sábado, septiembre 10, 2011

Una segunda oportunidad


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Sigo leyéndome la serie de novelas de Jane Green, que a estas alturas creo que ya tengo todas las que tiene publicadas en castellano, pero también es cierto que me apetece leer otras cosas. Lo cierto es que todos los libros terminan bien y te animan el espíritu de alguna forma, pero me apetece cambiar de tipo de literatura.
Quizás éste es uno de los que más me ha gustado. No está tan enfocado en el amor, ni los protagonistas se parecen a los de otros libros. Aquí se valora más la amistad verdadera, esa que surge cuando estamos creciendo y durará toda la vida, incluso aunque se pierda el contacto.
El título hace referencia a las segundas oportunidades que nos presenta la vida, en concreto aquí se refiere a la segunda oportunidad que la vida les ofrece a un grupo de amigos que perdieron el contacto hace veinte años y, cuando vuelven a estar juntos, se dan cuenta de que no ha cambiado nada, aunque falte uno de ellos.
Un grupo de amigos se han reunido después de veinte años sin noticias del resto, después de haber perdido el contacto y que cada uno rehiciera su vida y se distanciara del resto. El motivo que les ha reunido ha sido la muerte de Tom Fitzgerald. Durante los años anteriores, Tom era el único que siguió manteniendo el vínculo con todos, de hecho fue el vínculo entre todos. Con su fallecimiento, vuelve a reunirlos a todos para que no vuelvan a separarse jamás.
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Tren de Alta Velocidad Acela, utilizado entre Washington DC y Boston, que cruza además Baltimore, Filadelfia y Nueva York, a través del Corredor Noreste (NEC) de Estados Unidos. El diseño permite inclinar el tren para viajar a mayor velocidad en las curvas, mediante la reducción de las fuerzas de la gravedad lateral.

Tom se casó con Sarah y se fue a vivir a Estados Unidos. Allí creó una familia y un hogar. De repente, un día monta en un Acela para ir a trabajar, el tren sufre un atentado terrorista y Tom pierde la vida.
El funeral de Tom sirve para reunir al grupo de amigos de nuevo, como si fuera una segunda oportunidad.
Paul se ha casado con Anna. Él es periodista, ella es una empresaria emprendedora que ha ganado mucho dinero creando una página de moda por internet, pero ese dinero se lo están gastando en realizar todo tipo de pruebas para tener bebés. Anna siempre ha conseguido todo lo que quiere, por lo que no acepta que ser madre le esté vedado. Pese a los innumerables intentos por tener un bebé, el matrimonio se apoya y funciona perfectamente.
Saffron se marchó a Los Ángeles, donde es una actriz que va ganando dinero siendo discreta. Desde joven se ha inclinado por la bebida y su representante le convence para que vaya a reuniones de Alcohólicos Anónimos. Allí conoce a Pi, uno de los más famosos actores de Hollywood, y comienza una relación cargada de pasión. Pi encuentra en ella lo que no encuentra en su mujer y si no se decide a dejar a su mujer es porque todo el mundo que le rodea le aconseja que si lo hace su carrera se irá al traste.
Olivia es la más tímida del grupo. Es directora de un refugio de animales y acaba de salir de una relación con un hombre que acaba de anunciarle que se va a casar con una norteamericana. Olivia no entiende por qué nunca se quiso casar con ella. Pero también allí Tom hizo magia. Le dijo que tenía un compañero, Fred, que iría a Londres, para que quedara con él. Olivia y Fred se conocen y se gustan, pese a que saben que es un rollete pasajero. Lo que no esperan es que después pierdan el contacto y que Olivia se haya quedado embarazada.
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Camden Market, Londres, donde le gusta ir de compras a Holly

Holly es la que parece tener todo en la vida para ser feliz y, sin embargo, es la persona más infeliz de todas. Se casó con Marcus, un abogado matrimonialista, que siempre ha intentado aparentar algo que no es, carece de humildad y ha sucumbido a su esposa a una vida de sombras. Él está enamorado de la imagen de Holly según él quiere que sea y, de alguna manera, ella ha hecho lo posible por complacerle, por lo que durante catorce años de matrimonio ha dejado de ser la que era, perdiendo por completo la personalidad. Tienen dos hijos magníficos y viven en una lujosa casa, pero Holly no es feliz, no quiere a su marido y cada vez le ve más como un presuntuoso engreído que no tiene tiempo ni para ella ni para sus hijos.
Tras la muerte de Tom, se da cuenta de que siempre estuvo enamorada de él, aunque sólo fueron amigos, excepto una noche en que se liaron. Pero después cada uno rehízo su vida. Habían seguido manteniendo el contacto a través del correo electrónico. Y Holly no puede creerse que su mejor amigo haya fallecido. Tras el funeral, vuelve a visitar a los padres de Tom, que para ella siempre habían sido una familia y la trataron como a una hija más. Allí está Will, el hermano pequeño de Tom, una extensión rebelde del propio Tom, que confiesa a Holly que fue su primer amor. Will y Holly buscan en el otro el amigo que necesitan y eso les mantiene unidos.
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Gloucestershire

Cuando se descubre la relación de Saffron con un actor famoso, ésta tiene que huir a Inglaterra, pidiendo ayuda a Paul y Anna, que tienen un granero por arreglar en Gloucestershire, en la tranquila campiña inglesa. Lo que no espera Paul es que Saffron baje del avión borracha, desconociendo además que es alcohólica. Es entonces cuando llama a Holly y a Olivia para que vengan a ayudarles.
Holly llama a su marido y él le da un ultimátum: no quiere que se marche con los niños con unos amigos a los que hace veinte años que no ve. Ella decide que ha llegado el momento de dejarle, que no puede seguir con esa farsa de matrimonio.
Olivia les confiesa que está embarazada y que no quiere tener el bebé y Anna y Paul le dicen que a ellos no les importaría adoptarle.
Cuando unos armarios de cocina salen podridos, Holly llama a Will, que es carpintero, para que venga a ayudarles. La pasión entre los dos es evidente, pero Holly sabe que Will nunca asentará la cabeza y no está preparada para comenzar una relación.
Saffron sigue ahogando sus penas en alcohol y Anna se pondrá en contacto con Pi para que venga a rescatarla.
Al final todo termina bien: Holly es capaz de divorciarse de su marido y comenzar otra nueva vida apartando de ella a Will, Olivia tendrá al bebé, al que llamará Tommy, avisando a Fred de que han tenido un hijo, Anna aceptará que su vida es completa incluso sin conseguir quedarse embarazada y ganará mucho dinero al vender su página de moda, y Saffron se casará con Pi, después de que su idilio haya salido a la palestra y Pi decida dejar a una mujer con la que no ha sido feliz.
Pero nunca más volverán a perder el contacto.

viernes, septiembre 09, 2011

¿Concierto de La Fuga?


-Vamos a ver a La Fuga a Miranda, ¿te animas?
- Va a ser que no. Si fuera aquí al lado no me importaría...
Y así ha quedado. Ni me apetece ir a Miranda ni me apetece ir a un concierto. En momentos así siempre pienso en él, me quedo con las ganas de llamarle para preguntarle dónde está e ir a tomar algo con él. Pero sé que esto no lo haré...
Al final, el viernes será tranquilo. Leeré, me costará dormir, porque después de la siesta de hoy es normal que no me entre el sueño a la primera, y soñaré con un ángel.

Melancolía... aún queda algún resquicio, pero no es el pesar de ayer. Y eso que no le he visto, que aunque a media mañana estaba buscándole, hoy nuestros pasos no se han cruzado. Eso sí, le tengo muy presente, he pensado mucho en él esta tarde, aunque si he de hablar con propiedad, debería decir que he soñado con él y eso me ha puesto de buen humor.
Hoy es una de esas noches tranquilas. Hace buena temperatura. Y me darán las tres leyendo o escribiendo. Lo cierto es que me gustaría ir a tomar algo con él.

La melancolía llega sin avisar


Melancolía… Cuando sale a la superficie puede ser devastadora. Debería ir a dormir, a soñar, pues en los sueños todo es perfecto.
No me gusta estar melancólica. Debe ser la época. ¿Quién sabe?
La melancolía llega sin más.
La nota discordante ha debido ser por una canción que han puesto en la radio y me ha transportado a un momento del pasado.

Un local repleto de gente en plena Plaza Mayor, buscando un rincón para tomar unas tapas, pues el Mesón Cervantes es un sitio célebre de tapeo. En toda su primera planta con unas magníficas vistas a la plaza, se amontonaban en rincones aperos de labranza y otros tipos de decoración agrícola y antiguos instrumentos que convertían al bar en un legado de la reciente historia de España.
Cada vez que subíamos aquellas escaleras, siempre terminaba sonando esa canción. Recuerdo algún beso robado, unas risas cargadas de vida y aquellas palabras: “¡Eh! ¡Otra vez esta canción! ¿De quién será?”. Terminamos preguntando a uno de los camareros, que nos mostró el disco.
Unos días más tarde volvimos a quedar. “Tengo una cosa para ti”, recuerdo que le dije. “Yo también tengo algo para ti”, respondió. “Tú primero”. Sin más, un regalo porque nos apetecía, no porque fuera un día que marcar o que esperar algo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi el disco de The Verve, y su sorpresa no fue menor cuando encontró en sus manos el mismo disco.
No merece la pena decir su nombre. Salimos, nos comprendíamos, aprendimos a reír juntos, incluso nos leíamos el pensamiento. Un día todo acabó. Él se quedó en Salamanca, seguirá acudiendo al mismo Mesón Cervantes donde tantas veces escuchamos Bitter Sweet Simphony.
No merece la pena que recuerde su nombre, aunque lo recuerdo, claro. Pero ese momento en que te das cuenta de que en el mundo existe una persona que te comprende y una persona a la que comprendes es sublime. De repente, me he dado cuenta de lo que echo en falta. Por eso ha llegado la nostalgia. A veces necesito un cuerpo al que abrazar, unos brazos que me reconforten; a veces necesito unos ojos que mirar y saber lo que piensan, y que él me mire y no tenga que explicar nada; a veces necesito esa complicidad que sólo se tiene con las personas que queremos. No es suficiente que ame nada más una persona, también quiero que me amen.
Con esa canción he comprendido que hay un vacío dentro de mí, pese a que amo como jamás he amado a nadie. El amor ha de ser de dos. Y eso no existe en estos momentos. Por eso me ha entrado la melancolía. Quizás esta noche antes de dormir sienta una lágrima silenciosa resbalando por mis mejillas, pero sé que mañana abriré los ojos al nuevo día, la imagen de un ángel de mirada perfecta se moldeará lentamente en mi cerebro y volveré a sonreír.
Sin embargo, esta noche me siento la persona más solitaria del planeta. A veces necesitamos eso, algo de lo que carecemos y lo conocimos en un tiempo pasado. Necesito besos, abrazos, caricias, hacer el amor con la misma persona todas las noches, abrir los ojos y observarle dormir, compartir historias con otra persona, la complicidad que surge en una pareja y susurrarle que le quiero.
Hoy me siento la persona más solitaria del planeta.
Quiero dormir. Mañana volverá a salir el sol.

Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas…
Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos…
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte…
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas…
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante…
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…
… ante una tumba ya no tiene sentido…”. (Jorge Luis Borges)

jueves, septiembre 08, 2011

El corazón de Arlene


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Siempre me han fascinado las ilustraciones de Victoria Francés. En general, cualquier ilustrador suele atraerme lo suficiente como para disfrutar mirando sus dibujos. Tengo mis favoritos y uno de ellos es Victoria Francés. Así que he optado por ir haciéndome con sus relatos ilustrados.
El corazón de Arlene es un sentimiento en pos de la esperanza, una alegoría a la hermosa textura de las cicatrices que marcan nuestros cuerpos (y nuestras almas)… No hay cáncer que sea capaz de negarnos la luz que existe en la oscuridad. Este relato la enfermedad y la marginación son eclipsadas por un mundo de esperanza e ilusión, los mismos anhelos que todos los seres humanos añoran en sus sueños.

He aquí el prólogo:

“Había una vez una joven mendiga llamada Arlene que vivía en las calles de la gran ciudad de Nueva York. Desde niña dedicaba su vida a fabricar muñecas para las niñas ricas… ¡Y lo cierto es que lloraba cada vez que le compraban alguna de ellas… pues ellas eran su verdadera familia!
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Un día, la pobre desdichada desarrolló una terrible enfermedad y, aunque tuvo la oportunidad de ingresar en un hospital para extirpar su pecho izquierdo, la joven de peluca blanca se durmió para siempre, a los pocos meses de abandonar el frío de los quirófanos, entre la basura de los suburbios neoyorkinos…
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Sin embargo, en el mismo momento en que dejaba de respirar, sintió cómo su cuerpo caía hacia un inmenso agujero negro repleto de estrellas.
Las nebulosas de colores embelesaron a la joven, que no cesaba de precipitarse hacia el vacío…
¡Incluso tuvo que aguantarse la blanca peluca para no perderla en el camino!
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Suavemente, su cuerpo se detuvo en un extraño lugar nunca visto, plagado de agradables perfumes y seres de alas blancas. No tenía conciencia de dónde se encontraba, ni siquiera sabía quién era, ni quién fue en un pasado… Estaba totalmente perdida en aquel onírico mundo de colores.
Entre tanta confusión, escuchó un misterioso sonido que llenaba el ambiente. A lo lejos, cientos de latidos de corazón bombeaban al unísono rompiendo el silencio…
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A los pocos momentos advirtió que su cuerpo era como el de una muñeca, y al deslizar sus dedos entre su pecho izquierdo descubrió cómo una gruesa cicatriz cruzaba el lugar donde antes latía su corazón.
- Pero… ¿y esta cicatriz? ¡Me han robado el corazón! –exclamó Arlene al no sentir ningún latido en su pecho, bajo aquella cicatriz rosada.
Y fue entonces cuando la muñeca mastectomizada emprendió un viaje en busca de su corazón…
Durante su peregrinaje en aquel idílico paisaje, cientos de latidos seguían marcando el ritmo en la distancia, y cuando aquel sonido se hacía más y más intenso, topaba con otros extraños seres que parecían estar tan perdidos o más que ella.
Y era curioso, porque por más que Arlene intentaba hablar con ellos, éstos no la escuchaban, ni tan siquiera podían verla. ¡Parecían vivir inmersos en otra realidad diferente a la suya!
Únicamente sentían su presencia, pues todos esbozaban una sonrisa después de un breve silencio…
‘Ha pasado un ángel’ – pensaban…
Y siempre que Arlene volvía a emprender su camino, sentía cómo su energía se debilitaba por momentos, como si una espina se hubiese clavado en su ausente corazón…
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- Me falta el aire – susurraba la muñeca de peluca blanca cada vez que sus fuerzas flaqueaban y su color palidecía…
Pero pronto volvía a sonreír mientras se introducía cada vez más en aquel mundo mágico, donde miles de latidos seguían esperando su presencia…
Ahora, mientras el atardecer matiza aquel mundo en tonalidades púrpura, Arlene mira al horizonte imaginando encontrar sus propios latidos. Acaricia la hermosa textura de su cicatriz y camina entre el hielo contagiando su alegría…
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- Me han robado el corazón – repitió Arlene. Y alzó su mirada hacia el mundo de los sueños”.

¡Qué historia tan triste y tan esperanzadora a la vez...! Más que la historia en sí, lo más fascinante del libro son las imágenes.

Todo es perfecto


Apetece ir a casa, tumbarme en el jardín a leer y, si acaso, cerrar los ojos y pensar en un ángel. Está guapísimo.
Todo es simplemente perfecto cuando aparece él.
A veces me gustaría susurrarle lo adorable que es, aunque prefiero no decírselo. A veces también me gustaría darle las gracias por todo lo que me da cada día, pero si lo hiciera él me preguntaría el motivo y tendría que dar muchas respuestas. Claro que no me importaría decírselo, otra cosa es que fuera capaz de hacerlo.
Le quiero tanto...
Cogeré el coche y en el camino seguiré pensando en él, en su dulzura, en lo bueno que es, en la magia que le rodea... Y yo sentiré de nuevo que estoy flotando.

Nada mejor para empezar la tarde


Estoy contenta. Pero ¿cómo no iba a estarlo si iba 'cabeceando' por la calle cuando he levantado los ojos y me he encontrado con él? 'Cabeceando' porque a eso de las cuatro de la tarde me estaba entrando el sopor. Y con una tarde tan perfecta, lo magnífico hubiera sido sentarme en una terraza con él y perderme en su mirada perfecta. 
Estaba guapísimo. Es adorable. 
Me gusta encontrarme con él. Entonces el mundo siempre es perfecto. Es como si iluminara la tarde con su sonrisa.

8 de septiembre


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Hoy es la Fiesta Grande en Salamanca. No me he acordado hasta que he llamado a Haro y no me cogían, pese a la insistencia.
No me gustaba la fiesta de Salamanca porque estaba enfocada a un público adulto, pese a que en septiembre la ciudad ya rebosa de estudiantes. Lo que me gustaba eran las casetas colocadas por todo el centro, donde siempre me paraba a tomar algo. La fiesta se saca a la calle.
Me gustaría estar allí con un ángel, me gustaría enseñarle la ciudad, me gustaría mostrarle los rincones que tienen especial significado para mí...

Los días previos al otoño


¿A quién no le apetece salir a la calle con este día?
Son los días previos al otoño. Están cargados de una belleza espectacular. Y me gustaría coger cualquier senda hacia el monte y perderme entre las alargadas sombras de árboles milenarios. Me iría con un ángel.
La naturaleza siempre tiene su magia. Me gustaría caminar con él por sendas olvidadas hace un tiempo, disfrutando de los sonidos del bosque y de los aromas del otoño.
Adoro los días de sol. 

Y si cierro los ojos


Cierro los ojos un momento y mi memoria vuela hasta él. Recuerdo su mirada perfecta y siento que me estremezco inevitablemente.
Cierro los ojos y los recuerdos de él se suceden con flashes rápidos. Y entonces siento cuánto le quiero. Cómo me gustaría poder susurrarle cada noche que es adorable. Y cuánto me costaría decírselo sin ruborizarme.
Una noche te das cuenta de que quieres a un ángel con locura. Y quieres seguir queriéndole, porque cada mañana tiene una luz diferente, el entorno tiene un color diferente y cada jornada es única.
Ahora comprendo eso de que amar es vivir cada día como si fuera el último. Lo comprendo porque lo estoy sintiendo en profundidad. ¿No es acaso todo lo que me rodea más hermoso?
Iré a dormir y soñaré con él. Y esos sueños siempre serán míos, aunque no los recuerde. No quiero nunca dejar de soñar.

Robert Capa: Muerte de un miliciano


Imagen relacionada
Siempre me ha llamado la atención esta foto. Quizás por la polémica que durante décadas se ha creado a su alrededor: ¿es real o tan sólo un montaje? Durante años se ha debatido sobre la autenticidad de la imagen de Capa. Yo prefiero pensar que es real.

La fotografía se tomó en el frente de Cerro Murciano (Córboba) el 5 de septiembre de 1936. La polémica sobre su autenticidad sigue latente hasta nuestros días, aunque se ha identificado al miliciano al que disparan como Federico Borrell García. La foto es una obra maestra sólo si es auténtica.
Durante mucho tiempo se especuló que la fotografía era un posado, según el testimonio de Gallagher, quien aseguró haber sido compañero de Capa en la Guerra Civil. Resultó que no era cierto, pues las fechas de su estancia en España no coinciden con las de Robert Capa. Además, Gallagher aseguró que el caído era un soldado franquista, cuando su indumentaria es claramente la de un miliciano republicano.
También se creía que era un posado porque existía otra foto tomada exactamente en el mismo sitio con una víctima distinta. Que hubiera diferentes víctimas en un mismo escenario puede responder perfectamente a que fuera un posado, pero lo que se cree en la actualidad es que Capa tenía una posición de primera línea en la trinchera y desde allí advirtió que ese punto estaba cubierto por ametralladoras enemigas. Es posible que Capa viera caer allí a más de dos personas.

