Ayer se nos fue el abuelito, Don Félix, a los 94 años. En realidad era el abuelo de dos amigos, pero todos le apreciábamos mucho, como si fuera el abuelo de todos.
Cuando hace tres semanas estuve en el médico, lo vi por última vez y le encontré muy viejito. Y hoy le hemos acompañado al cementerio.
Estoy sensibilizada, quizás porque esta mañana he pasado por el bar donde él siempre disfrutaba los domingos por la mañana. Y he sentido el vacío. Era mayor, ni siquiera era de mi familia, pero a Don Félix le tenía un cariño especial. Y hoy ya no está.
domingo, marzo 03, 2013
sábado, marzo 02, 2013
De puzzles
Hoy el carpintero me ha traído un tablero e inmediatamente me he puesto con el puzzle. Hace siglos que no hago uno, y me relaja estar unos minutos delante de las piezas, probando y observando, a veces incluso llego a perder la noción del tiempo.
Uno de los puzzles que hice en el pasado que recuerdo con especial cariño es el de dos caballos paciendo en un campo de hierba. Era de mil piezas y resultó algo complicado. El que más me gustó fue la réplica de la Capilla Sixtina.
Lo que más disfruto al hacer un puzzle no es terminarlo ni llegar al final, sino el momento, porque cuando lo término vuelvo a desear empezar otro. El disfrute es el camino en sí.
Uno de los puzzles que hice en el pasado que recuerdo con especial cariño es el de dos caballos paciendo en un campo de hierba. Era de mil piezas y resultó algo complicado. El que más me gustó fue la réplica de la Capilla Sixtina.
Lo que más disfruto al hacer un puzzle no es terminarlo ni llegar al final, sino el momento, porque cuando lo término vuelvo a desear empezar otro. El disfrute es el camino en sí.
Los recuerdos de la noche
Ayer fue un día muy largo y, cuando me quise dar cuenta, cuando comprendí que no había escrito nada, era poco más de la medianoche y solamente quería dormir y descansar.
Y no sé si descansé muy bien, pero soñé con él, con ese ángel de mirada perfecta, con su voz susurrando en la oscuridad, con sus brazos rodeándome en un abrazo intenso, con el aroma de su perfume, ese aroma que me hace volver la cabeza en ocasiones cuando alguien que lo lleva pasa junto a mí. En cierto momento me desperté, sabedora de todo lo que le quiero, de lo que le echo de menos.
Y mi mente recordó aquel momento estremecedor de Nochevieja. Volví a estremecerme, inevitablemente.
jueves, febrero 28, 2013
Dulces sueños que quedan por soñar
Si pudiera pedir un deseo, sólo me gustaría que él estuviera aquí conmigo, poderle abrazar, perderme en la profundidad de su mirada y dejar que los latidos de mi corazón bailen al compás de su voz. Su abrazo me brindaría el calor que esta noche invernal me quita. Él conoce mi intensa aversión a la nieve, al frío y al invierno.
Lamentablemente hay ciertas situaciones que, sea por la razón que sea, no pueden ser. Y no siempre hemos de tener todo lo que queremos. ¿Quién sabe si en un tiempo todo se ve de forma diferente?
A estas horas, casi todas las noches me acuerdo de él. Anoche incluso, sin pensarlo, llegué a desearle dulces sueños.
Lamentablemente hay ciertas situaciones que, sea por la razón que sea, no pueden ser. Y no siempre hemos de tener todo lo que queremos. ¿Quién sabe si en un tiempo todo se ve de forma diferente?
A estas horas, casi todas las noches me acuerdo de él. Anoche incluso, sin pensarlo, llegué a desearle dulces sueños.
miércoles, febrero 27, 2013
Un inmenso puzzle
Adoro los puzzles. Seguro que mi hermano y mi cuñada se lo quedan cuando lo haya terminado, porque la niña del puzzle no es otra que Paula después de la ducha.
Hoy
Pasaba la medianoche cuando envié un correo electrónico sin pensarlo. Necesitaba contarle algo y, de hecho, hubiera enviado ese email si hubiera tenido un momento esa tarde. Pero no lo tuve.
