
Leer la Biblia es absolutamente enriquecedor, no solo en el sentido religioso, sino en el histórico. Cuando terminé de leer el libro de
Joseph Ratzinger, quería ver sus explicaciones con mis propios ojos. Así que adquirí una
Biblia, asegurándome de que estuviera comentada, con introducciones históricas a cada período y a cada libro.
Y la leo, pero no como siempre me enseñaron, sino desde un punto de vista histórico, intentando buscar el simbolismo y el significado de las historias que se cuentan ahí. La leo como una novela más.
La primera parte del Antiguo Testamento está formada por cinco libros, en lo que se conoce como el Pentateuco. Es lo que los hebreos llaman Torá, que corresponde con la antigua ley judía. Esos cinco libros son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Se consideró a Moisés el autor primigenio, pero lo cierto es que debido a las diferentes versiones, con muchas repeticiones y anacronismos, se sabe que fueron muchos los autores que pusieron su granito de arena y que su escritura es de diversas épocas.
El primer libro del Pentateuco es el Génesis (“nacimiento, creación, origen”), en hebreo Bereshit, que significa “En el principio” (los libros en hebreo toman como título la primera palabra del comienzo de cada libro). Está dividido en dos partes bien diferenciadas: la creación del mundo y las vidas de los patriarcas. Los temas principales y conocidos son:
La creación de la luz, Gustave Doré.
- La creación del mundo de la nada. Dios crea el mundo en seis días, dejando el séptimo para descansar.
- La creación del hombre como hijo de la tierra (adama), dándole como nombre Adam. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Adán pone nombres a todas las criaturas del mundo, pero Dios se da cuenta de que necesita una compañera. Le hace entrar en un sueño profundo y de su costilla crea a la mujer.
- El hombre y la mujer son colocados en el huerto del Edén. Dios les dice que pueden coger frutos de todos los árboles, excepto del Árbol del Conocimiento, colocado en el centro del Edén. La serpiente, considerada como el animal más astuto, convence a la mujer para que pruebe el fruto prohibido, pues al hacerlo será como Dios. La mujer ve que no ocurre nada malo y convence a Adán para que lo pruebe. En ese momento, hombre y mujer sienten vergüenza de su desnudez.
Adán y Eva, Alberto Durero.
- Dios, al comprobar lo que han hecho, castiga a la serpiente a arrastrarse para siempre y a la mujer a padecer dolores durante el parto y a estar sometida por el hombre. Adán es condenado a trabajar la tierra con el sudor de su frente. Son expulsados del Edén. Se le dota a la mujer el nombre de Eva, “Vitalidad”, la madre de la vida (de los seres vivos).
- Adán y Eva tienen dos hijos: Abel y Caín. Caín, el primogénito, es agricultor, mientras que su hermano se dedica al pastoreo. Los dos hacen ofrendas a Dios y el Señor tiene preferencia por los corderos que le ofrece Abel. Caín, cegado por la envidia, lleva a su hermano al campo y allí lo asesina. Dios le condena a vagar por el mundo como un forajido, pues el campo ya no le dará sus frutos.
Caín conduciendo a Abel a la muerte, James Tissot.
- Mientras Adán multiplica su descendencia (tal y como viene diciendo Dios desde el principio de los tiempos: “Creced y multiplicaos”), Adán y Eva tienen un tercer hijo: Set. Desde los descendientes de Caín y Set hasta Noé se habla de una amplia genealogía, donde se nombran las edades de los primeros hombres, que vivían cientos de años (tal es el caso de Matusalén, que murió a los 969 años).
- Tras varias generaciones, en las que los hombres se van extendiendo tan rápidamente como el pecado, llega Noé. Es el único hombre fiel a Dios en un mundo donde la semilla del pecado ha arraigado tan bien. Dios toma una decisión y le dice a Noé que construya un arca (un edificio flotante con techo) y meta allí a su familia y una pareja de cada animal, además de las provisiones. Durante 40 días y 40 noches, el agua del cielo se unió con el agua de la tierra y se exterminó a todo ser viviente, excepto a aquellos que estaban dentro del arca: es el diluvio universal. Dios prometió no hacer jamás nada parecido, y en señal de su alianza con Noé colocó un arco en el cielo (que aparece siempre después de haber terminado de llover).