Una de las claves de su veracidad son los dedos flexionados de la mano izquierda:

Según forenses y criminólogos, nadie que esté cayendo hacia atrás mantiene los dedos de esa mano flexionados, ya que por instinto se abren y se flexiona la muñeca hacia atrás para detener la caída. Esto indicaría que el miliciano estaba ya muerto en el momento de la foto.

Otra prueba de su autenticidad está en el gorro, aunque se ve de forma borrosa:

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El impacto no está claro, aunque parece ser que se trata de un tiro en la cabeza. Parece ser que el disparo “rompe” el gorro del miliciano.

Robert Capa fue uno de los más célebres fotógrafos de guerra del siglo XX; con su objetivo cubrió desde las campañas en la Guerra Civil española hasta el Desembarco de Normandía.
Personalmente, me parece una foto impactante y yo creo que es auténtica.

miércoles, septiembre 07, 2011

¿Dónde está la magia esta noche?


Un día te encuentras amando de una manera como nunca antes habías amado. Cada mañana ese intenso sentimiento no deja de sorprenderme. Cada nuevo amanecer es como empezar a sentir de nuevo sintiendo todo, como si viera el mundo por primera vez, como si sus recuerdos fueran nuevos cada día, como si cada minuto de él fuera como la primera vez que le vi.
No deja de sorprenderme cómo existen personas que con una mirada pueden regalarnos un mundo, con una sonrisa consiguen llegar a nuestra alma y con una palabra nos hacen tartamudear.
Y cada día es como si le viera por primera vez. 
¿Cuál es el secreto de que una persona nos brinde una pizca de felicidad con su mera presencia? Igual no hay ningún secreto. Igual es como las demás cosas fugaces de la vida, algo tan efímero como la vida misma. Prefiero no pensar en que el amor que siento por él pueda tener un final. Quizás lo tenga, sólo que prefiero no pensar en ello. Siempre es preferible sentir lo que siento en el momento presente. Y mañana ya llegará.
Si existe una persona en el mundo capaz de brindarte tal explosión de sentimientos y eres consciente de lo que sientes, esa persona es simplemente admirable.
Es curioso, porque en todas las cosas buenas que me pasan pienso en él, en lo mucho que me gustaría compartir con él todo lo bueno que me pasa en la vida. En los momentos malos también pienso en él, y es sorprendente cómo estando enfadada el recuerdo de su imagen perfecta consigue borrar de un plumazo ese enfado, o cuando me duele algo al evocarle se me pasan todos los males.
Siempre digo que hay algo de magia, pero bien sé que esa magia no es otra cosa que amor. También es cierto que la magia de él está cuando me encuentro con él y siento que se me eriza la piel, y es algo que no puedo evitar, le miro y encuentro una nobleza sublime, le escucho y sus palabras llegan con tal facilidad a mi alma, y sonrío cuando le veo sonreír. La magia está en él.
Y cada día está más guapo.

Entonces ha pasado


Acababa de aparcar a las cuatro de la tarde. Aún no había salido del coche, porque estaba recogiendo unos papeles y entonces, al levantar los ojos, ha pasado con el coche. Entonces he sentido que el corazón me palpitaba más fuerte y más rápido. He contado hasta cinco antes de salir, he oteado hacia la calle, pero no le veía venir. Estaba deseando que viniera, pero he seguido mi camino, mirando hacia atrás más veces de las que debería.
Me gusta empezar la tarde con una sonrisa.

Después de eso, he estado a punto de llamarle, pero al final he optado por no hacerlo.

Creo que es un buen momento para marchar a casa.

Momentos únicos


Hoy presentía que le iba a ver, pero me he adelantado, así que sólo le he visto pasar rápidamente. Estaba guapísimo. Adoro la dulzura que emana de él y adoro la magia que provoca a mi alrededor.
Acabo de llegar a casa y no veo por ir a darme un baño a la piscina. Tengo que aprovechar los últimos días de sol. 
Se ha quedado buena tarde. Hoy será una de esas tardes de ensoñación en que desearé estar paseando con él por las calles y no sentada en una oficina.
Su presencia siempre hace que los días sean especiales.

Casi en los sueños


Debería estar durmiendo hace rato, aunque cierto es que hoy no tengo mucho sueño. Lo que suele ocurrir es que cuando pienso en él esa imagen tan dulce termina reconfortándome y sumergiéndome en sueños perfectos. Lo malo es que apenas he abierto los ojos suelo olvidarlo. De vez en cuando, a medida que van pasando las horas, a veces llegan ráfagas de la noche anterior. Y de nuevo el deseo de encontrarme con él, de mirarle, de escuchar su voz, de acariciarle, de tocarle. Ahora anhelo abrazarle antes de ir a dormir. Porque antes de que se me haga más tarde he de ir a reencontrarme con ese mundo de los sueños. Sueños en los que siempre aparece un ángel. Cada mañana el punto final de esos sueños es el comienzo de una emoción, un recuerdo y una sonrisa que siempre aparecen con los primeros rayos del alba.
Me pregunto si le veré mañana.

Ganas de él


Esta noche tengo ganas de él, de compartir con él tantas cosas. He recordado una vez que me caí de la bicicleta y me hubiera gustado contárselo entre risas, decirle que cogí una bicicleta de una amiga y me hice una herida en la rodilla y hoy en día, casi invisible, se distingue una pequeña cicatriz. Lo he recordado y pensaba en lo que me gustaría contarle anécdotas de la infancia. Y de lo que me gustaría escuchar historias de cuando él era pequeño. Quizás me gustaría escuchar más lo que él me contara que contarle las mías. Es la enorme curiosidad que siento hacia él.
Hoy tengo ganas de él, deseo sentir su respiración en mis labios, romper la barrera, saltar y que sea… Tengo ganas de mirarle, de susurrarle que es adorable, que está guapísimo (más exacto sería que cada día está más guapo), de decirle que le quiero sin pronunciarlo en voz alta.
Hoy tengo ganas de él, anhelo compartir con él el nuevo amanecer, despertar en sus brazos y observarle mientras duerme. Despertarle con un beso.
Hoy tengo ganas de él, de sus labios, de estremecerme ante la más dulce de sus sonrisas, sonrisas que siempre son perfectas, porque siempre que le veo sonreír siento que le va todo bien. Por eso me gusta tanto verle sonreír. Mientras que él sonría el mundo seguirá rodando.
Hoy tengo ganas de él, de guardarme sus abrazos, de regalarle el mejor de mis besos, de perderme en su mirada, de aprenderme cada rincón de su piel y sentir que todo es perfecto.

martes, septiembre 06, 2011

Locos por la Roja



Estadio de Las Gaunas, Logroño

A unos pocos kilómetros, concretamente a 53, está jugando la Roja. Hay furor en Logroño con ese partido. Debo ser una de las pocas personas que 'pasan' del fútbol esta noche. Por la tarde mucha gente se había puesto la camiseta de la selección. 
Tanto fútbol cansa. Al menos a mí me cansa. Claro que me hace ilusión que la selección esté en Logroño, en mi tierra, pero lo que de verdad me llama la atención es el ambiente en Logroño. Allí me gustaría estar con un ángel, con fútbol o sin fútbol.
Va ganando la Roja. Así que esta noche habrá fiesta en Logroño.

Un día más sin él


Lo primero que he visto al llegar esta tarde ha sido su coche o, al menos, creo que era su coche, por el lugar donde estaba aparcado. No debería estar en la oficina en martes por la tarde, pero siempre que algo no es habitual suelo encontrarme con él. No creo que ocurra esta tarde, viendo la hora que es. Pero me agrada saber que él puede estar tan cerca.
Esta mañana tampoco le he visto. A pesar de no encontrarme con él, siempre está muy presente. Su imagen revolotea en mis pensamientos una y otra vez y siento que sonrío inexplicablemente. 
Esta tarde he estado a punto de ponerme en contacto con él, pero lo que tengo que preguntarle prefiero que sea delante de una cerveza. Porque tengo que hacerle una consulta. Seguro que él en cuestión de segundos me da una respuesta a mis dudas. Y es que lo que tengo que preguntarle es más de su ámbito que del mío. Prefiero esperar al fin de semana, aunque quizás luego se me olvide.
Cuando estoy frente a él tiendo a quedarme en blanco. Le miro a los ojos y veo lo mejor del mundo, me concentro en esa mirada mágica y entonces se me olvida todo lo demás. Me olvido de la gente, del lugar donde estemos, del millón de cosas que le diría y me centro en la magia que desprende ese ángel de mirada perfecta.
Creo que me iré en breves.

Noches cargadas de anhelos


Llegan días en los que sólo deseamos escuchar una voz a nuestro lado, una voz que nos susurre al oído palabras hermosas, una voz que diga las palabras exactas en ese preciso instante.
Hay días en que únicamente deseamos que una mano toque la nuestra y, simplemente, saber que alguien está ahí, porque le puedes tocar, le puedes acariciar.
Hay días en los que soñamos despiertos y sentimos que el mundo es perfecto, que todo está lleno de magia. Pero ¿quién trae la magia?
Porque yo no quiero que susurre a mi oído cualquier voz, ni quiero que me toque cualquier mano. Cuando lo pienso, sólo tengo una imagen en mis pensamientos, un nombre no pronunciado que se ha quedado en suspense en mis labios. Anhelo su voz, sus manos, su sonrisa, su mirada, su manera de pensar, su dulzura.
Algo se mueve en mi interior, como si tuviera más de mil huracanes convulsionándose. Cuando escribo esto, bien sé que pienso en una persona en concreto. Un ángel.
Echo de menos esa mirada perfecta, esos ojos que concentran en sí mismos todo lo mejor del mundo. Esa mirada profunda cargada de sinceridad, de bondad, de nobleza.
Echo de menos unos brazos que nunca me han abrazado, unos labios a los que nunca he besado, unas manos con las que nunca he entrelazado mis dedos.
Esta noche amo, amo en el sentido más intenso de la palabra. Amo y no quiero que nunca se vaya esta sensación.
Esta noche soñaré con un ángel.

lunes, septiembre 05, 2011

Los pensamientos volcados en él


Pensar en él me lleva a escribir por él. Si recopilara todo lo que he escrito acerca de él en los últimos años ya tendría una novela. Una novela escrita desde el alma y con el corazón ardiente, una novela de amor. Pero le faltaría la emoción que, aunque descrita, no es lo mismo que ese sentimiento mágico que se puede palpar cuando él está tan cerca.
Reír al recordar sus ojos, su sonrisa, su voz. Reír cuando nuestros pasos nos llevan a encontrarnos en la calle, en un bar, de paso. Reír al recordar lo que me temblaba la voz aquel día, cuando la memoria me lleva a la primera vez que le vi, cuando evoco la noche en que le conocí, cuando anhelo lo que entonces sentí. Reír cuando sabes que te encuentras ante un ángel de mirada perfecta y sabes que en cualquier momento te podrías quedar sin voz, que en cualquier momento él podría encontrarte observándole, que en cualquier momento él podría escuchar los latidos de tu corazón. Y reír sobre todo cuando comprendes que él también sonríe y que su sonrisa es mágica, hermosa, plena. Con su sonrisa descubres que todo lo que te rodea es perfecto, pero además sabes que si sonríe él se está bien.
Pensar en él es reconfortante. Es como tomar un trago de agua fresca en medio del desierto. Me gustaría que no sólo tuviera que pensarle o recordarle, mejor sería que pudiera sentirle…
Su recuerdo es muy intenso esta noche. Aunque hoy mis pasos no se hayan cruzado con los suyos. Estoy segura de que estaba guapísimo. Siempre lo está.

¿Y el perro?


He bajado a la bodega a cenar y sentía que faltaba algo. He tardado unos segundos en comprender que el perrito no ha saltado cuando me ha visto en busca de caricias.
"¿Y el perro?"
Todos se han mirado unos a otros, como preguntando quién ha sido el último que ha visto al perro. Al final mi padre me ha mirado y me ha dicho: "Igual me lo he dejado en el coche".
"¿Cómo se pueden olvidar al perro por ahí?"
Efectivamente, el perro esperaba a que alguien fuera a buscarle. Miraba apoyado en la ventanilla del coche hacia la puerta a oscuras. Y cuando me ha visto aparecer ha empezado a saltar.
A mí me ha entrado la risa.

¿Dónde estará ese ángel de mirada perfecta?

Se me ha vuelto a hacer tarde y lo peor es que cada vez anochece antes. Echo de menos a un ángel y es que hoy no le he visto, no me he encontrado con él, pero la magia sigue alrededor de mí. Porque él sigue haciéndome soñar, su único recuerdo es suficiente para brindarme los sueños más hermosos del mundo.
Me pregunto dónde estará. Estoy segura de que estaba guapo. Es un ángel. Le quiero más...

Creo que debería marcharme a casa ya, que enseguida se echan las nueve encima.

