jueves, mayo 24, 2007

A ninguna parte

Un día coges un tren a ninguna parte, pero sabes que ese viaje y ese tren, ese camino y el final del trayecto son muy importantes para ti, es algo que debes hacer.
Mañana cogeré ese tren. Es un viaje tranquilo, el mismo viaje de siempre y, sin embargo, diferente. Lo que cambia es el estado de ánimo. Voy contenta.
Eso es lo que hace que todo sea diferente, que la rueda de la fortuna haya dado en tan sólo unos meses una vuelta de 180º. Y mi estado de ánimo ha ido a la par.

No es tanto lo que me espera allí sino la felicidad que me aporta. No importa dónde vaya, sino quién esté.

No hay comentarios: