Un famoso escritor se queda solo tras desaparecer su mujer sin dejarle siquiera una nota de despedida. Simplemente se ha esfumado. Él cree que le ha abandonado y, pese al dolor, sigue adelante.
Es un libro de reencuentro personal, que viene a resumirse en que para comenzar con algo nuevo en nuestra vida primero hay que terminar con lo anterior, esto es, sacar fuera todos los restos del pasado. Pero no es fácil abrir la ventana y que el viento arrase con todo lo que llevamos dentro. Sobre todo porque nos cuesta muchísimo ser conscientes de esto, quizás porque estamos inmersos en un egoísmo inconsciente que no nos deja ver más allá.
Al caso de dos años, el escritor ha empezado una nueva relación con Marie, una actriz francesa, pero su mujer siempre está presente. En esa época sale a la calle su nuevo libro, Tiempo de romper, tiempo de coser, donde habla del amor de su vida, su mujer, de la que está enamorado perdidamente, un amor que ha tenido que abandonarle para que se encuentre el momento en que se equivocó, para que descubra si la ama o no, que en definitiva es para lo que sirve esa distancia.
Su esposa se ha convertido en su zahir.
Y cuando el escritor deja de pensar en sí mismo es cuando se da cuenta de que hay alguien a quien quiere más que a su propia persona, pero su mujer se encuentra lejos, muy lejos.
En la tienda donde está firmando ejemplares de su nueva novela aparece Mikhail, un kazako que se supone que es el que ha ayudado a Esther a huir. Él le reconoce, pese a no haberle visto nunca. Primero le odiará porque le ve como un rival, finalmente se creará una amistad entre ellos que les llevará juntos hasta las estepas de Kazajstán, donde se encuentra Esther tejiendo alfombras y enseñando francés.
"En las estepas siempre usan la palabra 'azul' para describir el cielo, aunque esté gris, porque saben que encima de las nubes sigue siendo azul.
(...)
Mi pasado me acompañaría siempre, pero cuanto más me liberase de los hechos y me concentrase sólo en las emociones, entendería que en el presente hay siempre un espacio tan grande como la estepa para llenarlo con más amor y más alegría de vivir.
El sufrimiento nace cuando esperamos que los demás nos amen de la manera que imaginamos y no de la manera con la que el amor debe manifestarse: libre, sin control, guiándonos con su fuerza, impidiéndonos parar".
Yo también tengo un zahir.
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