martes, abril 21, 2015

Mirando estanterías

Me gusta lo que echan en la televisión esta noche, pero no tengo ganas de ver la tele. Nunca tengo ganas de ver la tele. Es un aparato que en mi casa podría no existir y no lo echaría de menos. Soy feliz con libros y un ordenador.
Soy una persona que no necesita mucho para ser feliz. Llevo unos días estrujándome la cabeza para ver cómo meto en mi piso los libros que tengo, que están entre los 3000 y los 4000. Sólo veo páginas de estanterías y ya he encontrado una solución intermedia. Pues tenía intención de colocar una estantería de pared completa para una de las habitaciones que habilitaré de despacho, sala de lectura y relax, que terminará siendo una sala de lectura con todas las letras. Esa estantería además tendría baldas correderas, por lo que los libros se distribuirían por doble partida, en una estantería fija en la pared y otra dividida en varios tramos, que serían correderas. Pero no me caben todos los libros ahí. Aun sin tener la estantería física, sé que no hay espacio suficiente, aunque espacio hay en el piso. Así que llegó la última idea, cuando vi la estantería de la imagen. Con tramos desiguales y de diferentes medidas podría llenar un lateral del pasillo, desde el suelo hasta el techo. Así que le diré a mi amigo carpintero que me diseñe una estantería así para el pasillo, justo en el tramo donde no hay puertas en el medio.

Cuando decía que necesito poco para ser feliz es totalmente cierto. A las nueve he visto a un ángel y he estado sonriendo durante todo el día. Hay personas capaces de sonsacarnos una sonrisa incluso en los días más negros.

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Si es que las casas deberían ser el doble de grandes...

K dijo...

Ya te digo. Estoy dándole vueltas a la cabeza a ver cómo meter todos los libros en mi futuro hogar. Y es difícil, me voy a tener que pasar al ebook.