Dos elfos recorren las escarpadas rocas de un acantilado para llegar al difícil acceso de la cueva de un Dragón Verde, Aerensianic. Con una Dragonlance entre los ojos, el elfo mayor le obliga a contar la historia de los reinos elfos. Se tratan de Samar, fiel guerrero de la reina Alhana Starbreeze, y el hijo de ésta, Silvanoshei.
Aerec cuenta cómo Konnal de Silvanesti se entrevistó con él para que asesinara al Orador de los Soles, Porthios, en una de sus campañas. El príncipe se encontraba en Silvanesti, limpiando la región de enemigos y con moldeadores para arreglar los retorcidos árboles estropeados, que se quedaron así tras el sueño del rey Loriac. En su última campaña, fue emboscado por un gran dragón y hordas de ogros y draconianos. Pese a perder a la mitad de su ejército, Porthios logró escapar. Cuando regresó con sus diezmadas tropas a Silvanesti le hicieron prisionero y le encerraron en una cámara dorada en la Torre de las Estrellas. Un día llegó Rashas, senador qualinesti, para pedirle el medallón de los soles. Su mujer embarazada, Alhana, estaba retenida también en Qualinesti, y a Porthios no le quedó más remedio que entregar voluntariamente el medallón, so pena de que su esposa perdiera la vida a manos de aquel necio. Finalmente, Konnal le dio un ultimátum a Porthios para que firmara una declaración asumiendo la culpabilidad de lo que había pasado a las tropas. Porthios se negó y, en el momento en que estaba pensando cómo escapar, apareció su grifo y Tanis el Semielfo montado en otro. A su vez, Alhana había sido sacada a escondidas de Qualinesti.
Gilthas se ha cansado de ser la marioneta de Rashas. Un ejército de caballeros negros viene hacia Qualinesti y el senado ha decidido pagarles tributos a cambio de la libertad y conservar sus posesiones, mientras que Gilthas cree que es mejor no ser esclavo de nadie y enfrentarse a ellos. Sus tíos, Porthios y Alhana, se han convertido en elfos oscuros. Poco después de la huida de las regiones elfas, tuvieron un bebé y después volvieron a la región de Qualinesti para atacar caravanas elfas. Enamorado de una joven criada kalanesti, Kerian, se entera por ella de que mantiene contacto con los proscritos de Porthios, pues su padre, jefe kalanesti, se ha aliado con el príncipe elfo. Gilthas decide que debe encontrarse con su tío.
El Orador de los Soles es recibido con gestos adustos y burlones, pero tiene el apoyo de Alhana, a quien conoció cuando estuvo prisionera en Qualinost. Después de la charla, Porthios comprende que su sobrino está de su parte.
Aerec conoce a una hembra de Dragón Verde, Toxyria, y comienzan a luchar juntos. En medio del océano descubren lenguas de fuego y van a investigarlas. Realmente son Dragones de Fuego, contra los que luchan, pero salen heridos. Ha comenzado la Guerra de Caos. Toxyria decide ir a buscar más dragones para luchar contra esos seres que parecen de otro mundo. Acompañados de otros dos Dragones Verdes y dos Blancos, se encaminan a ayudar a los proscritos elfos, que se encuentran en una colina, rodeados de sombras con vida propia, que hacen desaparecer todo lo que tocan. Porthios y Aerec se reconocen, y juntos marchan hacia Qualinost, donde los elfos están librando su propia batalla.
Tras la muerte de Tanis el Semielfo, Laurana ha decidido trasladarse a Qualinost. Llega a la Torre de los Soles en un grifo, después de haber sido atacada por un Dragón de Fuego. Allí se encuentra con su hijo y con el cobarde senador Rashas. El ser que cambia de forma ataca a Gilthas, pero éste acaba con él, comprendiendo que solo con armas bendecidas se puede acabar con las Hordas de Caos. Un ejército de estos seres siembra el pánico en la capital elfa, mientras los caballeros negros son atacados por sombras vivas. Gilthas reparte armas sagradas entre los elfos y se encamina hacia el lugar donde están los Caballeros de Takhisis. Encerrados en un fortín, hombres y elfos esperan su última hora, cuando en el horizonte llegan Dragones Verdes, Blancos y elfos montados en grifos. Rashas es atacado por un Dragón de Fuego y perece, Toxyria muere en la batalla, mientras el valiente Porthios y su grifo son engullidos por un Dragón de Fuego.
Lo que nadie sabe es que Porthios cayó en el río, y fue salvado por el jefe kalanesti, que le ayudó a recuperarse. Cuando el príncipe elfo se reflejó en las aguas de un río se dio cuenta de que sus rasgos quemados pertenecían a los de un monstruo, y prefirió que le dieran por muerto y que nadie le viera así.
Aerec cuenta cómo Konnal de Silvanesti se entrevistó con él para que asesinara al Orador de los Soles, Porthios, en una de sus campañas. El príncipe se encontraba en Silvanesti, limpiando la región de enemigos y con moldeadores para arreglar los retorcidos árboles estropeados, que se quedaron así tras el sueño del rey Loriac. En su última campaña, fue emboscado por un gran dragón y hordas de ogros y draconianos. Pese a perder a la mitad de su ejército, Porthios logró escapar. Cuando regresó con sus diezmadas tropas a Silvanesti le hicieron prisionero y le encerraron en una cámara dorada en la Torre de las Estrellas. Un día llegó Rashas, senador qualinesti, para pedirle el medallón de los soles. Su mujer embarazada, Alhana, estaba retenida también en Qualinesti, y a Porthios no le quedó más remedio que entregar voluntariamente el medallón, so pena de que su esposa perdiera la vida a manos de aquel necio. Finalmente, Konnal le dio un ultimátum a Porthios para que firmara una declaración asumiendo la culpabilidad de lo que había pasado a las tropas. Porthios se negó y, en el momento en que estaba pensando cómo escapar, apareció su grifo y Tanis el Semielfo montado en otro. A su vez, Alhana había sido sacada a escondidas de Qualinesti.
Gilthas se ha cansado de ser la marioneta de Rashas. Un ejército de caballeros negros viene hacia Qualinesti y el senado ha decidido pagarles tributos a cambio de la libertad y conservar sus posesiones, mientras que Gilthas cree que es mejor no ser esclavo de nadie y enfrentarse a ellos. Sus tíos, Porthios y Alhana, se han convertido en elfos oscuros. Poco después de la huida de las regiones elfas, tuvieron un bebé y después volvieron a la región de Qualinesti para atacar caravanas elfas. Enamorado de una joven criada kalanesti, Kerian, se entera por ella de que mantiene contacto con los proscritos de Porthios, pues su padre, jefe kalanesti, se ha aliado con el príncipe elfo. Gilthas decide que debe encontrarse con su tío.
El Orador de los Soles es recibido con gestos adustos y burlones, pero tiene el apoyo de Alhana, a quien conoció cuando estuvo prisionera en Qualinost. Después de la charla, Porthios comprende que su sobrino está de su parte.
Aerec conoce a una hembra de Dragón Verde, Toxyria, y comienzan a luchar juntos. En medio del océano descubren lenguas de fuego y van a investigarlas. Realmente son Dragones de Fuego, contra los que luchan, pero salen heridos. Ha comenzado la Guerra de Caos. Toxyria decide ir a buscar más dragones para luchar contra esos seres que parecen de otro mundo. Acompañados de otros dos Dragones Verdes y dos Blancos, se encaminan a ayudar a los proscritos elfos, que se encuentran en una colina, rodeados de sombras con vida propia, que hacen desaparecer todo lo que tocan. Porthios y Aerec se reconocen, y juntos marchan hacia Qualinost, donde los elfos están librando su propia batalla.
Tras la muerte de Tanis el Semielfo, Laurana ha decidido trasladarse a Qualinost. Llega a la Torre de los Soles en un grifo, después de haber sido atacada por un Dragón de Fuego. Allí se encuentra con su hijo y con el cobarde senador Rashas. El ser que cambia de forma ataca a Gilthas, pero éste acaba con él, comprendiendo que solo con armas bendecidas se puede acabar con las Hordas de Caos. Un ejército de estos seres siembra el pánico en la capital elfa, mientras los caballeros negros son atacados por sombras vivas. Gilthas reparte armas sagradas entre los elfos y se encamina hacia el lugar donde están los Caballeros de Takhisis. Encerrados en un fortín, hombres y elfos esperan su última hora, cuando en el horizonte llegan Dragones Verdes, Blancos y elfos montados en grifos. Rashas es atacado por un Dragón de Fuego y perece, Toxyria muere en la batalla, mientras el valiente Porthios y su grifo son engullidos por un Dragón de Fuego.
Lo que nadie sabe es que Porthios cayó en el río, y fue salvado por el jefe kalanesti, que le ayudó a recuperarse. Cuando el príncipe elfo se reflejó en las aguas de un río se dio cuenta de que sus rasgos quemados pertenecían a los de un monstruo, y prefirió que le dieran por muerto y que nadie le viera así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario