
Un joven jardinero persa fue al encuentro de su señor y le dijo:
-"Señor, esta mañana me he encontrado con la Muerte y me ha hecho un gesto de amenaza. Dadme un caballo, para irme lejos; partiré a Damasco para que no pueda encontrarme".
Por la tarde, el señor se encontró de frente con la Muerte y le preguntó:
-"¿Por qué esta mañana le has hecho un gesto de amenaza a mi jardinero?"
-"No era un gesto de amenaza" -respondió la Muerte. "Era un gesto de sorpresa por encontrarlo tan lejos de Damasco, donde tengo que tomarlo esta noche".
A menudo, las decisiones que tomamos conforman la base de una nueva realidad.
Esto me hace recordar aquella historia del hombre que está a punto de coger un avión para irse a un país lejano, pero en el último momento llega tarde y pierde el avión. Vuelve a casa, enfadado consigo mismo por su impuntualidad, enciende la televisión y en las noticias hablan de un accidente aéreo en el que no ha habido supervivientes; justamente era el avión que él debía de tomar.
O simplemente no era su momento.
Dos situaciones paralelas. En el cuento el jardinero, creyendo escapar de la Muerte, acude sin embargo a su encuentro. En la historia del avión, el hombre ha burlado a la Muerte inconscientemente y se alegra por no haber ido en el avión. Nunca sabemos cuándo es nuestro momento.
Hace tres meses me enteré de que mi tío cualquier día nos puede dejar, y sin embargo sigue con nosotros, más animado y feliz que nunca. Quizás nunca había vivido tan intensamente como ahora pues sabe que cada minuto que le queda podría ser el último.
Sin embargo, hace unos días enterraron a un hombre de mi pueblo que había tenido un accidente en una carretera comarcal cerca de donde vivo.
Nunca sabemos si la Muerte nos espera en la siguiente curva o si quiere pactar una tregua. Cuando la sientes cerca y la ves por el rabillo del ojo te replanteas cosas que antes ni siquiera se te hubieran pasado por la cabeza, te das cuenta de lo efímera que es nuestra existencia, de lo corta que es la vida y de lo importante que es vivir cada día como si fuera el último. Ahora entiendo por qué los enamorados son los únicos que son conscientes del paso del tiempo, es que son los únicos que viven intensamente cada momento.
Es necesario el amor en nuestras vidas, simplemente para hacer que cada día sea especial.
V., te adoro, porque consigues que cada día sea especial. De momento eres el único que ha conseguido que me evada momentáneamente de lo terrible que se alberga en mi interior para dar paso a una luz mágica que me hace sonreír. Gracias por estar ahí.
-"Señor, esta mañana me he encontrado con la Muerte y me ha hecho un gesto de amenaza. Dadme un caballo, para irme lejos; partiré a Damasco para que no pueda encontrarme".
Por la tarde, el señor se encontró de frente con la Muerte y le preguntó:
-"¿Por qué esta mañana le has hecho un gesto de amenaza a mi jardinero?"
-"No era un gesto de amenaza" -respondió la Muerte. "Era un gesto de sorpresa por encontrarlo tan lejos de Damasco, donde tengo que tomarlo esta noche".
A menudo, las decisiones que tomamos conforman la base de una nueva realidad.
Esto me hace recordar aquella historia del hombre que está a punto de coger un avión para irse a un país lejano, pero en el último momento llega tarde y pierde el avión. Vuelve a casa, enfadado consigo mismo por su impuntualidad, enciende la televisión y en las noticias hablan de un accidente aéreo en el que no ha habido supervivientes; justamente era el avión que él debía de tomar.
O simplemente no era su momento.
Dos situaciones paralelas. En el cuento el jardinero, creyendo escapar de la Muerte, acude sin embargo a su encuentro. En la historia del avión, el hombre ha burlado a la Muerte inconscientemente y se alegra por no haber ido en el avión. Nunca sabemos cuándo es nuestro momento.
Hace tres meses me enteré de que mi tío cualquier día nos puede dejar, y sin embargo sigue con nosotros, más animado y feliz que nunca. Quizás nunca había vivido tan intensamente como ahora pues sabe que cada minuto que le queda podría ser el último.
Sin embargo, hace unos días enterraron a un hombre de mi pueblo que había tenido un accidente en una carretera comarcal cerca de donde vivo.
Nunca sabemos si la Muerte nos espera en la siguiente curva o si quiere pactar una tregua. Cuando la sientes cerca y la ves por el rabillo del ojo te replanteas cosas que antes ni siquiera se te hubieran pasado por la cabeza, te das cuenta de lo efímera que es nuestra existencia, de lo corta que es la vida y de lo importante que es vivir cada día como si fuera el último. Ahora entiendo por qué los enamorados son los únicos que son conscientes del paso del tiempo, es que son los únicos que viven intensamente cada momento.
Es necesario el amor en nuestras vidas, simplemente para hacer que cada día sea especial.
V., te adoro, porque consigues que cada día sea especial. De momento eres el único que ha conseguido que me evada momentáneamente de lo terrible que se alberga en mi interior para dar paso a una luz mágica que me hace sonreír. Gracias por estar ahí.
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