- Cuando el arca se posó en la tierra, Noé plantó la primera viña y con el primer vino se emborrachó. Tenía tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Cuando le vio borracho Cam, fue a decírselo a sus hermanos sin hacer nada, pero Sem y Jafet ayudaron a su padre, que maldijo a Cam. De los hijos de Noé, vuelve a desprenderse una nueva genealogía que puebla otra vez la tierra. De los descendientes de Sem llegamos hasta Abram, el primer patriarca.
- La torre de Babel. Los hombres, que hablaban la misma lengua, pretendían construir una torre que llegara al Cielo. Cuando Dios se dio cuenta de lo que pretendían hacer, obró para que no se entendieran, y éste es el comienzo de las diferentes lenguas, de los diferentes pueblos y de los diferentes países.
La torre de Babel, Brueghel.
La segunda parte del Génesis tiene como protagonistas a los primeros patriarcas: Abrahán, Isaac y Jacob, con sus hijos.
- Dios dice a Abram que salga de su tierra y vaya hacia Canaán. Coge a su mujer, su sobrino Lot, sus criados y su ganado y vaga por el desierto en busca de la tierra prometida por su Dios. Se asienta en Hebrón y Lot se separa de él, instalándose cerca de Sodoma. Estallan las luchas entre los reyes de la zona y secuestran a Lot. Abram busca a su sobrino y vence a los reyes. Se le considera un héroe.
- La preocupación principal de Abram y su esposa Saray es la de tener un hijo. Son cada vez más ancianos y la fe en Dios, que les ha prometido descendencia, se tambalea. Saray le ofrece a su marido a su criada Agar, con la que tiene un hijo, Ismael. Es un nombre elegido por Dios, y a su vez, cambia el de Abram por Abrahán y el de Saray por Sara. Dios hace una alianza con Abrahán por la que todos los varones, por su fe en Él, deben ser circuncidados a los ocho días de nacer.
- Había llegado a oídos de Dios que las ciudades de Sodoma y Gomorra estaban llenas de pecadores. Tres ángeles enviados por Dios avisan a Abrahán de la inminente destrucción de esas ciudades. Abrahán intenta impedirlo. Cuando los ángeles llegan a Sodoma, Lot les abre las puertas de su casa. Ellos le dicen que debe huir sin mirar atrás. Ante la mofa de sus criados, Lot coge a su esposa y a sus hijas y sale de la ciudad. Pero la esposa de Lot mira hacia atrás, convirtiéndose en estatua de sal. A lo lejos, el fuego de la destrucción acaba con Sodoma y Gomorra.
- Lot y sus hijas se han refugiado en una cueva, lejos del fuego celestial. Como las hijas temen no tener descendencia, emborrachan a su padre y las dos yacen con él, teniendo un hijo cada una, Moab y Ben-Amí, origen de los moabitas y los amonitas, pueblos malditos por el incesto cometido.
- Por fin llega el hijo prometido a Abrahán y Sara: Isaac. La esposa, celosa del hijo de la criada, le pide a su marido que eche de su casa a Agar e Ismael. Abrahán le pregunta a Dios qué debe hacer y Dios le dice que haga caso a su mujer. Agar recorre sola el desierto con su hijo, pero Dios se apiada de ellos, dándoles agua para seguir viviendo.
- Dios pone a prueba la fe de Abrahán: le pide que sacrifique a su único hijo en su nombre. Abrahán está en un dilema, pero su fe en Dios es fuerte y decide sacrificar a Isaac en nombre de Dios. Cuando está a punto de clavarle un puñal, un ángel intercede para que no se lleve a cabo el sacrificio.
Abrahán presenta a Isaac en sacrificio, Andrea del Sarto.
- Sara muere y Abrahán compra una cueva para utilizarla como sepulcro. Sabiendo que su final está cerca, le pide a su más fiel criado que acuda a la región donde vive su familia y busque una esposa para su hijo Isaac.
- El criado llega a un pozo y, orando a Dios, le dice que aquella mujer que le ofrezca agua para él y sus camellos, será la esposa que anda buscando. Se acerca Rebeca, y le ofrece agua para él y para sus camellos. Él pide alojamiento en su casa y explica la historia que le ha llevado allí. Rebeca accede a casarse con Isaac y deja el hogar junto al criado de Abrahán. El patriarca tomó otra mujer, con la que tuvo más hijos. Y finalmente murió. Isaac le enterró en la cueva donde habían sepultado a Sara.
- Isaac y Rebeca tuvieron dos hijos gemelos: Esaú y Jacob. Esaú era el primogénito por haber salido primero. Mientras éste se dedicaba a la caza y era el preferido de su padre, Jacob era pastor y era el favorito de la madre. Los dos hijos representan a los pueblos de Edom e Israel. Por una comida, Esaú vende sus derechos de primogénito a Jacob. Los hermanos se habían distanciado. Cuando Isaac estaba en su lecho de muerte, le envía a Esaú a cazar para prepararle un guiso y darle su bendición. Rebeca, que lo oye, llama a Jacob y le dice que coja unos cabritos de su rebaño para hacer un guiso a su padre. Jacob está preocupado porque, aunque Isaac ha perdido vista, él apenas tiene vello, en comparación con su hermano. Rebeca cubre sus brazos con el pelo de los cabritos y le viste con las mejores ropas de Esaú. Cuando entra en la estancia donde yace Isaac, éste reconoce la voz de Jacob, pero al tocarle nota su vello y al olerle, el aroma que desprenden las ropas de Esaú. Le da su bendición y cuando vuelve el primogénito, descubren el engaño. Esaú promete vengarse de su hermano.
- Jacob tiene que huir y se refugia en casa de su familia materna. Su tío Labán tiene dos hijas, Lía y Raquel. Jacob se enamora perdidamente de Raquel. Jacob cuida los rebaños de su tío hasta que un día Labán le habla de un sueldo. El sobrino solo pide la mano de Raquel. Para conseguirla, debe trabajar para Labán durante siete años más. Al cabo de ese tiempo, Labán engaña a su sobrino y le mete en el lecho a la hija primogénita, Lía. Al descubrir el engaño, el tío se justifica diciendo que no puede dar la mano de la hija menor sin haber casado primero a la mayor. Entonces le dice que al cabo de siete años tendrá a Raquel. Y que deberá cuidar por igual a las dos esposas. Cuando se cumple el tiempo exigido, Jacob toma a Raquel como esposa.
- Los hijos de Jacob simbolizan a las doce tribus de Israel. Las dos hermanas, Lía y Raquel, sienten celos y ponen todo su afán por darle mucha descendencia. Así Lía, su criada y la criada de Raquel serán las madres de los hijos mayores de Jacob. Raquel está desesperada porque no consigue darle un hijo, hasta que llega José. Después tiene otro hijo, Benjamín, y Raquel muere de parto. Estos dos serán los hijos predilectos de Jacob.
Los hijos de Jacob eran: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. También tuvo una hija: Dina.
- Jacob sale hacia la tierra de su familia, con sus mujeres, hijos, criados y ganado. Huye de Labán, que le persigue, pero en un sueño Dios se le aparece advirtiéndole sobre hacerle nada a Jacob. El bendito cree que su hermano Esaú todavía le guarda rencor y envía por delante regalos para ablandarle. Sin embargo, Esaú le recibe con los brazos abiertos.
- Dina, la única hija de Jacob, es raptada y violada por Siquén, un príncipe que se ha enamorado de ella. Pide su mano, pero sus hermanos toman la justicia por su mano en una venganza sangrienta. No se aceptan los lazos con otros pueblos.
