, y terminan enamorándose.
Es un libro que no recomendaría. La mayor parte del tiempo no se sabe si la protagonista sueña despierta, se cree lo que sueña o es algo que está pasando en su realidad. Supongo que, por el título, eso es lo que se pretende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario