miércoles, mayo 11, 2016

Tristeza


La vida es efímera, tanto que vivimos en un mundo sin darnos cuenta que no merece la pena enfadarse ni hacer mala sangre. Cuando cada viernes voy a Logroño, aunque a veces me gustaría quedarme, por ejemplo este fin de semana, que son fiestas, pienso en lo muy a gusto que me encuentro con mis padres. No, sacrificar cada fin de semana no es nada comparado con el sacrificio que han ido haciendo ellos desde que nací.
Hay días que no son agradables. Hoy es uno de esos días. Siempre es doloroso cuando una persona se va, cuando toma ese tren que sólo tiene billete de ida. Compartimos el dolor y el vacío, porque es lo que nos queda, pero para las personas cercanas es duro cada día a día. Simplemente no estamos preparados para lo que nos espera a la vuelta de la esquina. Creemos ser invulnerables, creemos ser fuertes, pero el destino, el último destino, es igual de afilado para todos. 
Hoy no es un día agradable, porque cuando una persona cercana está pasando por un dolor tan grande nos toca el alma. Y nadie es inmune.

1 comentario:

Dyhego dijo...

Mis sinceras condolencias, K.
Un abrazo.