He escuchado una canción, como las miles de canciones que escucho en el día a día, que siempre me trae el recuerdo de él, un recuerdo fresco y distante, un recuerdo agridulce...
Lo que le diría ahora con tan sólo mirarle... Tantas cosas, tantos recuerdos, tanta dulzura, tanto amor...
He escuchado una canción, como las miles de canciones que escucho en el día a día, que siempre me trae el recuerdo de él, un recuerdo fresco y distante, un recuerdo agridulce...
Lo que le diría ahora con tan sólo mirarle... Tantas cosas, tantos recuerdos, tanta dulzura, tanto amor...
martes, febrero 26, 2013
Los días que no son
Estoy completamente saturada de todo, y además el tiempo no acompaña. Esta mañana quería escribir porque a eso de las diez le he visto pasar... Un ángel, demasiado breve...
Ojalá dejara de nevar.
Ojalá dejara de nevar.
lunes, febrero 25, 2013
Copos de nieve
Al menos ha dejado de nevar, parece que quiere salir el sol y el cielo está completamente azul. Pero de vez en cuando vuelve el temporal de nieve.
Seguramente que volverá a ponerse blanco el día, y lo que queda de tarde, pues se habla de nieves hasta el jueves.
Hoy he recibido el itinerario para Estados Unidos, pasando por Toronto (Canadá) y Philadelphia.
Sigue nevando.
Seguramente que volverá a ponerse blanco el día, y lo que queda de tarde, pues se habla de nieves hasta el jueves.
Hoy he recibido el itinerario para Estados Unidos, pasando por Toronto (Canadá) y Philadelphia.
Sigue nevando.
domingo, febrero 24, 2013
Nieva sin parar
Desconozco cuándo dejará de nevar. Hoy ha estado nevando sin parar y a ver cómo amanece mañana...
Tengo ganas de que llegue el sol, la primavera, los días azules...
Tengo ganas de que llegue el sol, la primavera, los días azules...
sábado, febrero 23, 2013
Ante la chimenea
No me gusta que nieve y, cuando ocurre, adoro que me pille en casa. Mientras fuera siguen viéndose los copos que caen sin cesar, aquí me refugio frente a la chimenea, con un libro. Adoro esa sensación reconfortante.
Todo ha empezado con una onza de chocolate
Chocolate y un número de
teléfono. No sé si el chocolate me ha recordado las cosas dulces de la vida o a
aquellas personas que nos la endulzan, pero una onza de chocolate a media tarde
ha hecho que inevitablemente me acordara de él y le llamara… una, dos y hasta
tres veces. Al final he tirado de teléfono móvil, porque aunque podía haber
esperado, no podía haber esperado esa sensación de él, ese deseo de escucharle,
de compartir unos minutos de la tarde con él. Y, como ocurre últimamente, los
dos nos encontrábamos inmersos en una conversación que no parecía que
quisiéramos detener. Al final he sido yo, pero no porque quisiera en realidad
dejar de hablar con él, me reconforta escucharle, saber que está bien, escuchar
esa voz que me trae aromas de primavera y hace que sobrevuelen mariposas a mi
alrededor. La conversación con él siempre me enriquece, ya no sólo en el
terreno profesional, sino porque él me reconforta, me da energía negativa, y me
siento a gusto hablando con él. Creo sentir que en el otro lado ocurría algo
parecido.
He recordado los primeros días,
cuando le conocí, lo que me temblaba la voz y el silencio que le rodeaba
misteriosamente. Ahora, cuando hablamos, somos como dos viejos amigos, y es que
en realidad somos dos viejos amigos. Nos hemos llegado a conocer tan bien que a
veces sobran las palabras y nos entendemos, nos entendemos demasiado bien. Sé que
él me lee el pensamiento con sólo mirarle, cosa que no me importa. Antes sí me
importaba, porque me sentía desnuda ante él. Es una de las pocas personas que
puede acceder a mi interior sin trabas. Será el amor.
Me hubiera pasado toda la tarde hablando
con él. Y es que me ha dejado, como siempre, con una sensación muy placentera,
de bienestar, de sentirme bien con todo el mundo y con lo que me rodea (pese a
que quizás esta noche nieve)… Será que los ángeles existen y obran milagros.
viernes, febrero 22, 2013
Unos ojos tan perfectos
A veces se dan ciertas situaciones que conducen tus pasos adonde no esperabas ir más esta semana. De repente, te encuentras escuchando su voz, caminando a su oficina, mirándole a los ojos y reteniendo cada minuto de él. Y pensando lo guapo que está, lo que adoro escuchar su voz, enriquecerme con él.
No habían pasado ni dos horas cuando me lo he encontrado. Yo caminaba junto a su oficina, intentando no mojarme con la lluvia, cerca de la pared, cuando ha aparecido él. Me he guardado su sonrisa. Le he dicho en varias ocasiones que debería sonreír más a menudo, porque le sienta bien sonreír.
Cuando casi a las once me dirigía al coche tras una reunión, he visto su coche. A veces me gustaría ser capaz de abrazarle, de susurrarle que no se quede hasta tarde.
Es adorable.
No habían pasado ni dos horas cuando me lo he encontrado. Yo caminaba junto a su oficina, intentando no mojarme con la lluvia, cerca de la pared, cuando ha aparecido él. Me he guardado su sonrisa. Le he dicho en varias ocasiones que debería sonreír más a menudo, porque le sienta bien sonreír.
Cuando casi a las once me dirigía al coche tras una reunión, he visto su coche. A veces me gustaría ser capaz de abrazarle, de susurrarle que no se quede hasta tarde.
Es adorable.
jueves, febrero 21, 2013
Álbum de Lanzarote
Ya tengo hecho el álbum de Lanzarote. Como me llevará varias horas enviarlo, lo dejo para cuando esté en casa más tranquila. He estado haciéndolo en tiempos muertos los jueves que vengo a Ezcaray: un poco aquí, un poco allá...
Ha quedado bien. Si mal no recuerdo, no hago un álbum de fotos por lo menos desde mayo/junio. El último fue el de Londres. Lo cierto es que me reconforta hacerlos, me hace olvidar momentáneamente lo que me rodea. Igual que cuando escribo, que me olvido de la gente y del mundo, como si entrara en un estado de "shock".
El día de hoy es largo. Creo que no llegaré a casa hasta las diez de la noche por lo menos, ya que tengo una reunión que será larga, y será una reunión en Logroño, que está a unos 50 kilómetros. Es lo que hay.
Ha quedado bien. Si mal no recuerdo, no hago un álbum de fotos por lo menos desde mayo/junio. El último fue el de Londres. Lo cierto es que me reconforta hacerlos, me hace olvidar momentáneamente lo que me rodea. Igual que cuando escribo, que me olvido de la gente y del mundo, como si entrara en un estado de "shock".
El día de hoy es largo. Creo que no llegaré a casa hasta las diez de la noche por lo menos, ya que tengo una reunión que será larga, y será una reunión en Logroño, que está a unos 50 kilómetros. Es lo que hay.
miércoles, febrero 20, 2013
La casta autonómica
Hay momentos en que me embarco en libros de denuncia social, de crítica política, porque en ciertos momentos llega esa imperante necesidad de conocer lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
Este libro ha sido concebido, investigado y escrito por dos
periodistas de investigación que denuncian la mala administración que existe en
nuestro país, que critican cómo paulatinamente el poder central se ha ido
descentralizando en focos autonómicos cuyas normativas, a día de hoy, tienen
más peso que cualquier ley que provenga del Gobierno central.
Cada vez estoy más convencida de que estamos gobernados por una pandilla de ladrones y usureros que sólo buscan el beneficio privado, y me remuerde la conciencia cada vez que pienso en no haber marchado, hace unos años, a Alemania para quedarme allí a trabajar y, en todo caso, a vivir. Cuando tuve ocasión de decidir sobre ello y preferí el trabajo seguro aquí que la incertidumbre allí.
