lunes, diciembre 10, 2007

"Barry Lyndon"

Redmond Barry (Ryan O'Neal) es un joven irlandés que podía haber vivido acomodadamente si su padre, que ejercía estudios para abogado, no hubiera acabado sus días en un duelo a muerte, dejando un hijo huérfano al cuidado de su madre.
Mimado en exceso por la madre, el joven Barry no ha salido de la campiña irlandesa donde viven, así que el amor solo podía llegar de parte de alguien cercano.
Muy pronto se enamora de su prima Nora (Gay Hamilton), una poco agraciada muchacha que, muy pronto, cambia a Barry por un novio más adecuado a su posición, el capitán Quin (Leonard Rossiter). Enamorado hasta la médula, al primo solo se le ocurre retar en duelo al capitán, siendo su bala la afortunada.
Después solo le queda huir hasta Dublín, pero por el camino le roban las guineas que lleva, el ahorro de toda una vida que su madre atesoraba, junto al caballo, pistolas y espada.
Caminando por tierras irlandesas, llega a un pueblo donde el ejército inglés está reclutando soldados para ir a luchar contra Francia en la Guerra de los Siete Años. Sin un céntimo, Barry se alista al ejército y embarca al continente a luchar contra los franceses. Allí coincide con el oficial que fue testigo en su duelo, al que considera un amigo, y el hombre le cuenta que Quin no murió porque las balas eran de fogueo, y finalmente se casó con Nora.
Cuando matan al oficial en una escaramuza, a Barry solo se le ocurre desertar y volver a Inglaterra. Cogiendo prestadas las ropas de un oficial, su caballo y sus salvoconductos, llega a tierras alemanas, donde pasa un tiempo en la granja de una mujer cuyo esposo está en el frente. Pero llega el día de partir. En su camino se encuentra con una avanzadilla de soldados prusianos, aliados de los ingleses, y el capitán se huele que es un desertor. Engañado, le lleva a su cuartel y, tras desenmascararle, el capitán Potzdorf (Hardy Kruger) le da a elegir entre su ejército o la cárcel. Barry lo tiene claro y vuelve a la guerra, donde salva la vida del capitán. Condecorado y con buenas credenciales, terminada la guerra, trabajará para el servicio secreto prusiano. Debe espiar a un compatriota pero, desde el primer día, le cuenta la verdad y se hacen amigos. Haciendo fortuna con el juego, los dos recorren las principales ciudades de Europa. Ha llegado el momento en que Barry decide contraer matrimonio, pero la mujer que desea ya está casada. La condesa Lyndon (Marisa Berenson) es una bella mujer que tiene una vasta fortuna. Está casada con un hombre mayor que ella que está inválido y siempre va en silla de ruedas. Tienen un niño que adora a su madre por encima de todas las cosas. Barry corteja a lady Lyndon delante de las narices de su marido y de su capellán. Cuando le da un ataque al corazón a Sir Lyndon, Barry y la condesa esperan el tiempo de luto para contraer matrimonio. El hijo de la condesa, Bullingdon, ve a su padrastro como un advenedizo que ha venido a dilapidar la riqueza familiar.
Mujeriego, pendenciero, vago y jugador, Barry Lyndon (que ahora ha adoptado el apellido de su esposa), se termina cansando de los vicios y termina volviendo junto a su esposa. Tendrán otro hijo, Graham, al que miman en exceso. Pero el odio de lord Bullingdon (Leon Vitali) va creciendo con el paso de los años, hasta que, después de una pelea con Barry, decide abandonar su casa.
La vida vuelve a la normalidad. Graham es querido por sus padres y nada le niegan. Todavía es muy pequeño para recibir como regalo un caballo, pero sus padres se lo compran. El niño desobedece a sus padres y lo monta, con la mala suerte de que se accidenta. Durante dos días Graham delira en la cama y, finalmente, muere.
Los Lyndon no pueden soportar la pérdida de su hijo y mucho menos el dolor. Barry se refugia en la bebida y en el juego, mientras que la condesa entra en una locura tal que intenta suicidarse. Mientras, es la madre de Barry la que intenta administrar la fortuna de los Lyndon. Despide a varios sirvientes y al capellán, que deciden buscar la ayuda de lord Bullingdon, el hijo adolescente que vuelve a una casa corrupta. Reta a Barry a duelo y le hiere en una pierna, que deben cortar. También le soborna para que vuelva a Irlanda y deje a su madre en paz. Mientras la señora Barry y su hijo vuelven a la campiña irlandesa empobrecidos y solos, lady Lyndon se recupera con ayuda de su hijo y del capellán.

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