Si todos los mensajes que escribimos llegaran a los respectivos receptores...
Hace mucho tiempo que meto mensajes en botellas para que no lleguen nunca adonde realmente deben llegar. Sin embargo, me he preguntado muchas veces si me gustaría que mis palabras llegaran a la persona que nunca leerá lo que le escribo.
Necesitaría leerme de nuevo El alquimista para extenderme. Cuando terminé de leerme aquel libro, escribí las palabras ocultas, las que nunca había dicho. Y aquella vez sí que leyó ávidamente lo que tenía que decirle. Pero no volví a abrirle mi corazón. Necesitaría otro libro que me hiciera pensar.
Ahora vuelvo a guardarme las palabras escondidas para mí, dispuesta a decirlas si me sintiera obligada pero evitando decirlas. Las dejo en una botella mágica y quizás alguien las encuentre algún día. Lo que me escuece es que ese alguien tiene nombre propio.
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