
"Un comienzo es un tiempo muy delicado.
Sabed que nos hallamos en el año 10.000-1-91. Gobierna el Universo conocido el Padisha Emperador Shaddam IV, mi padre.
En estos tiempos la sustancia más apreciada del Universo es la especia melange, especia que extiende la vida, especia que expande la consciencia.
La especia es vital en los viajes espaciales. La Cofradía del Espacio y sus navegantes, a quienes la especia ha venido mutando durante 4.000 años, utilizan el gas de especia naranja que les confiere la facultad de plegar el espacio, es decir, de viajar a cualquier lugar del universo sin necesidad de moverse.
He olvidado decir algo: Esta especia existe solamente en uno de los planetas del Universo entero, un planeta yermo y desolado, cubierto por inmensos desiertos. Escondido entre las rocas de estos desiertos se encuentra un pueblo conocido como los Fremen, que desde tiempos remotos sostienen la profecía de que un hombre ha de llegar, un Mesías que habrá de conducirlos a la verdadera libertad.
Ese planeta es Arrakis, también conocido con el nombre de Dune".
No soy de películas de ciencia ficción, ni siquiera de intentos futuristas y mucho menos cosas que tengan que ver con el espacio. Debo reconocer que estoy impresionada con "Dune".
El mensaje del principio nos augura lo que va a ocurrir a lo largo de toda la película.
Ha nacido el elegido, Paul Atreides (Kyle MacLachlan), en el planeta Caladan. Su madre, Lady Jessica (Francesca Annis), y su padre, el duque Leto el Justo (Jürgen Prochnow), estaban encomendados para tener sólo hijas hembras, pero Jessica alteró su juramento y dio a luz a un bebé varón, Paul.
El joven es entrenado por los sabios y soldados más expertos del planeta Caladan y posee una inteligencia y una energía impresionantes. Todo el mundo se pregunta si él será el elegido.
Su gran enemigo es el barón Vladimir Harkonnen (Kenneth McMillan), un seboso hombre sudoroso y apestoso que tiene la facultad de ir volando a todos los sitios. Adora la sangre y a sus enemigos les hace colocar una válvula cardíaca que arranca en cualquier momento provocando la muerte instantánea de la víctima. Sus secuaces le ríen las gracias. Son Feyd Rautha (Sting) y Rabban (Paul Smith).
El Gran Emperador Shaddam IV (José Ferrer) necesita el control de la especia, para ello debe aliarse con los más fuertes, los Harkonnen, declarando la guerra a los Atreides y también deberá matar al hijo del duque Leto. Su asesora es la Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam (Siam Phillips) que tiene poderes sobrenaturales y gran poder telepático.
Los Atreides se trasladan junto a su gran ejército al planeta Arrakis porque necesitan la especia. El joven Paul se da cuenta de que los enormes gusanos que la resguardan tienen una relación más estrecha de la que le cuentan.
En el palacio hay un traidor que ha sido chantajeado para dejar vía libre a los Harkonnen para que ataquen a los Atreides. En esa batalla muere Leto Atreides y Jessica y su hijo son enviados al desierto. Pero sobreviven y se encuentran con los Fremen. Hacen un trato con ellos y con el paso del tiempo Paul Usul o Muad-Dib les dirige contra sus enemigos.
En ese tiempo Jessica se ha convertido en Reverenda Madre y ha transmitido sus poderes al bebé que lleva en su interior. Ha bebido el agua de la vida y ha sobrevivido.
Paul es azotado en sueños por la profecía, imágenes que se convertirán en realidad. Se enamora de Chani (Sean Young), a quien también había visto en sueños. En el momento en que Paul Atreides bebe el agua de la vida, donde todos los que lo han intentado han muerto, y abre los ojos, los gusanos que son la especia en sí misma, se convierten en aliados. Ya están preparados para atacar a Harkonnen y al Emperador.
Creo que la película está llena de símbolos, por ejemplo, el hecho de que los Fremen tengan los ojos de ese azul intenso, como si significara que ellos representan la vida. Aparte de toda esa simbología, la película está dotada de una originalidad inaudita. Me gustó, sí.
Sabed que nos hallamos en el año 10.000-1-91. Gobierna el Universo conocido el Padisha Emperador Shaddam IV, mi padre.
En estos tiempos la sustancia más apreciada del Universo es la especia melange, especia que extiende la vida, especia que expande la consciencia.
La especia es vital en los viajes espaciales. La Cofradía del Espacio y sus navegantes, a quienes la especia ha venido mutando durante 4.000 años, utilizan el gas de especia naranja que les confiere la facultad de plegar el espacio, es decir, de viajar a cualquier lugar del universo sin necesidad de moverse.
He olvidado decir algo: Esta especia existe solamente en uno de los planetas del Universo entero, un planeta yermo y desolado, cubierto por inmensos desiertos. Escondido entre las rocas de estos desiertos se encuentra un pueblo conocido como los Fremen, que desde tiempos remotos sostienen la profecía de que un hombre ha de llegar, un Mesías que habrá de conducirlos a la verdadera libertad.
Ese planeta es Arrakis, también conocido con el nombre de Dune".
No soy de películas de ciencia ficción, ni siquiera de intentos futuristas y mucho menos cosas que tengan que ver con el espacio. Debo reconocer que estoy impresionada con "Dune".
El mensaje del principio nos augura lo que va a ocurrir a lo largo de toda la película.
Ha nacido el elegido, Paul Atreides (Kyle MacLachlan), en el planeta Caladan. Su madre, Lady Jessica (Francesca Annis), y su padre, el duque Leto el Justo (Jürgen Prochnow), estaban encomendados para tener sólo hijas hembras, pero Jessica alteró su juramento y dio a luz a un bebé varón, Paul.
El joven es entrenado por los sabios y soldados más expertos del planeta Caladan y posee una inteligencia y una energía impresionantes. Todo el mundo se pregunta si él será el elegido.
Su gran enemigo es el barón Vladimir Harkonnen (Kenneth McMillan), un seboso hombre sudoroso y apestoso que tiene la facultad de ir volando a todos los sitios. Adora la sangre y a sus enemigos les hace colocar una válvula cardíaca que arranca en cualquier momento provocando la muerte instantánea de la víctima. Sus secuaces le ríen las gracias. Son Feyd Rautha (Sting) y Rabban (Paul Smith).
El Gran Emperador Shaddam IV (José Ferrer) necesita el control de la especia, para ello debe aliarse con los más fuertes, los Harkonnen, declarando la guerra a los Atreides y también deberá matar al hijo del duque Leto. Su asesora es la Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam (Siam Phillips) que tiene poderes sobrenaturales y gran poder telepático.
Los Atreides se trasladan junto a su gran ejército al planeta Arrakis porque necesitan la especia. El joven Paul se da cuenta de que los enormes gusanos que la resguardan tienen una relación más estrecha de la que le cuentan.
En el palacio hay un traidor que ha sido chantajeado para dejar vía libre a los Harkonnen para que ataquen a los Atreides. En esa batalla muere Leto Atreides y Jessica y su hijo son enviados al desierto. Pero sobreviven y se encuentran con los Fremen. Hacen un trato con ellos y con el paso del tiempo Paul Usul o Muad-Dib les dirige contra sus enemigos.
En ese tiempo Jessica se ha convertido en Reverenda Madre y ha transmitido sus poderes al bebé que lleva en su interior. Ha bebido el agua de la vida y ha sobrevivido.
Paul es azotado en sueños por la profecía, imágenes que se convertirán en realidad. Se enamora de Chani (Sean Young), a quien también había visto en sueños. En el momento en que Paul Atreides bebe el agua de la vida, donde todos los que lo han intentado han muerto, y abre los ojos, los gusanos que son la especia en sí misma, se convierten en aliados. Ya están preparados para atacar a Harkonnen y al Emperador.
Creo que la película está llena de símbolos, por ejemplo, el hecho de que los Fremen tengan los ojos de ese azul intenso, como si significara que ellos representan la vida. Aparte de toda esa simbología, la película está dotada de una originalidad inaudita. Me gustó, sí.
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