Hace unos años leí los primeros libros que componen la Biblia. Uno de ellos, el Éxodo, es una de las historias más interesantes, ya que los comienzos son harto largos y llenos de genealogías. Sin embargo, el Éxodo nos cuenta la liberación de los esclavos israelistas de las garras egipcias y su éxodo hasta la Tierra Prometida. El guía no es otro que Moisés, criado en el palacio del faraón.
El director es Ridley Scott, y sabiendo que con Gladiator creó uno de los instantes más fascinantes del cine moderno, yo tenía buenas expectativas sobre esta película, que no me ha defraudado.
Moisés (Christian Bale) crece en el palacio real junto al hijo del faraón, Ramsés (Joel Edgerton), los dos son como hermanos y luchan juntos en las mismas guerras que acosan las fronteras egipcias. Un buen día, Moisés es enviado a otra ciudad donde los esclavos se están rebelando contra el virrey y Moisés descubre que éste vive como un rey mientras el pueblo es esclavizado. Uno de los ancianos hebreos le explica su pasado, que una vieja leyenda sobre un enviado que iba a guiar al pueblo judío hacia Canaán llegaría y liberaría a los esclavos hebreos, de ahí que todos los primogénitos varones de cada familia israelita fuera sacrificado. Sin embargo, Miriam (Indira Varma) mete a su hermano en un canastillo cerca del palacio del faraón, donde una mujer coge al niño y lo crían junto al primogénito del faraón.
Cuando Ramsés, ya convertido en faraón, descubre la verdadera identidad de Moisés le expulsa al exilio. Moisés se dirige hacia el este, está a punto de morir, hasta que después de mucho tiempo caminando llega a un oasis donde conoce a la familia de Séfora (María Valverde), con la que se casará y formará su propia familia. Viven junto a la montaña sagrada, de la que su esposa dice que está prohibido subir. Moisés, un día sube tras unas ovejas, y de zarza ardiente escucha la voz de Dios, que le llama para que libere a su pueblo (Israel) del yugo de Egipto.
Dios envió las diez plagas contra Egipto (el agua del Nilo se tiñe de sangre, ranas, langostas, moscas, sarpullidos, el ganado enferma, piojos, granizo, tinieblas y muerte de todos los primogénitos). En cuanto a la última plaga, la de la muerte de los primogénitos, todos los hebreos cubrieron las jambas y dinteles de sus casas con sangre de cordero, por eso la muerte no entró en sus casas.
Tras esta última plaga, y con su hijo muerto en los brazos, el faraón les dice a los israelistas que se marchen, aunque luego cambiará de opinión y saldrá tras los pasos de los hebreos, hasta el Mar Rojo, que abrió sus aguas a los seguidores de Moisés, pero las cerró a los egipcios, que perecieron en su persecución. La película termina cuando Moisés graba sobre las tablas de la ley los Diez Mandamientos, y en su travesía a través del desierto, que duró cuarenta años.
Es una película larga, que está bien, aunque me ha sorprendido que la figura de Yahvé se manifieste a través de un niño.

2 comentarios:
Yo me quedé en el libro de los números. ¡Qué aburrimiento!
Yo creo que leí los cinco primeros libros y lo dejé. Disfruto más con otro tipo de lecturas ;)
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