A ese ángel de mirada perfecta, cada mañana le susurraría esas palabras: "Atrévete a soñar". Adoro cómo suenan en voz baja. Porque mientras soñemos, sea despiertos o dormidos, siempre tendremos algo por lo que sonreír cada mañana al levantarnos.
Yo sueño cada día, y sé que los sueños me brindan un poquito de felicidad.
Sigamos soñando y que nunca se acaben esos sueños.

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