Hace unas semanas vi un abrigo azul, casi añil, para mi sobrina. Como iba con prisas, no me detuve ni entré en la tienda. Le pregunté a mi cuñada si mi sobrina tenía algún abrigo azul y me dijo que no, que tampoco tenía un vestido azul con el que podía combinarlo. Pues crece tan rápido que toda la ropa se le queda pequeña demasiado rápido.
Pero hoy sí que he entrado. El abrigo azul ya no estaba en el escaparate, así que ya imaginaba que no lo iba a encontrar. Aunque lo he pedido y me lo traerán.
Y mientras miraba (hasta que no ha habido un bebé en casa, yo ignoraba la ropa de niños) toda la ropa que había en la tienda. Y entonces he visto el vestido. Un vestido de pana azul, perfecto, precioso. Era tan bonito que directamente lo he cogido y me lo he llevado.
Me iba imaginando a mi sobrina con un vestido tan bonito. Y entonces he llegado a tiempo para dárselo a mi hermano, que aún no se había marchado. No se esperaba algo así.
Yo creo que tanto mi cuñada como mi hermano están algo abrumados porque van a ser papás de nuevo y mi sobrina aún no tiene ni quince meses. Así que había que darle color a todo y animarles un poco. Hoy el color era el azul.
Mi cuñada me ha llamado después y me ha dicho que le ha encantado el vestido. Ya lo sabía yo. Es un vestido que da al ojo y no podía quedarse en la tienda.
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