Cuando el sentimiento aparece tan intenso

Le espero un día más, le ansío una noche más, mientras miro el techo de mi habitación en la oscuridad de la noche, tirada en la cama que guarda todas las imágenes de él, todos los recuerdos de él, todos los secretos que al despertar el día se quedan ocultos entre las sábanas arrebujadas. Cada noche imagino un encuentro con él, pero cuando al día siguiente me cruzo con él nada es como había imaginado: es mejor. No puedo imaginar esas sensaciones cuando me encuentro con él. Podré revivirlas, podre recordarlas, podré evocarlas y podré soñarlas, pero las sensaciones sólo serán reales cuando haya una estela de magia que provoque que los latidos de mi corazón suenen más fuerte, que las palabras que yo diga salgan temblorosas o que mis ojos se queden atrapados en una mirada perfecta.
Hacía años que no soñaba tanto, hacía tiempo que no tenía ilusiones tan fuertes, tan vívidas, tan emocionantes. Ese ángel de mirada perfecta hace que broten de mí mil palabras, mil imágenes, mil sonrisas, mil sueños. Tiñe la vida de colores, de risas, de ilusiones.
Él llena mis pensamientos con los más hermosos sueños que perseguir…
¡Cuánto amor a borbotones sale de mis dedos esta noche! Últimamente me encuentro más inspirada. No es que lo vea más que los meses precedentes. Es como si sintiera todo más intensamente. Y entonces tengo esa vital necesidad de escribir cada momento de él. Como si se me pusiera escapar si no lo guardo a través de las palabras.
Le quiero tanto, tanto, tanto… La noche es mágica, porque en el momento en que él puebla mi pensamiento antes de ir a dormir sé que cerraré los ojos con una sonrisa enorme, con su imagen en la mente antes de escabullirme al mundo de los sueños y con un tierno abrazo a la almohada. Esta noche siento la magia.

Tributo a Freddie Mercury


Si Freddie Mercury no hubiera muerto, hoy cumpliría 65 años. Eso me recuerda que es 5 de septiembre y es el cumpleaños de mi hermano. Pero quería recordar todo lo que me dio a mí Freddie Mercury. Porque desde los 14 a los 16 años sólo escuchaba Queen. Entonces podía cantar versos enteros en inglés que poco a poco se han ido perdiendo en la memoria. Ahora me costaría mucho recordar algunas letras de aquellas canciones. Tanto me gustaba que ya no sólo tenía (y tengo hoy en día) toda su discografía, sino que además tenía camisetas con el impresionante escudo que Freddie Mercury diseñó para el grupo. Aquella discografía estaba repartida entre cintas de cassette y discos de vinilo que ya no escucho.
Es curioso, pero yo no conocí a Queen hasta después de que Freddie Mercury falleciera en el 91. En cuanto lo descubrí fue una sensación extraña. Sus canciones decían mucho, traduje la mayoría de ellas y en muchas ocasiones se me ponía la piel de gallina.
A mí me hubiera gustado estar en Wembley. No me gustan los conciertos, habré ido a muy pocos en mi vida. Pero a Queen no me hubiera importado verle en Wembley en 1986 si hubiera tenido edad. Como no me importaría ir a ver a los Rolling Stones y a U2. Son leyendas.

domingo, septiembre 04, 2011

Hasta el año que viene

Ya han cerrado las piscinas... hasta el año que viene. El bar seguirá durante todo el mes de septiembre.
Hace un frío...

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

Tarde de septiembre

Los All Blacks bailando la hakka antes de empezar un partido de rugby

Hace algo más de frío. He estado un rato en el jardín y me he tenido que marchar. He recordado que en septiembre empieza el Mundial de Rugby en Nueva Zelanda (concretamente en cuatro días) y se me ha puesto la piel de gallina. Desde que estuve allí han pasado muchas lunas, pero parece un recuerdo mucho más lejano, como si hubiera estado allí hace diez años.
Siento algo de nostalgia.

Héroes

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Un héroe sin miedo es un héroe muerto y morir ha dejado de tener gracia porque ya no es la canción que tú cantas sino una canción que cantan otros y que se lleva a los nuestros”.

¿Alguien ha cogido alguna vez un libro que se lee de un tirón pero parece que el autor se ha tomado un tripi antes de escribirlo. Pues algo así es este libro. Al autor o, más bien, al protagonista se le va la olla. Es un libro de paranoias constantes de un joven que parece ser que siempre está borracho y que quiere ser una estrella del rock and roll.

Siempre quise ser una estrella del rock and roll. Si me hubieras preguntado a los diez años, si lo hubieras hecho, ¿sabes qué habría respondido? Coño, tío, lo único que de verdad quiero es ser una estrella del rock and roll. Eso es lo que te hubiera contestado, pero si no preguntas, ¿cómo demonios vas a saberlo? Quería conocer algunas drogas y dormir poco, pasar algún tiempo sintiendo que mi cuerpo y mi cabeza corrían por caminos distintos. Quería estar solo demasiado tiempo y rodeado de gente demasiado tiempo, quería sentir cierto dolor extraño al que sólo las estrellas de rock and roll están expuestas y quería explicarlo todo de una manera confusa, aparentemente superficial, pero sincera, algo que sólo pueden apreciar los que han estado enganchados a la cadena de hierro y azúcar del rock and roll. Una de esas cosas que no puedes agarrar pero que pueden empujarte o darte de patadas en el culo. Pero nadie preguntaba, y así fue que por el camino estrecho de la más absoluta incomprensión llegué aquí, o al menos eso es lo que creo”.
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David Bowie e Iggy Pop en Moscú. Año 1976

Tiene a sus ídolos (Jimmy Hendrix, John Lennon, Jim Morrison, David Bowie, Iggy Pop, etc.). Recuerda la foto de David Bowie e Iggy Pop en Moscú y decide que él también quiere ir a Moscú. John Lennon se le aparece en sueños y el protagonista le dice que ya está muerto.
A veces, se intercalan conversaciones con lo que parece un psicoterapeuta que indaga sobre lo que el protagonista piensa, un protagonista que no está lúcido pero que es inteligente, deducible por los pensamientos que tiene y por las ágiles respuestas que da a todo aquel que le pregunta si le parece si su vida va por buen camino.

Si pudiera vivir dentro de una canción para siempre todas mis desgracias serían hermosas”.
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Ray Loriga

Sólo conocía a Ray Loriga por el cine (como guionista: Carne Trémula, Teresa, el cuerpo de Cristo, etc.). No es que no haya disfrutado de su lectura, es que simplemente me parece muy extraña su forma de contar las cosas. Salta de una idea a otra sin avisar y nada tiene relación con nada. Sin embargo, no se pierde el hilo. Enseguida te das cuenta de que el que habla en primera persona, es decir, el protagonista se pasa horas colocado y su forma de pensar es la de una persona que se encuentra bajo los efectos de las drogas.
De todas formas, Ray Loriga escribe de forma desenfadada, es ameno y consigue enganchar al lector con cierta facilidad.

Las horas atrasadas

Estoy contenta. ¿Tantos nervios para qué? Si todo ha salido bien. Así que ahora que vuelvo a estar tranquila pero con horas de sueño atrasado debería echarme una siesta. Pensar en un ángel también ha ayudado para que esta mañana me sintiera más en calma. Es como si fuera un bálsamo.
Lo cierto es que tengo algo de sueño, pero no me apetece dormir. Si lo hago, esta noche me costará mucho dormir.
Leeré un rato. El libro actual es "raro". No llega a 200 páginas, así que quizás lo comente en unas horas por aquí.
También podría pensar en él. Daría un mundo por pasar la tarde con él.

Se acerca la una

Me he dado cuenta que si pienso en él consigo tranquilizarme. Ayer pensé en él, me sentí reconfortada y al final conseguí dormirme, aunque es posible que me dieran las 3.30h. de la madrugada.
Tengo que conducir durante 20 minutos, así que sería mejor que me fuera marchando. En el coche pensaré en él, en lo que daría por escabullirme bajo sus sábanas y abrazarle muy fuerte mientras velo por sus sueños. Doy por sentado que él salió ayer, lo mismo que tenía que haber hecho yo, porque con la hora que me dormí...

Frío en ciernes

Me he asomado a la ventana para ver las estrellas. Hace frío. Es cierto que tengo un pijama de verano y que el verano ha apurado ya sus días más calurosos. Pensaba en que quizás debería haber salido y, si no lo he hecho, es porque mañana tengo que estar completamente lúcida. Me ocurriría como la última vez que hube de trabajar en domingo, que a última hora me encontraría con él y me costaría mucho marcharme a casa. La diferencia es que mañana estaré sola y quiero estar descansada.
Además, a él le veo muchos días durante la semana. Hace frío, pero en realidad me apetece salir. Llevo dos fines de semana sin hacerlo y me empieza a entrar ese gusanillo. Así que el próximo fin de semana lo pillaré con ganas.
Hoy he estado en las piscinas que, aunque ya no hace calor para bañarse y creo que se cierran al público mañana, estaban llenas de gente. Se nota que la ermita, el otro remanso de paz en las horas de ocio, está cerrada.
Estaba pensando en él. Y cada vez que pienso en él suelo sonreír sin darme cuenta. En verdad que estoy enamorada. Si él supiera…
Debería ir ya a dormir.

sábado, septiembre 03, 2011

Cambio mi vida por la tuya

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Sigo con las novelas rosa (nunca mejor dicho) de Jane Green. Enseguida acabo la colección con la que me hice a principios de verano.

En esta ocasión, la protagonista principal se llama Vicky Townsley y es redactora jefe de la revista femenina británica Poise! Es soltera y tiene 35 años. Picotea de un lado a otro, pero lo que ella desea es casarse y tener una familia. Es una mujer segura y atractiva, pero los hombres que acaban en su vida siempre la terminan dejando plantada.
Un día se le ocurre cambiar su vida por el de una mujer casada e intercambiarla con su vida de soltera durante un mes. Como el intercambio se anuncia en la portada de la revista, no paran de llegar cartas de mujeres desesperadas que desean dejar a su familia durante un mes. La escogida, sin embargo, está al otro lado del charco y se llama Amber Winslow.
Amber vive en una enorme mansión, junto a un encantador marido, Richard, que trabaja en Wall Street, y dos niños preciosos que la adoran. Ella quiere a su familia, pero siente que le falta algo. En Highfield no es feliz. Las mujeres que allí viven están compitiendo entre ellas para demostrar quién es la que más dinero tiene. Amber está cansada de eso y además ella proviene de una familia bastante pobre, pero no entrar en el juego le hace sentirse insegura.
Durante dos semanas, las mujeres vivirán en el hogar de la otra. No aguantarán más porque nadie puede suplantar a otra mujer en su vida. Vicky comprende que echa de menos su vida de soltera en Londres y Amber siente mucha nostalgia por su familia.
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Wisteria Lane, de la serie Mujeres Desesperadas

Highfield como ciudad residencial cercana a Nueva York no existe como tal. Tal y como se comenta varias veces en el libro, nos podemos imaginar la célebre Wisteria Lane de la afamada serie americana Mujeres Desesperadas y podemos imaginarnos que la clase de vida que llevan las americanas de Highfield en la novela se parece mucho a la que llevan las protagonistas de la serie.
Sin embargo, Highfield como ciudad sí que existe en el mundo. Se trata de una ciudad alemana, al sur de Leipzig, donde se celebra un festival veraniego de música rock.
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Marylebone High Street, Londres, UK

En cambio, la londinense Marylebone High Street sí que existe y es una de las zonas más concurridas y ajetreadas de la capital inglesa.

Y aparece él

Me dirigía hacia el coche a eso de las dos cuando ha pasado él. Me he quedado mirando, quizás algo desubicada porque no esperaba encontrármelo. Sé que he sonreído. Es inevitable no sonreír cuando él está cerca.
Estaba guapísimo, claro. Siempre está guapo.
Quizás esta noche le vea, aunque no tengo claro si saldré hoy, que mañana por la mañana trabajo. Ya tomaré una decisión dentro de unas horas. Creo que me echaré la siesta.
Si sueño algo parecido a lo que soñé anoche me conformo. Porque en mis sueños dormía junto a él, aunque es mucho más que eso. He abierto los ojos y me he quedado mirando fijamente el techo, mientras la estela evocadora del sueño que quedaba atrás se iba difuminando lentamente. Entonces me he sentido feliz.

¿Qué importa que llueva si él siempre trae el sol?

Tras los pasos de Hemingway


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El 16 de Septiembre me voy. Cerca. A descansar. A callejear por una ciudad que no conozco, a caminar por las mismas calles por donde corren los toros la primera semana de julio.
Es cierto que son fiestas aquí, pero necesito un poco cambiar de aires. Tengo ese anhelo por mezclarme con otras gentes, con otros lugares. Son fiestas aquí, pero aquí es siempre lo mismo.
Aunque sólo sea para decir en los próximos sanfermines: "Ahí estuve yo". En realidad no es eso, es que necesito desconectar. Podría coger la semana de vacaciones que me queda, pero prefiero dejarla para noviembre, que quiero ir a Lanzarote. Ahora quiero aprovechar ese fin de semana que el lunes es fiesta aquí para salir unos días.
Debería ir a casa, que ya es la hora de comer.

viernes, septiembre 02, 2011

¿Dónde será...?

Estaba mirando dónde me iré el fin de semana del 16 de Septiembre. Se barajan varias posibilidades del norte (y cercanas): San Sebastián, Santander o Pamplona. Lo cierto es que las dos primeras las conozco, pero no la última. He rodeado Pamplona pero nunca he estado en la capital, como tampoco me han llamado mucho la atención los sanfermines. Sólo me apetece un hotel con spa y seguir los pasos de Ernest Hemingway.
Pero también me apetece ver el mar. En San Sebastián estuve cuando era muy pequeña en dos ocasiones. Ahora estará todo demasiado cambiado. Lo que me echa para atrás es que justamente el día 16 de Septiembre comienza el Festival de Cine. Por una parte estaría bien, que aparte de que sé de gente que va a ir, tiene que respirarse mucho glamour en la capital donostiarra. Pero lo tengo crudo para reservar alojamiento para ese fin de semana y quiero un lugar más tranquilo.
Así que al final, el recuerdo de tranquilidad me ha llevado a pensar en Santander, donde he estado en numerosas ocasiones. Es una ciudad que me gusta mucho y en donde disfruto cada vez que voy.
La ciudad que más peso tiene para que la visite ese fin de semana es justamente la que no conozco: Pamplona. Quiero caminar por las mismas calles por las que paseó Hemingway, quiero visitar los rincones donde él escribió algún párrafo de esas novelas magistrales y quiero disfrutar de la ciudad a la que dio fama con su prosa fluida. Adoro a Hemingway; supongo que se nota.
Y si voy a Pamplona tengo que hacerme con un ejemplar de Fiesta, la novela del norteamericano que convirtió a la ciudad (y a sus fiestas de julio) en universalmente famosa, la novela que ha inmortalizado la fiesta de San Fermín como una de las mejores del mundo.

Me gustaría ir con él, pero todo no puede ser.

La belleza de una mirada perfecta

He pasado y entonces he mirado. Mis ojos se han quedado atrapados en su mirada perfecta. Seguramente estaba acompañado, pero en ese momento, que ha sido un instante minúsculo y breve, mis ojos se han quedado hechizados por los suyos. Entonces he reaccionado y he saludado.
Ni siquiera me ha dado tiempo a mirar otras cosas. Sería incapaz de decir cómo iba vestido o si ha sonreído. Pues sólo he visto sus ojos que, por cierto, son magníficos. ¿Es posible que no haya visto nada más? Parece ser que sí. En ese momento mágico yo sólo tenía ojos para él.
Me encuentro hechizada.
Ya no me sorprende la fuerza que tiene su mirada.
Ahora, cuando lo recuerdo, cuando intento pensar cómo iba vestido, cuando intento rememorar si ha sonreído, sólo recuerdo su mirada angelical, sublime, perfecta. Y es que en esos pocos segundos sólo existía esa mirada.
Entonces ha llegado la perfección. A partir de ese momento todo a mi alrededor era magia.
Estaba guapísimo, aunque claro, no estoy muy segura porque sólo me he fijado en sus ojos. Pero ya hay suficiente belleza en su mirada como para asegurar que estaba guapo.
Está guapo de todas las formas.

Pinceladas de un día sin él

La brisa de la noche me acaricia la cara. Cierro los ojos y recuerdo su mirada perfecta, que siempre contiene todo lo mejor del mundo. Recuerdo su sonrisa y sonrío de felicidad. Anhelo esos instantes en que él aparece y todo es magia.
Daría un mundo por poder abrazarle esta noche, por cerrar los ojos imaginando que le abrazo, que escucho su respiración acompasada, que el mundo es simplemente más completo cerca de él.
Le estoy echando de menos. Debería ir a soñar con él porque la hora se me ha echado encima.

Desmayarse (Lope de Vega)

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño:

creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.

jueves, septiembre 01, 2011

Aires de cambio

He salido a la calle y se respiran aires de cambio. Aires de otoño. Me gustaría encontrarme con un ángel de mirada perfecta. Creo que no tardaré en marcharme a la terraza, ya que en un rato tengo reunión y me apetece más estar fuera que dentro. Al fin y al cabo, mi horario de oficina ha acabado hace un rato.
Me gustaría mucho verle. Que le echo mucho de menos.
¡A saber a qué hora terminaremos hoy!

La rutina en otro lugar

El perro estaba brincando a mi alrededor esta mañana. Sólo quería salir a la calle. He pensado en las diferentes opciones. Me apetecía ir a la ermita esta mañana, pero entonces he recordado que es uno de septiembre y que todos los años cierran durante todo el mes. Entonces he pensado en ir a las piscinas a tomar un café, pero a las doce del mediodía también estaba todo cerrado. No tengo ni idea de la hora a la que abren cada mañana. Y como no me apetecía volver a casa he terminado en una terraza que sólo se mantiene abierta para los peregrinos, que cierra antes del mediodía. Como era de esperar, la plaza estaba a rebosar de peregrinos que van a Santiago, la mayoría estaban almorzando. El cura caminaba hacia la iglesia, cuyo pórtico principal quedaba enfrente de mí, y le he saludado. Me ha dicho que le había parecido una peregrina más.
Luego ha llegado el pescatero, con su inconfundible pitido avisando por las calles del pueblo. Lo que me ha sorprendido es la gente que había en mi pueblo. Ya no es el trasiego de personas que había hace quince días, pues, quitando a los peregrinos, toda esa gente que veía pasar vive en mi pueblo durante el resto del año.
Eran las doce y media cuando he decidido que tenía que regresar para prepararme para venir a la oficina.
Una hora más tarde llegaba y entonces, cuando caminaba hacia la peluquería, le he visto pasar con el coche. No sé qué pasa los jueves, pero suelo verle casi siempre a esa hora. Él no me ha visto a mí. Y estaba guapísimo.
La visión fugaz de ese ángel de mirada perfecta me ha traído una sonrisa de felicidad.

Septiembre ha llegado

Me he levantado a las 9.30h. Si tenemos en cuenta que el teléfono fijo ha sonado varias veces esta mañana es lógico que no haya podido seguir durmiendo. ¿A quién se le ocurre llamar por teléfono a esa hora? He remoloneado un rato tapada hasta arriba, pensando en un ángel de mirada perfecta. He remoloneado como no lo podré hacer el domingo. Al menos, ha salido el sol, lo que es de agradecer.

Llega septiembre. Es un mes que me gusta, aunque cuando haya acabado nos sumergimos casi en el invierno. Es el mes que marca el final del verano y la cercana llegada del invierno. Es un mes nostálgico. Pero me encanta caminar por lugares cubiertos por las hojas de árboles recién caídas, escuchar el crujiente sonido de éstas al quebrarse bajo mis pisadas...
Me pregunto si iré este año a San Mateo.