- Jacob se estableció en Canaán con toda su familia. Sus hijos apacentaban los rebaños. Su favorito era José y eso despertaba las envidias fraternales. José tenía sueños premonitorios, que le advertían de que tanto sus hermanos como sus padres un día se arrodillarían ante él. Sus hermanos le llamaban "el soñador". Un día decidieron matarle, pero Rubén, el mayor, atenuó la amenaza y le vendieron como esclavo. Al volver, le dijeron a Jacob que José había muerto.
- Judá, otro de los hijos de Jacob, se casó y tuvo tres hijos. Trajo a una esposa, Tamar, para el mayor, pero éste murió sin dejar descendencia. Se casó la viuda con el segundo hijo, pero también éste falleció. Le pide a la viuda que espere hasta que el tercero se haga mayor. Sin embargo, Judá no tiene intención de ofrecerle a su hijo pequeño. Tamar, viendo que pasa el tiempo y su suegro no la llama, se disfraza de prostituta y yace con Judá, que le deja su semilla. Judá le paga con joyas que Tamar utilizará después para hacer valer su justicia. Tuvo dos gemelos de Judá.
- José llega a Egipto como esclavo, pero todo le sale bien. Su amo confía tanto en él que le deja a cargo de todo. La esposa de su amo intenta seducirle, pero José la rechaza. Ella, despechada, le acusa ante sus criados y ante su marido de que él ha intentado seducirla. Y José es enviado a prisión. Como todo le sale bien, le terminan confiando el cuidado de todos los demás presos.
Un día, llegan a la prisión el copero y el panadero del faraón. La misma noche, estos hombres tienen un sueño premonitorio cada uno, que José interpreta. Cuando salieron de la prisión, el copero volvió a ocupar su cargo, mientras el panadero fue ahorcado, tal y como José les había predicho.
- El faraón comenzó a tener un sueño que nadie era capaz de interpretar. Entonces el copero se acordó de José y lo llevó ante el faraón. “Vendrán siete años de riqueza y después siete años de hambre. Habrás de guardar para cuando no haya”, le dijo José al faraón. Éste, gratamente sorprendido, le convirtió en visir, el segundo mando más importante de Egipto después de él. Y tal como José había predicho, llegaron años de abundancia, donde José recolectó todos los víveres que pudo, preparándose para la época de penuria. Al cabo de siete años, llegó el hambre. Egipto era el único país donde había víveres para afrontar la hambruna.
José interpreta el sueño del faraón, Peter von Cornelius.
- Jacob envía a Egipto a todos sus hijos, menos a Benjamín, para conseguir grano. José les reconoce, pero sus hermanos no le reconocen a él. Les pregunta por su hermano menor y por su padre, les vende el grano y les mete en los sacos el dinero con el que le han pagado. Les pide que traigan a Benjamín a Egipto porque si no les enviará a la prisión como espías.
- Jacob no quiere perder al único hijo que le queda de Raquel, pero ante las penurias de su familia, acepta mandarlo a Egipto con el resto de sus hermanos. Judá se hace responsable de él. Cuando José le ve, le colma de riquezas. Pero todavía tiene que poner a prueba al resto de sus hermanos. Mete una copa de plata en el saco de Benjamín cuando los hijos de Jacob se marchan, y envía en su búsqueda a los suyos. Cuando se descubre que Benjamín tiene la copa del visir, José decide retenerle en Egipto. Si los hermanos acceden, será que no han cambiado y que no les importa la suerte que pueda correr su hermano pequeño, pero Judá dice que le retenga a él en vez de a Benjamín, pues si Jacob se queda sin su hijo menor será su muerte. Es cuando José se da a conocer y pide que vayan en busca de su padre, para darles tierra y alimento en Egipto. Jacob, llamado ahora Israel, acude a Egipto, feliz porque ha recuperado a su familia por completo. José fue un visir justo que estableció que la quinta parte de las ganancias egipcias sería para el faraón. Allí murió Jacob, que en su lecho de muerte bendice a sus hijos y se anticipa a lo que acontecerá. Finalmente pide que le entierren en la cueva donde descansan sus antepasados. Y los hijos así lo hicieron. En Egipto también murió José, que dijo antes de expirar: “Cuando Dios venga a buscaros, llevadme a enterrar a la tierra de mis antepasados”.