Últimamente estoy un poco 'fuera de onda'. No es que no me apetezca escribir, más bien al contrario, porque siempre estoy deseando escribir algo, comentar cualquier anécdota del día o hacer fluir los pensamientos. Pero llego a casa tan cansada de la jornada que finalmente me pongo a leer y me paso horas leyendo.
Y luego, cuando llega el fin de semana, aprovechando este veranillo de San Martín, lo que deseo es apurar esos últimos coletazos de sol y me marcho a pasear, a disfrutar del aire puro del otoño, y a tomar unas cervezas.
Me encuentro feliz. En todos los sentidos. Con más trabajo, pero feliz. Y el día que me cruzo con ese ángel de mirada perfecta... entonces ese día es mágico.
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