lunes, diciembre 10, 2007

Una imagen a través del espejo

Le amé... como nunca he amado a nadie.
Le adoré como si fuera un ángel. Le odié porque era capaz de sumirme en la más siniestra oscuridad. Le deseé por encima de otras prioridades. Le quise como jamás querré a nadie.

Te despiertas del sueño en que estás inmersa y te das cuenta de que nada es real. Simplemente es algo superficial, algo que no se materializó, algo en lo que no se profundizó.
Un día te das cuenta de que la persona que te desvelaba era solo la imagen a través de un espejo, un reflejo de algo que no era. Perfecto ante mis ojos, imperfecto ante el mundo. Amabas el reflejo en el cristal, no amabas a lo que estaba delante.
Solo es una imagen de la perfección moldeada en tu cabeza según tu conveniencia. No veías fallos, pero ahora los ves. Ahora se ha corrido ese sutil velo que te cegaba y sencillamente te sientes anonadada. Es como si vieras un cisne en un parque y a medida que te vas acercando ves que no es bello, que sus plumas están quemadas, que le falta un ojo, que no puede volar. Es como si vieras una rosa y, cuando pasas por el jardín, te das cuenta de que es una flor marchita a la que apenas quedan pétalos. Esa imagen a través del espejo refleja las alas de un ángel. Pero instintivamente, aunque no le conozca, sé que ni tiene alas ni es un ángel.
Es duro pensar en que no conoces a una persona más que por el reflejo que tienes de ella, una imagen creada en tu cabeza, una imagen ficticia.

No hay comentarios: