Hoy va a ser un día inolvidable, sin duda. Y, pese a las circunstancias, no ha estado mal.
Porque tentempié cumpleañero ha habido, también he soplado las velas de una tarta que previamente había encargado. Me he emocionado porque la situación me supera: no poder abrazar a mis padres, no poder dar dos besos, que nadie te pueda dar un tirón de orejas.
Pero todos los años no viene la policía a traerte un detalle a la puerta de casa, como ha ocurrido hoy...

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