viernes, mayo 27, 2016

Novelas del pasado: Flores en el ático

Leí Flores en el ático cuando tenía dieciséis años. Entonces la editorial Plaza & Janés editaba todas las sagas de Virginia C. Andrews en una edición de bolsillo de color verde botella. Tengo que decir que me impactó mucho esta saga. Eran los primeros libros que leía de la autora y reconozco que era muy adictiva. La familia de la que trata esta saga de cinco novelas se llama Dollanganger y será la que da el nombre a la serie entera, formada por Flores en el ático, Pétalos al viento, Si hubiera espinas, Semillas del ayer y Jardín Sombrío. No empecé a leer los libros hasta que no me informaba sobre las sagas y cuando las tenía al completo era cuando comenzaba a leerlas. De hecho, leí mucho de la autora durante los últimos años de internado y el comienzo de la Universidad. Y me dio mucha pena cuando me enteré que la autora había fallecido y que la familia había contratado a un nuevo autor que diera continuidad a los manuscritos que la autora había dejado. 

En 1957, Cathy Dollanganger tiene doce años y es la segunda de cuatro hijos (Chris, el hermano mayor, tiene catorce, y los gemelos, Carry y Cory, que tienen cinco). Viven en Gladstone, Pennsylvania, con sus padres, Christopher y Corrine. Su padre trabaja en una empresa de relaciones públicas, mientras su madre se queda en casa para cuidar de ellos. Su estilo de vida idílica termina con la repentina muerte de su padre en un accidente de coche.
Como Corrine no puede mantener a sus hijos sola, ya que no trabaja, y la muerte de su marido deja muchas deudas pendientes a la familia, decide mudarse a la mansión de sus padres en Charlottesville, Virginia, familia cuya existencia los hijos desconocen. Corrine escribe numerosas cartas a su madre para que les permita vivir con ella. Finalmente, Olivia accede, pero con la condición de que, si los niños se quedan, deben permanecer encerrados para que su abuelo, Malcolm, no se entere de que los niños viven en la casa. Corrine explica a sus hijos que cuando era joven ella hizo algo que sus padres desaprobaron, por lo que se encuentra desheredada. Sin embargo, su padre se está muriendo, y Corrine sabe que si puede recuperar su amor, se convertirá en la heredera de una gran fortuna. También les explica que su apellido de soltera es Foxworth.
Los Dollanganger empaquetan algunas cosas y cogen el tren a Virginia, dejando todo lo demás atrás, incluida su vida anterior. Toman un camino secreto a Foxworth Hall, donde son escoltados por Olivia hasta el cuarto pequeño bajo la buhardilla. Corrine promete visitarlos al día siguiente tras una primera entrevista con su padre, pero cuando regresa, sus hijos descubren que ha sido salvajemente azotada por Olivia. La abuela aclara a los jóvenes que sus padres eran medio tío y sobrina, ya que su padre era medio hermano de Malcolm. Para que Corrine recupere el amor de su padre, los niños han de mantenerse ocultos hasta que Malcolm muera, momento en que Corrine recibirá su herencia y podrá proporcionar esa fortuna a sus hijos.
Al principio, Corrine hace a sus hijos regalos costosos y promesas de un futuro brillante, los visita todos los días y les ayuda a decorar el ático para que los gemelos no tengan miedo, asiste a una escuela de secretariado para aprender las habilidades necesarias para el cuidado de los niños (esto nunca se menciona después de pasado un año). Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, deja de visitar a sus hijos y pierde el interés por ellos, sobre todo en los gemelos, que han dejado de crecer con motivo del encierro. La abuela abusa de los niños, tanto física como emocionalmente, que los llama insistentemente "engendros del diablo" y les amenaza con severos castigos si desobedecen sus reglas. Corrine sigue favoreciendo a Chris y, a pesar de su amor por su hijo favorito, no le motiva lo suficiente para liberarlos. Tras el primer año en esta situación, Corrine deja de visitar a sus hijos, por lo que los dos mayores creen que le ha pasado algo. Cathy sospechará que su madre les ha abandonado.
