Dalamar Argénteo ha nacido en la Casa de la Servidumbre del reino elfo de Silvanesti, ha sido condenado a que otros dirijan su vida y le digan siempre lo que tiene que hacer. Pero dentro de sus venas corre la magia, y eso es algo que nadie le puede quitar.
Con sus progenitores fallecidos y habiéndole enseñado algo de magia en la Casa de la Mística, donde solo se aprende la magia de Solinari, Dalamar pasa de unas casas a otras, siempre como sirviente. Termina en la casa de un clérigo de E'li (Paladine), lord Tellin Vientorresplandeciente.
Con la Señora del Dragón, Phair Caron, y su séquito de Dragones Rojos acosando Silvanesti, Dalamar tiene un plan que presenta al rey Lorac: crear ilusiones de elfos contra los atacantes. Sabe que es un plan arriesgado, puesto que la creación de ilusiones es competencia de la magia de la Neutralidad, algo impensable para los hechiceros elfos. En esa batalla, un mago al servicio de la Señora del Dragón, Tramdt, acaba con Tellin.
Lorac se refugia en su reino de pesadilla junto al Orbe de los Dragones, y envía a todos los silvanestis al exilio, incluida su hija Alhana.
Mientras el rey Lorac se sumerge en un profundo sueño, del que también formarán parte sus enemigos, los silvanestis y los qualinestis comparten las tierras de Ergoth del Sur, convirtiendo a los habitantes oriundos, los kalanestis, en esclavos.
Alhana busca ayuda en las principales ciudades portuarias y la encuentra en manos de un semielfo, varios humanos, un enano, un kender y la princesa qualinesti. En ese grupo hay un mago que libera Silvanesti de la pesadilla en que está inmerso el reino elfo.
Los elfos han pasado cinco años en el exilio; la Guerra de la Lanza ha terminado; y Alhana les espera en la Torre de las Estrellas, enviando al príncipe qualinesti, Porthios, en busca de los suyos.
Tienen mucho trabajo por hacer: deben reconstruir el reino. Dalamar ha escuchado las historias que corren por todo Krynn sobre ese mago humano, Raistlin Majere, y quiere saber más sobre él. En la cueva donde encontró libros de magia dedicados a Nuitari, solo quedan cenizas. Lord Konnal y un grupo de Montaraces le han seguido y han descubierto que Dalamar adora al dios de la magia negra. Es condenado y juzgado. Convertido en elfo oscuro, se le obliga a abandonar Silvanesti para no volver más.
Dalamar, Hijo de la Noche, se asienta en Tarsis, donde busca trabajos que le mantienen. Alquila una habitación sobre una tienda de magia y comienza a estudiar por su cuenta. Recorre ciudades en ruinas en busca de artefactos mágicos y finalmente siente la llamada a la Torre de la Alta Hechicería de Wayreth para pasar su Prueba.
Sin daños físicos pero con una gran lacra moral, Dalamar despierta frente a Ladonna. La portavoz de la orden de los Túnicas Negras tiene una última prueba para el elfo oscuro. Debe asesinar al enano Tramdt, que para Dalamar será una venganza, pero para Ladonna significa la perpetuación del equilibrio entre la Luz y la Oscuridad, ya que Tramdt ha abrazado la fe en Takhisis.
Cuando termina con el enano, a Dalamar le ofrecen lo que más ha deseado en su vida: aprender la magia del mejor mago de todos los tiempos, Raistlin Majere, que solo admite un aprendiz en su Torre, a pesar de que sabe que, en principio, Dalamar viene a espiarle.
Con sus progenitores fallecidos y habiéndole enseñado algo de magia en la Casa de la Mística, donde solo se aprende la magia de Solinari, Dalamar pasa de unas casas a otras, siempre como sirviente. Termina en la casa de un clérigo de E'li (Paladine), lord Tellin Vientorresplandeciente.
Con la Señora del Dragón, Phair Caron, y su séquito de Dragones Rojos acosando Silvanesti, Dalamar tiene un plan que presenta al rey Lorac: crear ilusiones de elfos contra los atacantes. Sabe que es un plan arriesgado, puesto que la creación de ilusiones es competencia de la magia de la Neutralidad, algo impensable para los hechiceros elfos. En esa batalla, un mago al servicio de la Señora del Dragón, Tramdt, acaba con Tellin.
Lorac se refugia en su reino de pesadilla junto al Orbe de los Dragones, y envía a todos los silvanestis al exilio, incluida su hija Alhana.
Mientras el rey Lorac se sumerge en un profundo sueño, del que también formarán parte sus enemigos, los silvanestis y los qualinestis comparten las tierras de Ergoth del Sur, convirtiendo a los habitantes oriundos, los kalanestis, en esclavos.
Alhana busca ayuda en las principales ciudades portuarias y la encuentra en manos de un semielfo, varios humanos, un enano, un kender y la princesa qualinesti. En ese grupo hay un mago que libera Silvanesti de la pesadilla en que está inmerso el reino elfo.
Los elfos han pasado cinco años en el exilio; la Guerra de la Lanza ha terminado; y Alhana les espera en la Torre de las Estrellas, enviando al príncipe qualinesti, Porthios, en busca de los suyos.
Tienen mucho trabajo por hacer: deben reconstruir el reino. Dalamar ha escuchado las historias que corren por todo Krynn sobre ese mago humano, Raistlin Majere, y quiere saber más sobre él. En la cueva donde encontró libros de magia dedicados a Nuitari, solo quedan cenizas. Lord Konnal y un grupo de Montaraces le han seguido y han descubierto que Dalamar adora al dios de la magia negra. Es condenado y juzgado. Convertido en elfo oscuro, se le obliga a abandonar Silvanesti para no volver más.
Dalamar, Hijo de la Noche, se asienta en Tarsis, donde busca trabajos que le mantienen. Alquila una habitación sobre una tienda de magia y comienza a estudiar por su cuenta. Recorre ciudades en ruinas en busca de artefactos mágicos y finalmente siente la llamada a la Torre de la Alta Hechicería de Wayreth para pasar su Prueba.
Sin daños físicos pero con una gran lacra moral, Dalamar despierta frente a Ladonna. La portavoz de la orden de los Túnicas Negras tiene una última prueba para el elfo oscuro. Debe asesinar al enano Tramdt, que para Dalamar será una venganza, pero para Ladonna significa la perpetuación del equilibrio entre la Luz y la Oscuridad, ya que Tramdt ha abrazado la fe en Takhisis.
Cuando termina con el enano, a Dalamar le ofrecen lo que más ha deseado en su vida: aprender la magia del mejor mago de todos los tiempos, Raistlin Majere, que solo admite un aprendiz en su Torre, a pesar de que sabe que, en principio, Dalamar viene a espiarle.
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