Basado en la cruzada contra los cátaros del siglo XIII promulgada por el Papa Inocencio III, la novela nos narra las intrigas de la época y nos describe a la perfección la corrupción que se había adueñado de las clases clericales. Inocencio III no sólo creía que la Iglesia debía tener el poder espiritual sino también el terrenal y, por tanto, los reyes debían rendirle pleitesía y convertirse en vasallos de la Iglesia.
Ésta es la primera cruzada contra cristianos, concretamente contra los herejes albigenses (cátaros) del sur de Francia y los nobles que les apoyaron.
Los cruzados arrasaron Béziers, Carcassonne y Narbonne en nombre de Dios, despojando a los pocos supervivientes de aquellas ciudades de sus posesiones. Se creó una época de terror en Occitania.
La novela se centra en los descendientes de Cristo, que son de Sangre Real (Sangreal - Santo Grial), de aquí que se considere que el enigmático Santo Grial vendría a ser una persona que lleve sangre real, un descendiente de Cristo, asemenjándose así a la copa en la que José de Arimatea recogió la sangre de las heridas de Jesús.
En el libro se mezclan personajes reales con personajes ficticios. Y en medio de esta variedad destaca Bruna de Béziers (personaje ficticio), último eslabón del árbol genealógico de Cristo.
Los cruzados marchan sobre Béziers, donde el señor del castillo, padre de Bruna, protege a judíos y cátaros. Ante la negativa de entregarlos al legado del Papa, el maligno Arnaldo Amalric, éste decide sitiar la ciudad amurallada y entrar gracias a la traición de habitantes de clases bajas que les abrieron las puertas.
Los ribaldos, la chusma que aspiraba a más uniéndose a la cruzada, cometieron grandes tropelías en Béziers, terminando por incendiarla y no dejar un alma viva.
La siguiente parada sería Carcasona, abastecida por dos burgos fuera de las murallas que suministraban de agua a la ciudad. Conquistados los burgos, la ciudad se rendiría.
Paralelamente a los hechos históricos, fieles a lo que pudo haber ocurrido, y siguiendo los versos del Cantar de la Cruzada escritos por Guillermo de Tudela, sobresalen tres personajes por encima del resto.
Bruna de Béziers, la Dama Grial, la última descendiente del linaje de Cristo, una mujer que cree en el amor, la única superviviente de su ciudad en el momento en que ésta cae en manos de los cruzados.
Hugo de Mataplana, trovador y juglar catalán, aparte de noble y muy unido al rey Pedro II de Aragón, que visita con asiduidad la casa de la Dama Ruiseñor, apodo con que se conoce a Bruna por su gran voz, y que termina enamorándose de ella. Además pertenece a la sociedad secreta de los caballeros de Sión.
Guillermo de Montmorency, un cruzado al servicio del legado papal que debe descubrir por qué mataron a un monje, dónde han escondidos los documentos conocidos como "herencia del Diablo" que portaba el monje y debe ayudar a su primo a asesinar a Bruna de Béziers.
Pero Guillermo será el que salvará a Bruna, disfrazada de paje, y la convertirá en su escudero. Él cree que una persona que conozca la lengua de oc (lengua que se hablaba en Occitania) puede serle de mucha ayuda en su investigación... hasta que descubre que es una mujer y que, además, es aquélla cuya cabeza quiere el legado papal. Entonces cae en los encantos del amor, decide protegerla con su vida y se apodera de él un ansia por descubrir por qué la cabeza de la mujer está en juego.
Camino de Monte Negro, al castillo de Cabaret, caen en una emboscada, donde el líder no es otro que Hugo de Mataplana, que se queda anonadado al descubrir allí a su amada Bruna.
Los dos hombres se convierten en rivales, sobre todo a la hora de conquistar el amor de Bruna, aunque ella les quiere a los dos por igual y no se decide por ninguno de los dos. Guillermo se convierte en el Caballero del Ruiseñor oponiéndose y enfrentándose a los cruzados.
Juntos terminan en Narbona, en busca de los documentos que están en poder del arzobispo, que secuestra a Bruna, a quien quiere crucificar después de que la Sangre Real dé vida a su ejército invencible de golems. Los caballeros la salvarán gracias a la ayuda de los judíos que se oponen a la resurrección de esos monstruos y del rabino que se ha aliado al arzobispo de Narbona.
Vuelven al castillo de Cabaret, donde en una trampa y al intentar salvar a su primo de la muerte, Amaury de Monfort, éste sin saber su identidad mata al Caballero del Ruiseñor.
Finalmente Bruna no se ve obligada a elegir, pero su destino es peor, puesto que Hugo le confiesa que no pueden casarse debido a que ella está predestinada al gran maestre de la Orden de Sión y rey de Aragón, Pedro II.