El libro viene a tocar de cerca cómo se rige la política desde el punto de vista de las autonomías, porque cuando el poder central delega en ellas más competencias, cada decisión tomada en cada Comunidad Autónoma impulsa a un caos laberíntico en el conjunto global de la población. Es decir, hemos pasado a una política "de provincias" que se contradice con la política en la Comunidad Autónoma de al lado, lo que lleva a una situación caótica que se acrecienta con la crisis en la que se encuentra inmerso nuestro país. Bienvenido a la España de los chiringuitos locales, donde todos ponen su granito de arena y donde todos quieren destacar.
España es un conglomerado de administraciones tal que para desenrollarlo tendrá que pedir ayuda a Angela Merkel y el resto de políticos europeos. Si en vez de tener veinte administraciones públicas para una misma cosa (lo que ocurre en La Rioja con la Sanidad cuando únicamente tenemos un hospital) ¡cuánto dinero se ahorraría España! Porque al final se recorta de los servicios más imprescindibles, como Sanidad y Educación, cuando hay tanto donde recortar (funcionarios que no son tales sino productos del "enchufismo" burocrático, ex gobernantes que viven en su reino dorado con unos salarios por un trabajo que sólo tiene de profesión la denominación teórica, vehículos oficiales que triplican los que hay en Estados Unidos, 19 normativas distintas según cada comunidad o ciudad autónoma y todas difieren del Gobierno central...).
En este libro se tocan los diversos niveles de nuestra sociedad y se ponen ejemplos variados de Comunidades Autónomas, de sus líderes, de sus normativas, y de cómo este conglomerado hace la situación para el ciudadano de a pie más complicada de lo que es. Por ejemplo, si vas a poner una queja a la Organización de Consumidores y Usuarios, tienes tantas oficinas y tantas personas que se echan la pelota unas a otras que no sólo te enviarán de una oficina a otra sino que además no te darán una respuesta. Esto hace que se enquiste todo en el tiempo, a todos los niveles: sanidad, educación, justicia, fuerzas de seguridad, medio ambiente, infraestructuras...
Leer este libro enriquece. Y también deprime (sobre todo cuando habla del derroche de millones de euros que gastan los políticos en cosas a veces superfluas -aeropuertos sin aviones- a costa del contribuyente, que siempre es el mismo el que paga).
El libro viene a tocar de cerca cómo se rige la política desde el punto de vista de las autonomías, porque cuando el poder central delega en ellas más competencias, cada decisión tomada en cada Comunidad Autónoma impulsa a un caos laberíntico en el conjunto global de la población. Es decir, hemos pasado a una política "de provincias" que se contradice con la política en la Comunidad Autónoma de al lado, lo que lleva a una situación caótica que se acrecienta con la crisis en la que se encuentra inmerso nuestro país. Bienvenido a la España de los chiringuitos locales, donde todos ponen su granito de arena y donde todos quieren destacar.
España es un conglomerado de administraciones tal que para desenrollarlo tendrá que pedir ayuda a Angela Merkel y el resto de políticos europeos. Si en vez de tener veinte administraciones públicas para una misma cosa (lo que ocurre en La Rioja con la Sanidad cuando únicamente tenemos un hospital) ¡cuánto dinero se ahorraría España! Porque al final se recorta de los servicios más imprescindibles, como Sanidad y Educación, cuando hay tanto donde recortar (funcionarios que no son tales sino productos del "enchufismo" burocrático, ex gobernantes que viven en su reino dorado con unos salarios por un trabajo que sólo tiene de profesión la denominación teórica, vehículos oficiales que triplican los que hay en Estados Unidos, 19 normativas distintas según cada comunidad o ciudad autónoma y todas difieren del Gobierno central...).
En este libro se tocan los diversos niveles de nuestra sociedad y se ponen ejemplos variados de Comunidades Autónomas, de sus líderes, de sus normativas, y de cómo este conglomerado hace la situación para el ciudadano de a pie más complicada de lo que es. Por ejemplo, si vas a poner una queja a la Organización de Consumidores y Usuarios, tienes tantas oficinas y tantas personas que se echan la pelota unas a otras que no sólo te enviarán de una oficina a otra sino que además no te darán una respuesta. Esto hace que se enquiste todo en el tiempo, a todos los niveles: sanidad, educación, justicia, fuerzas de seguridad, medio ambiente, infraestructuras...
Leer este libro enriquece. Y también deprime (sobre todo cuando habla del derroche de millones de euros que gastan los políticos en cosas a veces superfluas -aeropuertos sin aviones- a costa del contribuyente, que siempre es el mismo el que paga).
Tarde pacífica
Hoy no le he visto y le echo mucho de menos. Me falta él. Ayer me hubiera gustado decirle que estaba guapísimo, entre otras cosas.
Esta tarde me veo soñando con él de nuevo. Si hace sol, que ya empieza a salir vergonzoso entre las nubes, quizás me vaya de paseo y me quede leyendo bajo un árbol, con el perro comiendo flores a mi alrededor. Es muy relajante. En primavera siempre lo hago.
Le echo de menos. Podría decir que no, pero estaría mintiendo. Su aura se extiende hasta aquí y me toca el alma.
También esta tarde podría irme con él... al fin del mundo.
Le echo de menos. Podría decir que no, pero estaría mintiendo. Su aura se extiende hasta aquí y me toca el alma.
También esta tarde podría irme con él... al fin del mundo.
martes, febrero 19, 2013
Sale el sol por la mañana
Esta mañana me he cruzado con él sin esperarlo. Creo que en ese momento no sabía ni dónde meterme. La ocasión ha surgido sin más. A eso de las once he ido con su compañero a la oficina.
Cuando le seguía escaleras arriba casi deseaba que no estuviera el ángel. Me he obligado a no mirar hacia su mesa, pero ha sido imposible. Mis ojos, incontrolables, se han vuelto a mirar hacia donde podía estar... y allí estaba. Con esa mirada perfecta, con ese aura angelical...
Después no paraba de mirar de reojo. Había algo en mí demasiado impetuoso. Una parte que intentaba buscar conversación, y la he encontrado. Una parte de mí que me obligaba a mantenerme en silencio y mirar al frente. Ha sido cuando he escuchado su voz, me he vuelto a mirarle. No sabía si me hablaba a mí o a sus compañeros. "Como si estuviéramos de lunes". Creo que he levantado las cejas, en una expresión de quien no entiende lo que está escuchando, pues mi mente estaba procesando que lunes, desde luego, no era. Entonces me he perdido en sus ojos, él consciente de ello. "Es que el ordenador no quiere arrancar". Entonces sí, me he acercado a mirar su monitor, siendo consciente de que me aproximaba a él, deseando acercarme mucho más, grabando en mi mente la ropa que llevaba, para volver a mirarle a los ojos.
Creo que él se ha percatado de que yo podía enrojecer en cualquier momento, no que me sintiera incómoda, porque no era eso, más bien estaba a gusto. Ha sido al mirar al frente, cuando he escuchado su voz, que yo hubiera ido con otra persona para perderme en su mirada perfecta.
A veces sale el sol por la mañana.
Es entonces cuando he deseado de verdad quedarme allí el resto del día. Cerca de él. Mirando las cosas bellas que hay en sus ojos. Escuchando esa voz tan sensual. Besándole. Estaba guapísimo, por cierto.
lunes, febrero 18, 2013
No somos nadie
Tenía que hablar con él y no me apetecía mucho. En realidad, sí que me apetecía, sólo que me iba a sonrojar. Así que he tenido que pensar únicamente en trabajo, con el fin de que el resto no afectara a lo que estaba diciendo.
Él hablaba y yo estaba en mi burbuja, absorbiendo todas y cada una de sus palabras, subyugándome con esa voz tan sensual, e intentando no pensar en lo que le escribí el jueves. No vaya a ser que me ponga a tartamudear por los nervios.
Es adorable. Él es un ángel. Ni en cien vidas podría amarle todo lo que se merece. Me pregunto si él pensaba también en mis palabras.
Adoro saber de él de vez en cuando. Aunque me tiemble la voz.
Adoro saber de él de vez en cuando. Aunque me tiemble la voz.
Las palabras perdidas
Este fin de semana ya he puesto los ojos en el viaje que haré en el mes de junio. Siento ese gusanillo. Faltan varios meses, pero sé que pasarán volando. Todo pasa demasiado rápido. Teniendo en cuenta que el año pasado no hice un viaje transoceánico, me da la sensación que me falta algo, y eso que en la medida en que pude enseguida cogí un avión a Londres y a Lanzarote. Se supone que este año iré a Roma en Semana Santa con mi hermano, pero ha de mirar él ese viaje. Yo ya lo conozco. Como yo me encargué de Londres el año pasado, Roma le toca a él.
Se supone además que la última semana de mayo debería ir a Girona, pero me temo que no va a poder ser. Y lo tengo cada vez más claro, cuando la primera semana de junio tengo intención de ir a Estados Unidos: Washington, cataratas del Niágara, Nueva York. En ese orden, y con al menos diez días en Nueva York.
Esto me ha recordado una conversación con alguien el año pasado. Cuando hicimos las paces, cuando me preguntó si no había ido al final a Estados Unidos. Recuerdo que me quedé mirándole y le dije que no, que sería otra vez, puesto que en la agencia de viajes me habían pedido el pasaporte y no podía quedarme en esos momentos sin pasaporte (teniendo en cuenta que la agencia de viajes está a varios cientos de kilómetros y entre envíos y demás me iba a quedar unos días indocumentada). Recuerdo que le miré, en ese momento le miré, y él supo leer lo que no fui capaz de decirle. Sé perfectamente que él sabía que yo quería que viniera conmigo, pero no lo dije en voz alta. Y él lo supo.
Al final, él siempre es el primer receptor de mis impresiones. De lo que veo, de lo que siento, de mis experiencias. Él sabe de mis miedos en Qatar aquel día que debería haber estado en otro lugar. Él conoce todas mis anécdotas de Japón. En primera persona. De mi puño y letra. Me pregunto cuántas veces lo habrá leído. Recuerdo las pastas duras del cuaderno, con la imagen en relieve de un pavo real con sombras doradas. Y se lo escribí a él. Un cuaderno entero, con origamis incluidos, con dibujos de la ingeniería japonesa con el ruido de los ruiseñores, con las pegatinas que nos entregaban en cada excursión. Ya le dije entonces que viniera conmigo, y como no lo hizo, se lo describí todo.
Desconozco si fue entonces cuando me animó a escribir. Siempre me anima. En estos momentos es cuando me quedo inmersa en esos ojos perfectos, nobles, angelicales. Le echo tanto de menos...
Se supone además que la última semana de mayo debería ir a Girona, pero me temo que no va a poder ser. Y lo tengo cada vez más claro, cuando la primera semana de junio tengo intención de ir a Estados Unidos: Washington, cataratas del Niágara, Nueva York. En ese orden, y con al menos diez días en Nueva York.
Esto me ha recordado una conversación con alguien el año pasado. Cuando hicimos las paces, cuando me preguntó si no había ido al final a Estados Unidos. Recuerdo que me quedé mirándole y le dije que no, que sería otra vez, puesto que en la agencia de viajes me habían pedido el pasaporte y no podía quedarme en esos momentos sin pasaporte (teniendo en cuenta que la agencia de viajes está a varios cientos de kilómetros y entre envíos y demás me iba a quedar unos días indocumentada). Recuerdo que le miré, en ese momento le miré, y él supo leer lo que no fui capaz de decirle. Sé perfectamente que él sabía que yo quería que viniera conmigo, pero no lo dije en voz alta. Y él lo supo.
Al final, él siempre es el primer receptor de mis impresiones. De lo que veo, de lo que siento, de mis experiencias. Él sabe de mis miedos en Qatar aquel día que debería haber estado en otro lugar. Él conoce todas mis anécdotas de Japón. En primera persona. De mi puño y letra. Me pregunto cuántas veces lo habrá leído. Recuerdo las pastas duras del cuaderno, con la imagen en relieve de un pavo real con sombras doradas. Y se lo escribí a él. Un cuaderno entero, con origamis incluidos, con dibujos de la ingeniería japonesa con el ruido de los ruiseñores, con las pegatinas que nos entregaban en cada excursión. Ya le dije entonces que viniera conmigo, y como no lo hizo, se lo describí todo.
Desconozco si fue entonces cuando me animó a escribir. Siempre me anima. En estos momentos es cuando me quedo inmersa en esos ojos perfectos, nobles, angelicales. Le echo tanto de menos...
domingo, febrero 17, 2013
Cuzcurrita de Río Tirón

No hace mucho estuve en Cuzcurrita, una de esas poblaciones
señoriales con mucho encanto. Estuve por cuestiones de trabajo, aunque es un
municipio que nunca dejará de sorprenderme. Hace dos días salía en el periódico
por el pleito a la constructora de una urbanización que se encuentra en los
cimientos aún, paralizada debido a esas manos de guante blanco que proliferan
en nuestro país en abundancia.
Y me acordé que la última vez que estuve, allá por finales
del mes de enero, cogí unos trípticos sobre la historia del pueblo.

Cuzcurrita tiene una población de 504 habitantes, población
que se ve triplicada en época estival debido a la ingente cantidad de
urbanizaciones que se han erigido en la última década. Tiene una superficie de
19,17 km2, lo que no es mucho, dadas las circunstancias. Siendo mi pueblo más
grande en extensión y en habitantes, sigue pareciéndome Cuzcurrita más cercano
a una ciudad (sin serlo), pero podría calificarse perfectamente de ‘pueblo
grande’. Quizás se deba a la multitud de casas señoriales que quitan la
respiración, casas cerradas a cal y canto, con sus aldabas de hierro oxidadas,
con sus imponentes escudos, con los postigos cerrados. Y, sin embargo, aún no
he visto una de esas casas señoriales en estado de ruina. Se encuentran en el
centro del pueblo, un cúmulo de casas de piedra sillar, la mayor parte
restauradas.

Cuzcurrita pertenece a la comarca de Haro, famosa porque fue
la primera localidad española que instaló el alumbrado público (pero esto es
otra historia), aunque sobre todo por ser la Capital del Vino. En tan sólo un
recorrido de once kilómetros puedes plantarte en medio de varias de las bodegas
con más renombre de La Rioja.
Cada vez que voy a Cuzcurrita me permito caminar entre sus
antiquísimas piedras. Merece especial atención hablar de su historia.
El documento más antiguo sobre el que se tiene constancia
sobre Cuzcurrita data del año 1062 y es una Real Cédula emitida por el monarca
Sancho Garcés IV de Navarra en la que cedía varias casas realengas de Zarratón
al noble García Garcei. En este documento aparecía el topónimo “Coscorrita”.
Cuzcurrita, en la Edad Media, fue plaza fuerte. La villa
estaba amurallada, además de tener su castillo extramuros. En el siglo XVI,
reinando Felipe II de España, Pedro Velasco, noveno Señor de Cuzcurrita, por su
matrimonio con Marta de Rojas y Osorio, fundaron mayorazgo, esculpiendo sus
armas en la puerta de entrada del castillo, tal y como puede verse en la
actualidad.
Cuzcurrita formó parte de Burgos hasta la creación de la
nueva provincia de Logroño en 1833, pasando al partido judicial de Haro en
1834. Tiene diversos lugares de interés.

El Rollo
El Rollo se ubica en el monte El Bolo a las afueras de la
villa. Era un monumento conmemorativo de la concesión del villazgo y servía
para ajusticiar a los condenados.

Iglesia de San Miguel
La Iglesia de San Miguel está en la Plaza Mayor. Fue construida
durante el siglo XVIII en estilo barroco riojano. Es característica su fachada
curvilínea, “obra maestra del barroco de movimiento en La Rioja”, según el
especialista J. Manuel Ramírez. Fue declarada Monumento Nacional en 1978.

