El sábado pasé una tarde de esas en que la compañía es para disfrutar. Todo fue idea de mi tía y mi madre. Mi tía, que hasta enero iba a todos los sitios con mi tío, convenció a mi madre para ir a dar un paseo y me llevaron a mí de taxista. Aunque tenía pinta de tormenta fue una de esas tardes de chicas en las que entramos incluso en la catedral. Pensábamos que había comuniones, pero en realidad venía el Sr. Rouco Varela y un coro del Vaticano. Nos escabullimos antes de que comenzara.
Fue genial estar con mi madre y mi tía. Y es que mi tía necesita salir, hacer cosas diferentes y evadirse un poco.
De algún modo, mi tío, esté donde esté, seguro que está contento. Miro a las estrellas y me acuerdo de él.
Va a hacer tres meses que se marchó y a veces sigue doliendo.
2 comentarios:
Los buenos recuerdos se quedarán y el dolor se irá suavizando, que no desapareciendo.
Salu2, K.
Gracias por tus palabras. Saludos!!
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