La joven destruirá los documentos que hablan de su descendencia para cambiar de nombre y quedarse finalmente con Hugo, de quien está plenamente enamorada.
Ésta es la primera cruzada contra cristianos, concretamente contra los herejes albigenses (cátaros) del sur de Francia y los nobles que les apoyaron.
Los cruzados arrasaron Béziers, Carcassonne y Narbonne en nombre de Dios, despojando a los pocos supervivientes de aquellas ciudades de sus posesiones. Se creó una época de terror en Occitania.
La novela se centra en los descendientes de Cristo, que son de Sangre Real (Sangreal - Santo Grial), de aquí que se considere que el enigmático Santo Grial vendría a ser una persona que lleve sangre real, un descendiente de Cristo, asemenjándose así a la copa en la que José de Arimatea recogió la sangre de las heridas de Jesús.
En el libro se mezclan personajes reales con personajes ficticios. Y en medio de esta variedad destaca Bruna de Béziers (personaje ficticio), último eslabón del árbol genealógico de Cristo.
Los cruzados marchan sobre Béziers, donde el señor del castillo, padre de Bruna, protege a judíos y cátaros. Ante la negativa de entregarlos al legado del Papa, el maligno Arnaldo Amalric, éste decide sitiar la ciudad amurallada y entrar gracias a la traición de habitantes de clases bajas que les abrieron las puertas.
Los ribaldos, la chusma que aspiraba a más uniéndose a la cruzada, cometieron grandes tropelías en Béziers, terminando por incendiarla y no dejar un alma viva.
La siguiente parada sería Carcasona, abastecida por dos burgos fuera de las murallas que suministraban de agua a la ciudad. Conquistados los burgos, la ciudad se rendiría.
Paralelamente a los hechos históricos, fieles a lo que pudo haber ocurrido, y siguiendo los versos del Cantar de la Cruzada escritos por Guillermo de Tudela, sobresalen tres personajes por encima del resto.
Bruna de Béziers, la Dama Grial, la última descendiente del linaje de Cristo, una mujer que cree en el amor, la única superviviente de su ciudad en el momento en que ésta cae en manos de los cruzados.
Hugo de Mataplana, trovador y juglar catalán, aparte de noble y muy unido al rey Pedro II de Aragón, que visita con asiduidad la casa de la Dama Ruiseñor, apodo con que se conoce a Bruna por su gran voz, y que termina enamorándose de ella. Además pertenece a la sociedad secreta de los caballeros de Sión.
Guillermo de Montmorency, un cruzado al servicio del legado papal que debe descubrir por qué mataron a un monje, dónde han escondidos los documentos conocidos como "herencia del Diablo" que portaba el monje y debe ayudar a su primo a asesinar a Bruna de Béziers.
Pero Guillermo será el que salvará a Bruna, disfrazada de paje, y la convertirá en su escudero. Él cree que una persona que conozca la lengua de oc (lengua que se hablaba en Occitania) puede serle de mucha ayuda en su investigación... hasta que descubre que es una mujer y que, además, es aquélla cuya cabeza quiere el legado papal. Entonces cae en los encantos del amor, decide protegerla con su vida y se apodera de él un ansia por descubrir por qué la cabeza de la mujer está en juego.
Camino de Monte Negro, al castillo de Cabaret, caen en una emboscada, donde el líder no es otro que Hugo de Mataplana, que se queda anonadado al descubrir allí a su amada Bruna.
Los dos hombres se convierten en rivales, sobre todo a la hora de conquistar el amor de Bruna, aunque ella les quiere a los dos por igual y no se decide por ninguno de los dos. Guillermo se convierte en el Caballero del Ruiseñor oponiéndose y enfrentándose a los cruzados.
Juntos terminan en Narbona, en busca de los documentos que están en poder del arzobispo, que secuestra a Bruna, a quien quiere crucificar después de que la Sangre Real dé vida a su ejército invencible de golems. Los caballeros la salvarán gracias a la ayuda de los judíos que se oponen a la resurrección de esos monstruos y del rabino que se ha aliado al arzobispo de Narbona.
Vuelven al castillo de Cabaret, donde en una trampa y al intentar salvar a su primo de la muerte, Amaury de Monfort, éste sin saber su identidad mata al Caballero del Ruiseñor.
Finalmente Bruna no se ve obligada a elegir, pero su destino es peor, puesto que Hugo le confiesa que no pueden casarse debido a que ella está predestinada al gran maestre de la Orden de Sión y rey de Aragón, Pedro II.
La joven destruirá los documentos que hablan de su descendencia para cambiar de nombre y quedarse finalmente con Hugo, de quien está plenamente enamorada.
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