Interior de la iglesia de San Miguel
El interior de la iglesia de San Miguel es un pequeño museo
de obras barrocas y neoclásicas, entre las que destacan la Virgen del Rosario,
la Inmaculada y un Calvario.

Ermita de Nuestra Señora de Sorejana
La ermita de Nuestra Señora de Sorejana se encuentra a dos
kilómetros y medio de Cuzcurrita. De estilo románico y construida en el siglo
XIII, posee una bella portada con arquivoltas decoradas con capiteles
historiados y zoomorfos.
En 1986 unas excavaciones descubrieron una necrópolis de
sesenta tumbas en las inmediaciones de la ermita.
La otra ermita, de Nuestra Señora de Tironcillo, se
encuentra a tres kilómetros del municipio, aguas abajo del río Tirón. Fue construida
a mediados del siglo XVIII en estilo barroco.
Respecto del arte civil, Cuzcurrita cuenta con un casco
urbano muy bien conservado, en el que se observan numerosos edificios de piedra
de sillería con escudos de armas o linajes, primorosamente labrados.


Castillo de los Velasco y Torre del Homenaje
Aunque no se conservan restos, la disposición urbanística de
Cuzcurrita denota que fue un lugar amurallado durante la Baja Edad Media.
El castillo
de los Velasco aprovecha el río y un arroyo molinar como foso de defensa. Si bien
su buena apariencia actual es fruto de restauraciones, se ha podido estudiar su
estructura original, datándose a finales del siglo XIV.


Castillo de los Velasco
Construido por la familia Suárez de Figueroa, es un recinto
amurallado con cubos en los ángulos. Su planta es cuadrangular con espolones en
el centro de cada paño. En los ángulos hay estribos redondos. En el centro se
halla la esbelta torre del homenaje de planta cuadrada.


En el siglo XIX, con motivo de las leyes que abolieron
señoríos y mayorazgos, el castillo siguió siendo propiedad durante unos años de
los descendientes de la familia Velasco-Rojas. Posteriormente, se vio sometido
a sucesivas compras y ventas, hasta que en el año 1945 sus nuevos propietarios
lo restauraron y acondicionaron como vivienda.


Ribera del río Tirón y puente de finales del siglo XV
En Cuzcurrita se puede disfrutar de la naturaleza, con
hermosos paseos por las riberas del Río Tirón, llenos de arbolado, flora y
fauna propias del medio acuático (adelfillas pilosas, ranúnculos, lirios,
ranas, libélulas…).
Cuzcurrita mantiene los nombres originales de sus calles,
plasmados en azulejos que se conservan desde 1865.

Plaza Mayor y Ayuntamiento
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ARQUITECTURA,
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La Rioja,
VIAJES
Medianoche
A medianoche me he ido a pasear con el perro. El silencio era inquietante, impactante más bien. No había un alma en la calle. No se escuchaba ni siquiera el ruido de un canal de televisión lejano. No pasaba ni siquiera un coche. Me he estremecido.
Podía haberme preparado y haber marchado a tomar unas cervezas. Pero aún no quiero encontrarme con él. No estoy preparada para perderme en la profundidad oceánica de esos ojos perfectos sin sentir escalofríos. Y además, después de mis palabreas del día de los enamorados, me ruborizaría inevitablemente.
Aunque inquietante y silenciosa, la noche estaba tildada de una magnífica belleza.
He regresado a casa y me he hecho un ovillo mientras terminaba de leer el último libro.
Podía haberme preparado y haber marchado a tomar unas cervezas. Pero aún no quiero encontrarme con él. No estoy preparada para perderme en la profundidad oceánica de esos ojos perfectos sin sentir escalofríos. Y además, después de mis palabreas del día de los enamorados, me ruborizaría inevitablemente.
Aunque inquietante y silenciosa, la noche estaba tildada de una magnífica belleza.
He regresado a casa y me he hecho un ovillo mientras terminaba de leer el último libro.
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