Estamos acabando octubre. A partir del siguiente mes, para mí comienza la peor parte del año, el crudo invierno, ese tiempo helador que me da pánico y que odio a partes iguales. Y con ese tiempo llega la época navideña, que tampoco me gusta nada.
Incluso llegan los catarros. No hace ni dos semanas tuve uno, y me veo que estoy incubando otro, aunque éste es de los malos, los que van directos al pecho. Quizás necesitaría un mago para que llegue al corazón y se me olvide lo que duele. Aunque el mago no está lejos.
Con ese mago siempre llega el sol, la luz y el color de los días.

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