viernes, octubre 18, 2013

Dos horas en el limbo


Como ayer dormí mucho durante el día, por la noche fue casi imposible pegar ojo. Llegué incluso a pensar, poco antes de las cinco, en desayunar tranquilamente y aparecer en la oficina cuando aún es de noche. Pero finalmente algo hizo "click" en mi cabeza y, después de dar vueltas en la cama, conseguí dormir dos horas.
Por la tarde me encontraba somnolienta, pero feliz. Al fin y al cabo, a nadie le amarga un viernes.
Estoy mejor físicamente. Supongo que no hubiera soportado estar un día más en cama, y a las 8.30h. cruzaba las puertas del Centro de Salud, que está justo detrás de mi oficina, para hacerme unas placas de la nariz: pendientes fuera, horquillas fuera... Mi pensamiento ha ido a los dos dientes de titanio que me pusieron hace ya más de una década. La enfermera se ha reído, porque con los dientes no pasa nada.
Sólo tengo sed. Sed y sueño en estos momentos. El antibiótico me da sed, pero las dos horas que dormí anoche también se notan.

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