
Es cierto que el libro que he empezado me gusta mucho, pero a veces incluso la lectura me llega a saturar, así que hoy he decidido ver otra película de ésas que no haga pensar, de ésas que terminan bien.
Brooks Rattigan (Noah Centineo) es un estudiante de instituto que quiere entrar el próximo curso en la Universidad de Yale. Tiene un expediente académico muy alto, pero no es suficiente: necesita destacar en algo. Su mejor amigo es Murphy (Odiseas Georgiadis) es un joven para el que la informática no tiene secretos. Comparten trabajo en un restaurante de comida rápida, y allí entran dos estudiantes del instituto, donde uno de ellos dice que tiene que ir a una cita con su prima y que le pagan por ello, pero no quiere ir. Cuando Brooks escucha la conversación le dice que irá él a aguantar a su prima, y así conoce a Celia Lieberman (Laura Marano), una joven rebelde con la que confraterniza desde el primer día. Celia le insinúa que es el perfecto acompañante y que podría dedicarse a ello, así que Brooks no lo duda y Murphy crea una aplicación por la que Brooks comenzará a salir con chicas y mujeres como acompañante y, a cambio, percibirá un dinero extra por ello, con el fin de poder acceder económicamente a la universidad más cara del país. En la fiesta a la que va con Celia conoce a Shelby Pace (Camila Mendes), una chica muy rica y popular que ya tiene organizado todo su futuro, y mientras Celia y Brooks hacen creer a todo el mundo que son pareja, él sigue haciendo de acompañante, hasta que se da cuenta de que su vida es una mentira, que no quiere ir a Yale teniendo que aparentar una persona que no es, que Murphy seguirá siendo su mejor amigo y que Celia es con la única persona con quien no tiene que aparentar algo que no es.
Entretenida, sin más.
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