
Siento un cansancio físico terrible. No veía por llegar a casa y, en cuanto hemos tomado el café y recogido todo, he venido, dispuesta a dormir, y teniendo en cuenta que mañana me levanto una hora antes...
¿Quién sabe? Quizás imaginarle tan cercano me haga sonreír; hoy al marcharme aún seguía. Y yo llevaba en el bolso las palabras que no me atrevo a decirle.
Llovía cuando he llegado a mi pueblo, pero dos cervezas han sido suficientes para entonarnos. Un día entre semana y estábamos diez personas. Me he reído porque siempre hay alguien que cuenta chistes y no para (al menos esta vez eran de esos que se pillan a la primera).
Ha sido una noche diferente. Me lo he pasado bien, a pesar del cansancio.

















