Me regalaron esta novela por mi cumpleaños. Sé muy bien cómo llegó a mis manos, pero desconozco cómo la consiguieron quienes me la regalaron. Supongo que, cuando termine todo esto, se la prestaré a mi madre, porque es la típica novela que a ella le encantará.
El resultado es que empecé a leer y no pude parar, tanto como para saborear mentalmente el chocolate y como para comprar bombones esta mañana sólo para degustarlos mientras seguía leyendo el libro. Sí, en algunas descripciones de la elaboración de tabletas de chocolate o bombones, al lector se le hace la boca agua.

Stuttgart (Alemania) a principios del siglo XX
La novela transcurre en Stuttgart en el año 1903, una época bastante atractiva en cuanto a inventos tecnológicos, con una Alemania que despuntaba en tecnología, pero a la vez era una época obsoleta con respecto a la situación social: los roles sociales estaban muy pronunciados, con unas clases que no se mezclaban, los sirvientes y obreros cobraban una miseria en las casas o en las fábricas donde trabajaban, y la situación de la mujer era muy retrasada, tanto como que su papel era nulo, ya que su rol era el de encontrarse siempre a la sombra de la figura masculina.
Wilhelm Rothmann es el director de la fábrica de chocolate más importante de Stuttgart, un hombre muy rico que, sin embargo, está a punto de llegar a la bancarrota. Su esposa francesa, Hélène, se ha ido a calmar sus nervios a un sanatorio junto al lago italiano de Garda, mientras el señor Rothmann tiene que hacer frente a sus deudas y a dos hijos gemelos, Karl y Anton, que no paran de hacer travesuras, algunas muy peligrosas. Para salvar la situación, sólo se le ocurre emparentar a su hija Judith con el hijo del banquero von Braun, el mismo banquero que le llevó a la bancarrota. Sin embargo, Judith Rothmann tiene otros planes, ya que su sueño es dirigir la fábrica de su padre, algo impensable para su progenitor, para quien poner al frente a una mujer sería lo último. Además Judith no sólo odia a Albrecht von Braun, sino que además está prendada de uno de sus amigos, Max Ebinger, un joven que tiene fama de mujeriego. Junto a ellos se encuentra otro hijo de un potente empresario de Stuttgart, Edgar Nold, que se ha independizado de su familia para dedicarse a la pintura.
Sanatorio del Doctor Harturgen, Riva del Garda (Italia)
Los Rothmann y los Ebinger no se llevan bien, pero cuando en una fiesta a Max le nombran sucesor de la dinastía Ebinger, y se anuncia el compromiso entre von Braun y Judith, el destino hace que los dos se reencuentren en una sala privada y consuman un deseo incontrolable.
Pocos días después, cuando Judith cree que Max Ebinger va a pedir su mano y así se podrá romper el compromiso con Albrecht von Braun, Ebinger desaparece de la ciudad y se marcha a Italia.
Mientras, un joven berlinés ha cumplido condena por un duelo que no fue a muerte, pero que infectó la herida del otro duelista, lo que le causó la muerte. Victor Rheinberger decide empezar de cero en Stuttgart, y nada más bajar del tren conoce a los gemelos Rothmann, que se encuentran haciendo una hoguera. Les acompaña a su casa y su padre le ofrece una recompensa, pero Victor le pide trabajo en la fábrica de chocolates.
Victor comienza a resaltar en la fábrica porque le gusta la ingeniería y la mecánica, por lo que enseguida se encuentra arreglando cualquier tipo de máquinas, pero muy pronto se da cuenta de que el director no quiere modernizar la maquinaria, por lo que empieza a intuir que no tiene suficiente liquidez. Además, sus encuentros con Judith comienzan a ser rutinarios, tanto como para que entre los dos comiencen a idear la construcción de una máquina expendedora de chocolates.
Mientras, en el lago de Garda Hélène ha decidido que no quiere regresar a las convenciones sociales de Stuttgart, donde se encuentra asfixiada, y comienza a ahorrar y a pintar cuadros, y así conoce a Max Ebinger, y él, aunque sabe que es la madre de Judith, no confiesa su identidad.
En cuanto a Victor, será quien dé la vuelta a todo lo que ocurre, descubriendo con ayuda de Edgar Nold, que von Braun tiene deudas por juego, mantiene a una prostituta y bebe mucho, por lo que le amenazan para que abandone la ciudad. Además, descubren las cuentas de la fábrica de chocolates y también que Rothmann fue engañado por el banquero, por unas financiaciones inexistentes con las que se quedó sin liquidez. Finalmente, Victor acude a Ebinger para amenazarle con destapar el embarazo de Judith y manchar la reputación de la familia, por lo que consigue una financiación por parte de Ebinger para la fábrica de chocolates.
Una persona que resulta de interés es Henny Arendt, una asistente de policía, que ayuda a las mujeres descarriadas, es decir, las que se quedan embarazadas prematuramente, o las que se dedican a la prostitución porque en sus trabajos reciben una miseria de sueldo...

Finalmente, comentar que la fábrica de chocolates de la novela se basa en la fábrica de Stuttgart Moser-Roth, y que en aquella época Alemania era un país de grandes inventos, y por ejemplo en Stuttgart nació la fábrica Bosch.
Me ha parecido una novela de época que se disfruta.
LA AUTORA:

Maria Nikolai es una autora alemana que ha publicado varios libros de no ficción y una novela histórica. Hace tiempo que quería escribir una saga familiar. La mansión de los chocolates es el resultado de la suma de su pasión por los temas históricos, los grandes romances y el chocolate.
En Alemania se convirtió en un espectacular best-seller, con más de 200.000 ejemplares vendidos.
EL LIBRO:
Título original: Die Schokoladenvila
Autora: Maria Nikolai
Traductoras: Marta Armengol Royo y Elena Abós
Editorial: Maeva (4ª edición, en marzo de 2020)
Número de páginas: 502
ISBN: 9788417708450
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la N.
* 2020 Reading Challenge Popsugar: Un libro con una cubierta de color rosa.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Pastel, tarta, chocolates, dulces en general.

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