domingo, octubre 20, 2013

Domingo de variedades

Los higos que mejor saben son los que te comes según lo arrancas del árbol. Así que esta tarde he marchado a "merendar" higos a una higuera de mi padre, que se encuentra a unos doscientos metros de mi casa.
En diez minutos he llenado una bolsa, que no pesaba poco. Pero sólo con pensar en lo dulces que están los higos y lo bien que saben la boca se me hace agua.
El perro se ha metido entre las ramas y vigilaba que nadie se nos acercara. Porque lo que tiene la higuera es que está al lado de una carretera y seguramente la gente que pasa coge higos. Aunque yo he rodeado el árbol, he ido adonde sé que la gente no puede entrar a cogerlos y, obviamente, donde más cantidad de higos amoratados había. Porque si están verdes no me gustan.


Antes de ir a merendar, he estado haciendo compras por internet. En realidad, sólo tenía pensado comprar una funda menos pesada que la que tengo para el iPad, lo que ocurre es que en esa página también había juguetes para niños, y he terminado comprándole un tiovivo a mi sobrina. A mí me chiflan los tiovivos, desde siempre. Con sus caballos subiendo y bajando, al ritmo de la música. Seguro que a mi sobrina también le gustará. Supongo que puedo reservarlo para Navidad y dárselo con otros regalos.
La funda... tenía que ser roja. Hay varios colores, pero sólo me gusta en rojo.

Sigo leyendo Mil soles espléndidos, que me tiene enganchada.

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