Al principio, los niños pasan el tiempo leyendo y viendo la televisión, de donde aprenden conceptos básicos para conseguir sus sueños. Cathy practica constantemente ballet y Chris lee innumerables libros para convertirse en médico (profesión que su padre quería que estudiara). El abandono de su madre les obliga a depender unos de otros, afianzando su comodidad y amistad. Esto conlleva una nueva unidad familiar, donde Cathy y Chris asumirán los roles de madre y padre y los gemelos y la resolución de enseñar a sus hermanos en una especie de escuela improvisada en el ático. A los dos años, Cathy y Chris comienzan a entrar en la pubertad. Cathy siente curiosidad por los cambios físicos de su cuerpo. En cierto momento en que ella está admirando su cuerpo desnudo y Chris entra accidentalmente en la habitación son sorprendidos por su abuela, que obliga a Chris a cortar el pelo a Cathy o los cuatro niños pasarán hambre durante semanas. Chris se niega, por lo que Olivia drogará a Cathy, le echará alquitrán en el pelo y Chris se verá obligado a cortárselo. El hambre obliga a los niños a tomar medidas desesperadas: Chris ofrece su sangre para alimentar a los gemelos y las tripas de ratones para que él y Cathy pudieran comer, ya que se encuentran muy débiles. Antes de empezar a comer ratones, su abuela les deja una canasta de alimentos variados.
Un tiempo después, Corrine regresa repentinamente y anuncia a sus hijos, totalmente emocionada, que se ha casado con el abogado de su padre, Bart Winslow, que se había ido de luna de miel. Los hijos mayores se enfadan porque, mientras su madre estaba de vacaciones, ellos estaban casi muertos de hambre. Ella les explica que cualquier movimiento es pensando en ellos. Mientras, la abuela sigue abusando y azotando a Chris y Cathy. Debido a su confinamiento, Cathy y Chris se atraen sexualmente el uno por el otro, mientras comienzan a planear la huida. Un día, distraen a su madre durante una de sus visitas, se llevan las llaves, haciendo impresión de ellas en una barra de jabón, que tallarán después en una barra de madera. Para contar con dinero, en secreto roban joyas y dinero de su madre y su padrastro.
Antes de fugarse, uno de los gemelos enferma gravemente y Cathy convence a su madre para que lo lleve al hospital. Corrine les anunciará después que ha fallecido de neumonía. Desesperado, Chris decide robar todo el dinero que pude encontrar en el dormitorio de su madre, donde descubrirá que Bart y Corrine han abandonado Foxworth Hall para siempre, que su abuelo murió hace nueve meses, su abuela había ido dejando alimentos con arsénico para matar a los ratones en el ático. Cuando comprenden que ellos son los "ratones", Cathy y Chris cogen a su hermana y salen desesperadamente de Foxworth Hall para coger el tren hacia Sarasota, Florida. 
En la estación de tren, Chris revela el horror final: su abuelo Malcolm había dicho que su madre sería desheredada si se demostraba que había tenido hijos de su primer matrimonio o tiene cualquier otro en el futuro. Su abuela comenzó a dejarles rosquillas envenenadas nueve meses atrás, cuando su abuelo murió y fue leído el testamento por Corrine, por lo que los dos mayores comprenden que ha sido su madre la que ha tomado la decisión de envenenarles.
Deciden no ir a la policía por miedo a ser separados y colocados en lugares de acogida. Su prioridad es estar ahí para Carrie y sobrevivir por su cuenta. Cathy está enfadada por la traición de su madre y sólo desea vengarse de su madre y de su abuela, y promete que un día se vengará. Cuando se fugan, en noviembre de 1960, Chris tiene casi 18 años, Cathy tiene quince, y Carrie cuenta con ocho años de edad.

El libro está narrado en primera persona por Catherine Dollanganger.

No hay comentarios: